Yo no dilataba y el niño no se enganchaba al pecho

Caio na sala de partoEstas son dos de las frases que más oigo cuando, incauta de mi, se me ocurre hablar con una mujer sobre sus partos y sus lactancias. Exceptuando entornos de madres organizadas en asociaciones o madres con una tradición familiar que defiende la lactancia, lo más habitual es que las mujeres hablen de sus partos y sus lactancias en términos de sus dificultades. 

En cuanto al parto, me sorprende mucho que las mujeres normalicen las intervenciones innecesarias a las que son sometidas en el proceso del parto. Aquí podéis consultar las recomendaciones para un parto normal del Ministerio de Sanidad y la OMS. En ellas podemos ver que no se recomienda ni la ruptura intencional de la bolsa de líquido amniótico, ni el subministro protocolario de oxitocina, ni la episiotomía (los famosos “puntos” de los que se quejan las madres recientes) ni la postura boca arriba con las piernas en alto para parir (litotomía). Sin embargo, estas prácticas aparecen una y otra vez en los relatos de las mujeres. Las sufren sin saber que son perjudiciales, dan lugar a un parto más doloroso e incluso suponen riesgos de los que las mujeres rara vez son informadas. Acabamos creyendo que el parto es así, hay que pasarlo y hacer todo lo que nos digan sin rechistar ni quejarnos demasiado.

Me pregunto por qué, si el ministerio de sanidad hace estas recomendaciones, se siguen realizando estas prácticas de forma rutinaria en tantos y tantos hospitales. ¿La formación de las y los profesionales que atienden partos es deficitaria? Entiendo que sí, y entiendo que los esfuerzos para difundir estas recomendaciones y formar a las/os profesionales para cumplirlas no han sido suficientes. Quizás el momento del nacimiento no sea objetivo prioritario para realizar una inversión y lograr que las mujeres dejemos de sufrir partos traumáticos e innecesariamente intervenidos. 

En cuanto a la lactancia, pasa otro tanto de lo mismo. Más de un lustro de desaprendizaje ha hecho que el bebé deje de engancharse al pecho. Puede ser que haya casos en los que sea necesario recurrir a la leche de fórmula. Incluso puede haber mujeres que no quieran dar de mamar a sus bebés. Pero el porcentaje de mujeres que dicen “no le di el pecho porque no se enganchaba” es demasiado elevado. Al menos en mi muestra cotidiana. O el ser humano ha evolucionado a formas extrañas de auto-extinción o pasa algo en nuestra sociedad que dificulta la instauración de la lactancia. 

Seguramente el motivo sea la falta de modelos con éxito. En una sociedad en la que se ve con malos ojos que una mujer de el pecho a su bebé en público, es difícil que otras mujeres sean testigos de esta práctica humana y mamífera. Y esta invisibilización de la lactancia conduce a una pérdida de confianza en la capacidad del cuerpo femenino para nutrir a sus crías. Nos da la sensación de que nuestros hijos e hijas se van a morir de hambre si no vemos lo que comen, y el transparente biberón nos da la seguridad que no nos ofrece nuestro desconocido cuerpo. 

Leyendo el libro de Lionel ShriverTenemos que hablar de Kevin“, en el que la madre de un chico que ha asesinado a sus compañeros de instituto en una de esas típicas masacres estadounidenses escribe cartas a su ex-marido desgranando la historia de su maternidad, me asaltan muchas dudas, que van de la ficción a la realidad y de la realidad a la ficción. Después de uno de esos partos “comunes”, hospitalario, doloroso e impersonal, Eva intenta dar de mamar a su bebé. Lo hace mientras están cosiendo su episiotomía. El bebé rechaza el pecho. La madre interpreta esto como un rechazo a ella misma. A partir de ese momento, la relación de madre y bebé nunca es “normal”, no surge ese vínculo de amor que nos dicen es natural e instantáneo. La novela salta en una insinuación de culpas de la madre al hijo, del hijo a la madre, sobre los sucesos acontecidos cuando Kevin tenía 16 años. 

El libro de Shriver cuenta una historia límite, pero me hace plantearme la de relaciones difíciles entre madre e hijo recién nacido que pueden causar estas condiciones en el nacimiento. La de depresiones postparto que se podrían evitar si rodeásemos el parto de humanidad y re-naturalizásemos algo tan natural como la lactancia. No se trata de algo superfluo, se trata de nuestra llegada al mundo. El momento más importante de nuestras vidas merece estar rodeado de más amor y de menos civilización superflua. Y, aunque no lo hemos mencionado a lo largo del post, de menos intereses económicos que van ligados a hormonas sintéticas, anestesias, leches de fórmula y demás artefactos.

7 respuestas

  1. Tuve suerte. Parí en um hospital publico y tuve suerte con el matron y las auxiliares q nos atendieron. Aunq los ritmos de un hospital y las instalaciones no son de ensueño, fuimos hablando cada paso q dabamos y conectamos rapido. Cuandoi pequeña asomaba la cabeza, me dijeron ya esta aqui, en el proximo empujon, la sacas tu… de ahí al pecho, y aunq nos costo, lo conseguimos, y aqui seguimos 10meses despues de lactancia (:
    Estoy contigo, hay q humanizar el parto y el antea y el despues. Creo q para eso es muy necesario q nos interesemos q busquemos informacion, q entendamos q nos pasa y q nos va a pasar.
    Me ha gustado mucho el post.
    Un beso
    Carmen.-

  2. Si, es importante que nos informemos, pero no hemos de olvidar que no todas tenemos los mismos recursos a nuestra disposición. El sistema también tiene que esforzarse en cambiar y ofrecer una asistencia adecuada. A todas las mujeres, no solo a las que se informan. Me alegra que tu experiencia fuese satisfactoria, ojalá en algún momento podamos decir que es la norma. Un abrazo.

  3. Cuanta razón…
    Yo voy a dar a luz en un hospital respetado.
    El que me corresponde ha recibido más quejas de la OMS que pelos tengo en la cabeza, hacen entre otras cosas episiotomía “preventiva” y se llevan la palma en cesáreas. Y paso.
    Creo que me voy a comprar ese libro.
    Besos.

    24+1

  4. Yo fui una de esas que no dilataba y la piba no se prendía al pecho… una de esas que llegó a pensar que el rechazo al pecho era un rechazo hacia mí. Por suerte, no me quedé con eso. Nunca se prendió al pecho pero nos prendimos la una a la otra a una vida llena de amor juntas a pesar de las cicatrices. Creo que todo lo pasado no volvería a repetirse hoy, lástima que ya “cerré fábrica”.
    Lamentablemente acá sucede igual que allá… ni en Argentina ni en España lo que prima es el parto fisiológico con ninguna o mínima intervención. En los sanatorios privados, el 80% de los nacimientos son por (INNE)cesáreas. Es un negocio redondo (para ellos) con mucho para perder si el Estado se pusiera de nuestro lado.
    Siempre dando en la tecla, che!

    Un abrazo <3

    Un abrazo

  5. Claro! El el sistema el q debe ofrecer un trato humano e igual a todas las mujeres. Al escribir q debemos informarnos queria escribir q nos tienen q dar mas informacion y mas completa desde el sistema. Decirnos los beneficios de la lactancia materna en las clases de preparacion al parto y facilitar ayuda (no biberones) si no acertamos con la postura o tenemos grietas, por ejemplo… Informarnos q una cesarea cuando es necesaria, esta muy bien, pero no podemos hacerla rutina, no deja de ser una cirujia muy invasiva!! Pero no se ‘vende’ asi… Humanizar el parto pero no asustarnos y atemorizarnos. Parir duele, pero hay alternativas para minorar y sobrellevarlo mejor (libertad de movimiento, acompañamiento, pelota de pilates, algunos movimientos de danza… y eso no solo no te lo dicen, sino q a veces no te dejan hacerlo)… y con toda la informacion, decidir.
    Me he enrrollado un monton, cuando tu ya lo habias dicho muy bien… No se sintetizar y a veces me cuesta expresarme por estos medios!!
    Un abrazo

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