#VDLN 110: Ganamos (Bebe)


A lo largo de estos años he aprendido dos cosas muy importantes. La primera, que de todo hay que aprender. Repetimos una y otra vez el mismo error hasta que, por fin, nos damos cuenta de cuál era la pieza del engranaje que fallaba y la cambiamos, unas veces con más agilidad que otras.

La segunda, que no hay mal que por bien no venga. Toda marcha trae consigo un reencuentro. Toda ruptura, una nueva unión. La soledad es únicamente un receso. Hoy lloras, mañana ríes. Hoy ríes, mañana lloras. Por eso, no hay que dar las cosas por supuesto nunca, porque la rueda del destino da vueltas y vueltas.

Las despedidas con rencor y odio son lo más común. Un error que cometemos con demasiada frecuencia. Qué se le va a hacer, nos cuesta soltar, nos cuesta reconocer que no es nuestro lugar ni nuestro momento. Nos cuesta que no nos quieran, que no nos necesiten, que no nos amen. Y sin embargo, irse con rencor es lo peor que podemos hacer. Porque esa despedida no nos permite agradecer todo lo que debemos a las personas que pasan por nuestra vida. Gracias. Ganamos mucho juntos. Ganamos amor y confianza, ganamos ternura, confidencias, risas, buenos ratos, música compartida. Ganamos, aunque también perdimos y dejamos cosas por el camino. Pero… ¿y todo lo que ganamos?

El despedirnos con alegría y agradecimiento no significa que no se vaya a producir la separación. Hemos aprendido y aquí acabó nuestro camino juntos/as. Pero nos vamos contentas de lo que aprendimos, sabiendo que no se volverá a repetir, que nunca más viviremos esos momentos que pasamos juntos hablando, susurrando, lamentando, conviviendo. Nunca.

Y nos vamos con valentía, con una sonrisa, sabiendo que nos esperan nuevas puertas por abrir, tras las que encontraremos escenarios diferentes, ensayaremos nuevas pautas, nuevas creencias, nuevas estrategias, nuevos estares y malestares. Y nunca volverán esos días que fueron tuyos y míos. Qué pena. Pasó. A ver lo que viene ahora. Emoción de lo desconocido.

Hay personas que permanecen siempre en el mismo sitio, que encuentran su lugar desde muy pronto y se quedan en calma durante toda su vida. Pero hay también personas viajeras, que van de un sitio a otro, de una ciudad a otra, de un país a otro, de unas manos a otros ojos, a otro pelo, a otra cama. Y encuentran espacios infinitos en los que habitar, hasta que el infinito queda en nada. Entonces, buscan otro lugar y la aventura continúa.

Ganamos. Siempre ganamos, la vida nos da esa oportunidad. Y morimos habiendo ganado. No una oposición, ni un cargo político, ni un nombramiento, ni un diploma. Morimos habiendo ganado el respeto, el cariño de nuestra gente y la tranquilidad de haber hecho lo que pudimos con las materias primas que nos fueron concedidas. Ganamos.



6 respuestas

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.