AACC

Un sistema educativo sin altas capacidades (II)

 

En la anterior entrada hablaba de la difícil relación de nuestro sistema educativo, el español con las altas capacidades (AACC). El Informe Nacional sobre la Educación de los Superdotados (Carmen Sanz, 2017) señala que habría un 90% de estudiantes con AACC sin identificar y que, por tanto, no estarían recibiendo la atención educativa adecuada. Esto, además de ser un defecto grave de nuestro sistema educativo, que afecta a la riqueza de potencial humano de nuestro país, es un problema que afecta de forma directa y personal a esos niños y niñas que están desatendidos en sus necesidades educativas. Mientras que en otros países, como EE.UU., existen programas de atención a las AACC con una larga trayectoria histórica, en nuestro país son escasos los programas de este tipo, y existe una queja generalizada entre las familias de niñas y niños con AACC sobre la desatención educativa que sufren sus hijos e hijas, lo que hace que tengan que invertir gran cantidad de energía para que éstos sean evaluados y atendidos educativamente de una manera adecuada. Desde este punto de vista, uno de los principales problemas de nuestro sistema es que, en la mayoría de las ocasiones, la detección y atención educativa de los niños y niñas con AACC se hace a instancias de la familia, lo que pone de manifiesto la ausencia de procedimientos protocolizados para la atención de esta población.

La regulación acerca de la atención a niños y niñas con estas características se recoge en los artículos 57, 58 y 77 de la LOMCE así como en el Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero y el Real Decreto 1105/2014, por los que se establecen, respectivamente, los currículum de Primaria (el primer Real Decreto), ESO y Bachillerato (el segundo). En el artículo 77 de la mencionada ley se establece que “El Gobierno, previa consulta a las Comunidades Autónomas, establecerá las normas para flexibilizar la duración de cada una de las etapas del sistema educativo para los alumnos con Altas Capacidades intelectuales, con independencia de su edad”. En el Real Decreto 943/2003, de 18 de julio,  se regulan las condiciones para flexibilizar la duración de los niveles y etapas del sistema educativo para los alumnos superdotados intelectualmente. Las medidas educativas a adoptar con niños y niñas con AACC se describen en la Orden EDU/849/2010, de 18 de marzo, por la que se regula la ordenación de la educación del alumnado con necesidad de apoyo educativo y se regulan los servicios de orientación educativa en el ámbito de gestión del Ministerio de Educación, en las ciudades de Ceuta y Melilla. Es especialmente importante el capítulo II (artículos 3 al 15), en el que se establecen los principios generales en relación a la atención educativa integral al alumnado con necesidad de apoyo educativoPodéis encontrar una interesante recopilación de estas leyes con comentarios de su aplicación (o no aplicación, más bien) en el estado español en este post de Ros Abogados.

Teniendo un desarrollo legislativo que, sin ser perfecto, abre un montón de puertas para la adecuada atención educativa para los niños y niñas con AACC, ¿por qué la sensación que nos queda después de hablar con familias y asociaciones es que la atención educativa a estas niñas y niños en nuestro país es deficitaria? El argumento que voy a desarrollar aquí, consciente de que hay muchos temas controvertidos que me voy a dejar en el tintero, es que las leyes educativas que se plantean en nuestro país no van acompañadas de un proceso que facilite la transformación social para que estas leyes puedan ser aplicadas. Nuestras leyes siempre van muy por delante de la realidad que se vive en los centros educativos, que están infradotados tanto a nivel económico como a nivel formativo. Pero además, el tejido científico sobre AACC en nuestro país también está infradesarrollado. Esto supone que tengamos que beber de fuentes anglosajonas para hacernos una idea de cómo se funcionaría en un entorno educativo que atiende las altas capacidades, sin tener una visión basada en la evidencia de lo que está pasando en nuestro país y qué podemos hacer para que vaya mejor. A continuación, trataré de dar al lector una ligera idea del nivel de desarrollo del pensamiento y las prácticas que giran alrededor de las AACC en otro país, EE.UU. en comparación con las cosas que pasan, se escriben y se investigan en el nuestro.

LA INVESTIGACIÓN SOBRE INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN ALTAS CAPACIDADES EN EEUU Y EN ESPAÑA

Uno de los indicadores que podemos utilizar para conocer el grado de desarrollo que existe en un país sobre un tema es echar un vistazo a sus publicaciones científicas. Aunque es evidente que comparar a EE.UU. con España requeriría de algunos ajustes relacionados con el tamaño del país y el desarrollo económico y social, no me puedo resistir a ello, y los resultados son dignos de tener en cuenta.

En primer lugar, en EE.UU. existen algunas revistas especializadas en el tema de los niños y las niñas superdotadas (Guifted children). Como ejemplos, podemos señalar dos de las más importantes, que son Guifted Child Quarterly Journal of the Education of the Gifted. Estas son dos revistas indexadas, que, para los legos, significa que tienen la suficiente calidad para ser encontradas en las búsquedas de los principales motores de búsqueda científicos. No encontramos ninguna revista indexada sobre estos temas en español, aunque sí existe alguna que otra revista académica no indexada, como Faisca, publicación de la Universidad Complutense de Madrid.

Sin embargo, podemos encontrar artículos sobre superdotación y las AACC no solamente en revistas especializadas en el tema. Este tipo de trabajos también se publican en revistas generales de Educación y Psicología. Por ello, me fui a la WOS (Web of Science) para buscar artículos publicados sobre este tema entre los años 1900 y 2017. En primer lugar, usé como palabras clave Gifted Children. Obtuve 1156 resultados, de los cuales 459 estaban publicados en EE.UU. (un 29,5%). Este era el país con más artículos en la búsqueda, seguido muy de lejos por UK (47) y Francia (40). De España, país en el puesto 12 (por detrás de Turkía y Holanda), solo constan 11 artículos. Decidí buscar entonces un término también común, el de “High Ability” (lo puse entrecomillado para encontrar resultados en los que las dos palabras figurasen unidas). En esta búsqueda obtuve 175 resultados, en los que la mayoría (un 49%, 86 artículos) eran de EE.UU. y solo 6 (3,4%) de España.

¡¡Ah!! -diréis- estás buscando en inglés, busca en español. Pues eso hice. Usé la palabra superdota* para obtener todos los artículos que usasen los derivados de superdotado. En esta búsqueda obtuve 56 artículos, de los cuáles el 57% (32 de ellos) eran de… ¡¡Brasil!!. En España solo se publicaron 7 (12,5%). Por último, usé los términos “altas capacidades”, encontrando 12 artículos, de los cuales la mayoría (un 33%, 4 artículos) eran de España.

Este pequeño análisis superficial parece llevarnos a concluir que la investigación sobre el tema de la sobredotación y las altas capacidades está bastante más desarrollada en EE.UU. que en España, país en el que solo encontramos un total de 28 artículos científicos sobre el tema en 117 años que recogen las bases de datos de WOS. Pero además, sin nos acercamos ligeramente a las cosas que se escriben en el país anglosajón, podremos encontrar cosas como el artículo What one hundred years of research says about the effects of ability grouping and acceleration on K-12 students’ academic achievement: Findings of two second-order meta-analyses (Steenberg-Hu, Makel y Olszewski-kubilius, 2016). En este estudio, los autores realizan dos meta-análisis de segundo orden, realizados sobre un total de 13 meta-análisis sobre los beneficios de los agrupamientos por habilidad y 6 meta-análisis sobre los beneficios de la aceleración en el rendimiento académico. Imaginaos: los datos de este artículo están basados en 19 meta-análisis, basados a su vez en más de 1.000 artículos sobre el tema. Increible ¿verdad? Y solamente para hablar sobre los efectos de los distintos tipos de agrupaciones y de la aceleración en el rendimiento académico. Deja fuera los estudios sobre los efectos socio-emocionales y otro tipo de repercusiones de estas intervenciones.

¿Qué sucede con la investigación sobre AACC en España? Si analizamos los resultados que obtenemos con la palabra clave gifted* y nos centramos en las 103 publicaciones españolas, observamos que existe un aumento creciente y progresivo de artículos desde el año 2009 (3 artículos) hasta el 2016 (25 artículos), de modo que podemos decir que el interés por este tema está creciendo. Sin embargo, estamos muy lejos de alcanzar la experiencia y el conocimiento desarrollado en EE.UU., aunque ya hay varios grupos de investigación trabajando en este ámbito. Diréis ¿y qué más da que no haya investigación en España hecha por investigadores españoles, si podemos aprender mucho leyendo las investigaciones estadounidenses? Pues por una sencilla razón: el éxito de las intervenciones educativas depende en gran medida de su adaptación al entorno socio-económico y político que las acoge. Tú puedes llegar con un plan de intervención para la detección y atención educativa en niños y niñas con AACC maravilloso tomado de las investigaciones norteamericanas e intentar implementarlo en tu comunidad autónoma, y darte de bruces con un entorno que no acepta, no entiende y no puede mantener tus propuestas.

En su revisión sobre el estudio de la alta capacidad en España, Hernández Torrano y Gutierrez Sánchez (2014)  hablan de cuatro ámbitos de estudio que se están abordando en nuestro país sobre este tema: los dedicados al perfil cognitivo de los estudiantes con AACC, sus rasgos afectivos, sociales y emocionales, los estudios dedicados a la detección de estos estudiantes y, por último, los orientados a analizar las estrategias y técnicas de intervención educativa en esta población. En la próxima entrada dedicada al tema de las AACC, hablaré de el último de estos aspectos, las estrategias de intervención educativa en niños y niñas con AACC que se llevan a cabo en España y en qué medida están extendidas y son eficaces. Volviendo al inicio del post, en el que decíamos que un 90% de niñas y niños con AACC pasan desapercibidos en nuestro país, podemos deducir que estas prácticas no están muy extendidas. En este sentido, reitero mi preferencia, expuesta el primer post de esta serie dedicada a AACC, de optar por no luchar contra el sistema y renunciar a un etiquetaje que no sé a ciencia cierta si va a llevar a buen puerto o si va a ser un estigma en un sistema educativo que no sabe atender a personas con talentos y capacidades especiales.

Un sistema educativo sin altas capacidades

El tema de las altas capacidades (AACC) siempre me ha producido sentimientos encontrados. De siempre he odiado el término “superdotado”, por lo que agradezco mucho que esa palabra haya desaparecido para ser sustituída por una que hace alusión a las múltiples capacidades del ser humano y la posibilidad de que algunas de ellas estén especialmente desarrolladas. Llamar a alguien “superdotado” siempre me ha parecido una especie de insulto, una forma de encasillar a una persona que, de repente, tiene que demostrar que merece, de alguna forma, esa denominación.

A pesar de que el concepto haya perdido sus matices de etiqueta de superheroe, sigo sin ver la necesidad de etiquetar a los niños y las niñas, someterles a tests y pruebas, atarles a un informe y guerrear por que un maestro o maestra con capacidades medias acepten dicha etiqueta. Lo cierto es que el problema es mucho más profundo que una simple aceptación de las competencias elevadas de un estudiante. El problema de fondo es un sistema educativo centrado en los contenidos y no en el aprendizaje.

Todos los niños y las niñas son especiales. Cada persona es un mundo y requiere una atención personalizada. Si bien es cierto que en un aula de 30 niños es difícil desarrollar este tipo de atención, tener una sensibilidad especial hacia las peculiaridades de los estudiantes es una competencia que todo docente debería desarrollar. Por otra parte, existen formas de intervenir educativamente para aprovechar al máximo las capacidades de cada estudiante sin tener que desatender a ninguno de ellos. Pero para ello, hace falta cambiar el esquema del aula y de las prácticas que en ella se desarrollan. Y considero mucho mejor un aprovechamiento de las capacidades de cada niño dentro de su aula o de su grupo de edad que el adelantamiento de curso.

Adelantar a alguien de curso me parece la otra cara de la moneda de la repetición. Es el fracaso del sistema para adaptarse a las peculiaridades de sus estudiantes. ¿Por qué tiene un niño o niña de primaria, en una edad en la que los cambios de un año para otro son enormes, dejar a sus amigos y amigas e irse a un grupo de niños mayores? Igual que con el caso de la repetición, creo que se están poniendo las competencias intelectuales por encima de las emocionales y las sociales. Se pierde de vista a la persona en su contexto y se la trata como a un cerebro con patas. También este problema se solucionaría con una flexibilización de las prácticas escolares. La organización por grupos de edad permanentes es solo una manera de organizar un colegio, puede haber muchas otras, aspecto que continúa inexplorado en nuestro país.

Dado que el sistema falla en la detección y la atención de niños y niñas que se desvían de la media, tanto por arriba como por debajo, somos las familias las que tenemos que estar preparadas para afrontar los problemas derivados de esa desatención. En el caso de niños y niñas con AACC, es preciso darles oportunidades y recursos para desplegar sus intereses. Lecturas, visitas, conversaciones, uso de recursos digitales, interacción social más allá del aula, etc., además de una educación para comprender las diferencias entre las personas y lo que él o ella pueden aportar a un grupo con competencias diversas.

En este sentido, enseñar a los niños y niñas con AACC a gestionar su talento es crucial para su adaptación a los grupos sociales en los que se va a tener que integrar a lo largo de su vida. Es duro ser el listo o la lista del grupo, eso es así. Hay que soportar envidias, incomprensiones, acoso, burlas, etc. Por eso, debemos ayudarles a mantener sólida la autoestima y saber afrontar con sabiduría estas situaciones. Además, un gran poder conlleva una gran responsabilidad (ya lo decía el tío de Spiderman): saber ejercer funciones de liderazgo aportando lo mejor de ellos y sacando provecho de las competencias del grupo para sacar adelante un proyecto es tan importante o más que conocer los fundamentos de la física cuántica a los 9 años.

Es una pena que nuestro sistema educativo vaya con 40 años de retraso, pero es lo que hay. Creo que no es de recibo tener que someter a los niños y niñas con AACC a un diagnostico y a un etiquetaje de por vida para demostrar que tienen capacidades especiales. Yo prefiero trabajar en familia esas maravillosas competencias y enseñarles a afrontar la vida de la mejor manera posible. Esto no quiere decir que no luchemos por sus derechos en el sistema educativo, para nada, pero siempre teniendo en mente qué va a suponer para ellos y ellas cada paso que demos en este sentido.

NIÑAS Y NIÑOS CON TALENTO: TIPS PARA LA FAMILIA

En esta entrada me gustaría dar algunos consejos sobre cómo educar a los niños y niñas con talento. Todos los niños tienen talento, pero aquí me estoy refiriendo a aquellos que sobresalen entre sus compañeros y compañeras por hacer algo especialmente bien, ser especialmente creativos o razonar a niveles mucho más complejos que sus iguales. Estos consejos no van dirigidos a que estos niños se conviertan en físicos, escritoras, músicos o atletas famosos el día de mañana. Ellos y ellas deben ser lo que quieran, y nada más que eso. Van dirigidos a apoyar a estos niños en la difícil misión de vivir y ser felices en un mundo que desprecia y envidia el talento.

En los últimos años, el término “superdotación” ha caído en desuso y ha sido sustituído por el de “altas capacidades”. En esta etiqueta caben no sólo las personas que tienen un alto rendimiento en todas las áreas académicas, sino además las personas que son talentosas sólo en algún área (lingüística, musical, deportiva, matemática, etc.) o aquellos niños que son precoces en su desarrollo. La atención a niños y niñas con altas capacidades deja, desde mi punto de vista, mucho que desear en nuestro país. Excepto en determinadas comunidades, en las que grupos de expertos se han hecho con el diseño de las regulaciones autonómicas sobre el tema, como en el caso de Murcia, se sigue manteniendo el concepto antigüo de superdotación y considerando que los niños que necesitan apoyo educativo especial son sólo aquellos que muestran un alto rendimiento en todas las áreas escolares. Además, en comunidades como Castilla-La Mancha, la única solución que se propone es que estos niños avancen de curso, sin tener en cuenta que, a pesar de ser muy listos, su desarrollo emocional sigue un ritmo adecuado a su edad y necesitan de sus iguales. Imaginaos cómo se puede sentir una niña de 14 años con chavales y chavalas de 16 en la misma clase. La rarita listilla con los mayores: tendríamos el acoso asegurado.

Por tanto, muchas veces es inútil pedir el apoyo del colegio o del instituto para resolver una situación con tu niño o tu adolescente listillo y sobredotado. Su concepto de niño con altas capacidades proviene más de las películas de Hollywood que de la realidad del día a día: esos niños que resuelven integrales imposibles en dos minutos mientras dejan al profesor boquiabierto, o la niña que penetra en los sistemas informáticos del gobierno con un algoritmo solo reservado a los magos de las telecomunicaciones. Pero no consideran un problema que tu hijo diga que disimula en el colegio para que los demás no se den cuenta de que es tan “culto” ni que proponga dejar de ir al instituto para dejar de perder el tiempo y aprender de verdad: si no rinden al límite de la excelencia es que sus divagaciones provienen de dificultades emocionales que se han de resolver en familia.

Pues nada, resolvamos los asuntos en familia. ¿Qué podemos hacer ante un caso de niño, niña o adolescente que aborrece el colegio porque se aburre y no encuentra iguales con sus gustos e intereses?:

1) Ofrecele todos los recursos posibles para que desarrolle sus inquietudes en la medida de tus posibilidades. Libros, internet, visitas culturales… Si es un lector o una lectora empedernida, en la red encontrarás recursos múltiples para no gastar una pasta en libros: un lector digital o una tablet es una buena inversión. Por otra parte, no le pongas muchas restricciones para usar la red: es un mundo de posibilidades, en el que puede entrar con gente que comparta sus gustos e intereses cuando los compañeros de clase se le quedan cortos. Aquí hablo del peligro de las redes sociales.

2) Acepta sus rarezas por muy raras que te parezcan. La aceptación es crucial para un niño que es proclive, aunque parezca mentira, a la baja autoestima. Sobre todo en la adolescencia puede ser que den un vuelco a su imagen y a sus hábitos, basándose en extrañas teorías que han leído en algún sitio. Interésate por el origen de sus ideas sin criticarlas…. porque en ese caso, estás muerto.

3) Confía en sus habilidades para sobrevivir. Por muy desvalidos que parezcan, tienen recursos para salir adelante. La sobreprotección les hace huir y puede que dejen de contarte cosas que pueden ser importantes para ofrecerles tu apoyo. Sobre todo en los conflictos con los iguales, da un margen para que ellas y ellos mismos lo resuelvan.

4) Sitúa sus sueños en la realidad, pero no los elimines. Los adolescentes talentosos suelen hacer castillos en el aire sobre un futuro idílico estudiando en una universidad extranjera, convirtiendose en noctámbulos viviendo en una casa en el bosque o en inventores famosos. No te rías de sus sueños, aunque les hables de la dificultad que supone conseguirlos. Ofréceles pequeñas metas que pueden ir alcanzando para hacer que sus sueños se hagan realidad el día de mañana.

5) Recuerda que es un niño o un adolescente. A pesar de sus elevadas dotes de razonamiento, no posee la seguridad de un adulto y tienes mucho poder sobre él. Hay veces que puedes perder la paciencia ante una discusión interminable en la que tu hija o tu hijo usa una argumentación envolvente para llevarte al huerto. Lo importante es que tengas las ideas claras y la suficiente flexibilidad para darte cuenta cuándo tiene razón o cuándo, simplemente, está tocando todos los botones para convencerte de algo que no te convence, por ejemplo de las ventajas de irse sola a la gran ciudad en autobús para encontrarse con su comunidad twittera.
 
6) Déjale claro que es mejor saber y ser culto que no saber y ser inculto. En la sociedad actual parece que cuando sabes algo es mejor callar. A la gente le molesta las personas que lo “saben todo”. Sabiondos, empollones, gafapasta… parece que ser culto y saber es un problema más que una ventaja. En esta sociedad que rechaza el talento y la sabiduría y se jazta en muchas ocasiones de la ignorancia, hay que tener criterio propio y no caer en el error de ocultar lo que sabes. Educa a tu hija y a tu hijo en el respeto a la diferencia, en la aceptación del otro, pero también en la aceptación de sí mismo: si sabes, sabes, y no lo tienes por qué ocultar.