Viernes dando la nota #46: Mr. Tambourine Man

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Mr. Tambourine Man es una de esas canciones que, una vez se meten por un oído, nunca salen por el otro. Y como empieza por el estribillo, ahí la tienes, siempre tintineando. Un jovencísimo Bob Dylan la canta en directo, armónica en boca y guitarra en mano. Y no, no es una canción sobre drogas… o sí, si pensamos que una droga es cualquier elemento del entorno que nos hace entrar en un estado alterado de conciencia, en este caso el ritmo de una pandereta. ¿Estamos preparadas y preparados para dejarnos llevar por la música suave, por el ruido repetitivo, por las ondas, lejos del dolor, de la desesperación, del horror replicante?

My weariness amazes me, I’m branded on my feet,
I have no one to meet
And the ancient empty street’s too dead for dreaming.

Sacas la cabeza del mantra y encuentras calles vacías, rostros sin alma, seres patéticos que buscan su ración de carne, enajenadas alimañas sin poesía que nunca llegarán a ver la luz del sol. Y quieres volver a entrar, pero el mantra se ha desvanecido. Te toca vagar entre las manos yermas, entre los vientres hinchados de niños sin infancia, entre perlas que son entrañas arrancadas de un amasijo de carne.

I’m ready to go anywhere, I’m ready for to fade
Into my own parade, cast your dancing spell my way,
I promise to go under it.

Girando en trance. Desapareces, ya no eres nada entre tanto todo. Entre tanta sangre putrefacta. Ya no hay bien ni hay mal, ya no hay miradas condescendientes, sabias, torpes, inquisidoras, estúpidas, lúcidas, inteligentes, amables, serviciales, ya no hay mirada. Ya no hay preguntas ni objetivos. Solo el ritmo del conjuro. El ritmo que late en la luz oscura. Dentro y fuera, arriba y abajo. Si abres los ojos, vuelves a caer. 

Then take me disappearin’ through the smoke rings of my mind,
Down the foggy ruins of time, far past the frozen leaves,
The haunted, frightened trees, out to the windy beach,
Far from the twisted reach of crazy sorrow.

El pasado es presente y es futuro que se se funden en las ruinas del tiempo. Y el dolor que enloquece ha desaparecido tras las notas de una canción. 

Y el tiempo desaparece. Hey Mr. Tambourine Man, play a song for me. Pero que se pueda bailar. Ese Folk Rock así tipo Beatles que lleva a nuestro panderetero al número 1. Y ese generoso Dylan que baila su 2×4 convertido en un 4×4. 

 

Silhouetted by the sea, circled by the circus sands,
With all memory and fate driven deep beneath the waves,
Let me forget about today until tomorrow.

Y como Mr. Tambourine es intemporal, aparece en el siglo XXI en boca de otro Bob, este francés y entra en el circuito House. Ha surcado el mar, ha desaparecido en las aguas abisales, que no se congelan nunca y se ha puesto a tocar debajo de una bola que gira relampagueando en una pista de baile. Y el trance vuelve a sumirnos en el más profundo de los sueños y nos aleja de los muertos vivientes. 

9 respuestas

  1. A veces creo que mi mente tiene amnesia o incultura musical antes de los años 70. Creo que mis padres se pasaron de modernos y solo tenian cosas con pantalones de campana, y disco `70. Buena semana!!

  2. Dylan no me va mucho (reconozco su talento), The byrds tampoco mucho, el tal Sinclair nada, pero Mr Tambourine man es un temazo y tu post otro. Feliz semana

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