WENDY… CASI KILLER

Hoy vamos a hablar de AMISTAD. ¡¡¡¡Siiiii!!!, amistad con mayúsculas. Casi un noviazgo. Un flechazo que nos deja tontas, y cuando nos recobramos… ahí está ella. Esa persona que no te escucha pero te oye, te oye todo el rato, aunque no estés a su lado. Esa persona que no te juzga, aunque haya entrado hasta el fondo de tu alma y haya visto los caminos más siniestros y escondidos. Esa persona que, aunque no le gusten las pelis de terror, te comenta los post del Facebook cuando te pones pesada con tu frikimanía.

La primera vez que salimos juntas… Inolvidable. Imaginaos: una fiesta de hippies, intentando inspirar pensamientos de este tipo

y dos mujeres solas, que no salen hace años porque están cargadas de churumbeles empiezan a tener ideas de este otro

En el mientras tanto, comienzan las conversaciones profundas y circunspectas. Esa marea que sube, que no se puede contener: la risa. La risa nos inunda… y acabamos liándola, vamos. Ese tipo de situación en la que no puedes contenerte y decir TODO TODO TODO lo que se te pasa por la cabeza. Situación: la Wendy, yo y una mujer decente.


Mi comentario: “Vamos, vaya juventud. Yo a estas horas ya estaría rompiendo la fiesta.”

El de Wendy: “Ya te digo, tronca. Estaríamos ya… bua bua bua.”

Comentario de la mujer decente: “Ah, pues nosotros no. Nosotros quedábamos para hacer reuniones, y hacíamos proyectos o preparábamos actividades”

…. El mundo en un hilo…

Mi comentario: JAJAJAJAJA, VAYA JUERGAS QUE OS CORRÍAIS, AHHHHHJAJAJAJAAAA. Comentario de Wendy:
:

Madre mía, que te devuelvan así a la realidad es embarazoso. De repente dices: “la he cagao…” y en su cara confirmas: Así es querida. En ese momento comienza a resonar en mi cabeza: “Tengo que salir de aquiiiiiiii”, porque me entran ganas de cagarla una y otra vez, para atrás y para adelante, arriba y abajo. Por todos lados, vamos. Así que cogemos un cubatita y nos vamos a la cocina que allí se estará más tranquilo todo.
En la cocina, nos encontramos con la anfitriona, una simpática y hippie jovencita encantadora. Y empezamos a hablar de nuestros niños. Ella nos mira extasiada… hasta que llegamos a la parte en la que no se duerme porque están chupando de la teta toda la noche. La chica da un brinquito y pregunta:

¿Pero los niños maman por la noche?

Respuesta recomendada: “Claro cariño, los niños pequeños maman por la noche porque necesitan energía más a menudo que los mayores. Pueden sufrir una hipoglucemia si no lo hacen. Pero no te preocupes, cuando el bebé mama, el cuerpo de la madre segrega una sustancia, la prolactina, que tiene un efecto sedante y la madre pronto concilia el sueño.”

Respuesta unánime: BUAJAJAJAJAJAJAJAJA, QUE SI MAMAN POR LA NOCHE DICEEEE, JAJAJAJAJA. Cuanto más bonita, cuanto más. Y maman, y maman y maman y no paran de mamar.

Nos entra tal ataque de risa que nuestra anfitriona hace un giro de ojos y disimuladamente se va de nuestro lado, como quien no quiere la cosa.

— Bueno Wendy, ya les hemos ahuyendado a todos… ¿nos vamos?
— Pero cómo nos vamos a ir tía, si acabamos de llegar. Y mira, están sacando la cena… LA CENA. Mira nena, que yo tengo que hacer base
–Por más que te esfuerces, te voy a hundir, Wendy
— Mira Killer, que soy más grande que tú y tengo más experiencia
— Bua, no me conoces tú a mi..
— Tía, por favor por favor por favor, solo espera que salga la cena y que coma algo… ala, mira que buena pinta tiene todo. Nada de carne, eso sí, pero mira ese humus tía, me tengo que untar tres o cuatro rebanadas y nos vamos.
— Vale, pero date prisa que la voy a liar como sigamos mucho tiempo aquí
–No Killer,contente, no digas nada. Cuando te entren ganas de decir algo mírame a mí.

Y entonces llega el momento… nosotras apoyadas en un radiador… comiendo. Y aparece un hombre de pelo cano, algo calvete, alto y delgado y dice: “Yo he estado en Marruecos.” Wendy y yo nos miramos. “Pues muy bien.” Dice Wendy, toda corrección. Y a mí me empieza a entrar, descontrolada. “Pues en Marruecos hay muchos camellos” Vale, otra en la frente amigo. Y entonces empiezo a notar el calor del radiador, que asciende, sube, llega a mis mejillas. “Uffff, que calor, es que estamos sentadas en el radiador. Oye, que mejor nos vamos. Oye, que guay eso de Marruecos, ¿eh?” Y volvemos a salir disparadas a la cocina. Esta vez tengo un plan:

— Nos vamos y nos vamos
— Jo vale tía… ¿Pero así sin despedirnos ni nada?
— Pero tía, ¿de quién nos vamos a despedir? ¿Del de Marruecos? Pero si no nos va a echar de menos nadie
— Que sí, Killer, que por lo menos nos tenemos que despedir de nuestra anfitriona.
— Vaaaale, venga.

Situación: Un grupo de jóvenes treintañeros (más cerca de los 30 que de los 35) hablan en un corro. Su hablar es pausado y sereno, y beben limonada. Una nube de humo denso les rodea. Dos madres desmelenadas se les acercan e intentando no reír les dicen “Oye chicos, que nos vamos”. “Pero si la fiesta acaba de empezar, ¿porqué os vais?

Sé que Wendy ha palidecido en ese momento. Sabe que una Killer siempre dice la verdad, aunque le cueste. Y esta Killer está en su fase de absoluta sinceridad. ¡¡¡NOOOOO!!!
“Nena, es que nos aburrimos y como es la primera vez que salimos en siglos, tenemos que aprovechar la noche.” Nos mira con comprensión, imaginando nuestros pezones macerados tras una noche entera de succión, y nos da su bendición.

Lo que ocurrió esa noche será motivo de otra entrada. Pero os puedo decir que nunca, en mi vida, me lo he pasado tan bien saliendo sola con otra mujer. Las aventuras que corrimos acabaron con un percance, pero nos acordaremos siempre a carcajadas de ese día en que me llamó a las 7 de la mañana diciendo “Killer… Killer… que me ha parado la guardia civil”

 (Continuará…)

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