Menopausia

La menopausica esa

Si ponéis en el buscador de twitter la palabra “menopáusica” encontraréis un montón de gente usando esa palabra como insulto. La mujer con menopausia se equipara con una vieja arpía con inestabilidad emocional, poco atractiva, sin actividad sexual y que envidia la belleza y atractivo de las mujeres más jóvenes.

Viejofobia y misoginia se unen en este uso despectivo de la palabra menopausia. Y una idea subyacente pulula en todo el discurso: el valor de la mujer se acaba cuando ya no se puede reproducir. El caso es que el pasar de los 45 inhabilita a una mujer para tener credibilidad, autoridad, sabiduría y prestigio social. Tampoco es que una mujer en edad reproductiva tenga mucho de eso, pero al menos no la llaman vieja histérica.

La señora cincuentona es un arquetipo despreciable. La mujer de esta edad es expulsada del paraiso y recluida en las mazmorras de lo feo, lo molesto, lo absurdo y lo desechable. El sistema médico la trata como a una enferma a la que hay que medicar y se lucra a su costa prescribiendo hormonas y psicofármacos. Las y los jóvenes comienzan a tratar con condescendencia a su madre aunque tenga un doctorado y les haya enseñado todo lo que saben de las redes sociales y los smartphones. Porque la señora de 50, la menopáusica, es ignorante por definición, una cosa tonta que no sabe usar el WhatsApp y que publica fotos de flores en su cuenta de Facebook.

Aludir a la señora menopáusica para hacer una gracieta es algo que se lleva mucho entre los y las jovencitas. Ya se sabe que una de las taras de la juventud es creer que se va a ser joven por siempre. Ensalzar en un altar el ser joven y tener la piel tersa lo único que consigue es unas crisis brutales cuando se llega a los cuarenta y una adicción al botox. Además, el despreciar a los mayores, y, en especial, a las mujeres, conlleva una terrible pérdida de memoria histórica que vamos acumulando generación tras generación (además de renunciar a la sabiduría y los consejos de las personas que ya han pasado por lo que estamos pasando).

Niñas, chicas, mujeres, al menos respetémonos entre nosotras. Ser mujer no se limita a tener atractivo sexual para el sexo opuesto. Ser mujer es una actitud que progresa y madura, que se va gestando y florece no solo en la adolescencia. La madurez tiene mil tesoros escondidos que no podemos ir pisoteando por la mierda patriarcal que nos han metido en la cabeza: que a partir de los cuarenta debemos escondernos porque dejamos de ser útiles, se nos resecan las neuronas y nos hacemos tontas perdidas. Valorémonos en todas nuestras facetas, respetémonos y hagámonos respetar. Y a todo/a el que use la palabra “menopáusica” como un insulto, block.