#VDLN 124: Here comes the sun (George Harrison)

Es cíclico. Lo veo todo terrible, patéticamente, detestable, triste. Cada pequeño error se convierte en el definitivo, y llegan las ganas de abandonarlo todo, de cambiar de rumbo, de desistir. Las injusticias, que siempre vienen de la mano de los miedos miserables de personas tibias y bien pensantes, se convierten en montañas inaccesibles de rabia y dolor.

Percibo cada sutil movimiento de ego conmovido: restricciones de acceso, comentarios que me sitúan en mundos ajenos que no me incumben, miradas que contienen una historia de desencuentros, movimientos que quieren agitar mi alma para producir terremotos en nuestra convivencia. Quién pudiese ser ciega a todas esas señales. La sensibilidad es una maldición en estos momentos mágicos de percepción sutil.

No obstante, y sin ponernos demasiado optimistas, todo eso cambia cíclicamente. Cada vez soy más flexible y capaz de encontrar recursos salvadores y de mandar a tomar por culo (sutilmente) a las listas, a los tontos, a los pobres de corazón y a las divas. Que mira, que tengo mi sol y mi luna, que solo se eclipsan cuando me creo las soflamas de los débiles. 

Guardaos vuestros vítores. No me convencéis con eso de que lo mejor es obedecer y claudicar. Hincar la rodilla y asentir sonriendo. Podéis meteros vuestros laureles por el culo. Here comes the sun. 

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