¿SE ENSEÑA A ESCRIBIR EN EL HOGAR?

¡NO! No cojáis los cuadernillos pautados ni atéis a vuestras criaturas a una silla con un cuaderno y un lápiz delante. Cuando nos proponemos enseñar cosas a nuestros hijos e hijas, uno de los errores más comunes que cometemos es el de imitar las prácticas que se llevan a cabo en la escuela. Así, vemos como madres y padres se lanzan a la árdua labor de conseguir que sus bebés aprendan a leer a una edad temprana enseñándoles láminas con palabras enormes y repitiéndoselas hasta la saciedad. Y claro, los peques aprenden a leer palabras. Pero no es ese el tipo de lectura que nos interesa. Aquí os quiero hablar de la enorme potencialidad de las actividades de la vida cotidiana para que los niños y niñas aprendan a leer y a escribir.

Otra aclaración: cuando hablo de “leer y escribir” no me refiero al acto de descifrar o reproducir palabras escritas. En inglés usan una palabra cargada de sentido, literacy, que no existe en castellano (hay quienes la traducen directamente como “alfabetización”) y que engloba todos los conocimientos y competencias necesarias para sumergirse en el mundo impreso. Entre estos conocimientos está el hecho de saber cómo se coge un libro, saber para qué sirve (aunque sea de manera muy general), distinguir entre un cuento, un periódico o una revista (sí, aunque parezca mentira, los niños aprenden a distinguir estos artefactos a una edad muy temprana si nos han visto y oído leerlos en casa) o saber que lo escrito se lee de izquierda a derecha (podéis ver a niños muy pequeños siguiendo con el dedo las líneas escritas e imitando la lectura, tal y como han visto hacer a sus padres o a sus hermanos mayores). ¿Hacemos un listado de las cosas que los niños y niñas pueden aprender sin necesidad de ponerse a trabajar con la cartilla?

– Pueden aprender que anotar las cosas sirve para recordarlas en otro momento. Anima a tus niños (si pueden coger un lápiz o una cera de colores, incluso pintar con el dedo, vale) a que te ayuden a hacer una lista para recordar. Puede ser la lista de la compra, la lista de cosas que nos queremos llevar a nuestras vacaciones o la lista de cosas que le queremos decir a la abuela cuando la veamos: da igual. El caso es que se den cuenta que escribir esos simbolitos en una hoja de papel, lo hacemos con una finalidad concreta. Luego, cuando vayamos a la compra, sacaremos la lista y le animaremos a recordar lo que estaba escrito en ella (si lo ha escrito él, procurad llevar una chuleta escondida por si no recordáis lo que puso). La lista escrita por vuestra niña o niño puede tener este aspecto:

– Pueden aprender que lo que está escrito en los textos que les leemos no tiene nada o tiene poco que ver con las cosas que decimos. Cuando leemos a los niños, éstos aprenden de forma no explícita a comprender y a reproducir la forma en que “hablan” los libros. Leer cuentos a y con los niños es una de las actividades más enriquecedoras en términos de aprendizaje de la lectura y la escritura (además de ser muy divertido si lo hacemos para pasarlo bien y no para hacer que nuestros niños se conviertan en pequeños Einsteins). Si queremos imitar a alguien, que no sea a la maestra, sino a los cuentacuentos: los niños se sienten fascinados cuando les contamos un cuento cambiando de voz para cada personaje, cuando les hacemos preguntas sobre la trama y les hacemos partícipes de la historia, cuando les animamos a inventar finales alternativos. También les gusta darse cuenta de que lo que estamos diciendo está relacionado con esas líneas negras que vamos señalando con el dedo, y de vez en cuando nos sorprendemos cuando nos señalan el  cuento y dicen “¿Qué pone aquí?” Ese es un paso de gigante para nuestro pequeño lector. Pero lo más importante es que les estamos creando gusto por la lectura, cosa que no conseguiríamos con las tediosas tareas de dictado y copia.

– También pueden aprender a etiquetar sus cosas. Aprender a escribir su propio nombre es algo que fascina a los niños desde muy pronto. Y ¿para qué sirve escribir mi nombre? Para indicar a otro que eso que está cogiendo es MÍO y solo mío. Animadles a escribir su nombre en etiquetas que pueden pegar en los sitios que ellos prefieran… y elegid unas que se despeguen fácilmente porque el afán etiquetador puede no tener límites. Muy pronto, además de escribir su nombre querrán escribir “mamá” “papá”, el nombre de su hermano o el de su juguete favorito.

¿Se os ocurren otras cosas que los niños pueden aprender sobre la escritura y la lectura en el hogar?

Seguro que sí, pero recordad: lo importante es que estos aprendizajes estén contextualizados en situaciones reales, en los que leer y escribir tengan una finalidad concreta, ya sea divertirse, recordar, dejar un recado, etiquetar, narrar, etcétera etcétera.

7 respuestas

  1. Me encanta, me encanta y me encanta. Creo que se pueden combinar las dos cosas. Se les pueden enseñar láminas con dibujos y palabras siempre y cuando se inscriban dentro de dinámicas como las que cuentas, mucho más naturales y útiles. Espero estar a la altura en algo tan importante y transmitirle a D mi amor por la lectura. En el colegio y en el instituto te quitan las ganas de leer a fuerza de mandarte libros y tareas que no interesan absolutamente nada.

  2. Hola!! Que super interesante y un “método” q sin ser tan riguroso es maravilloso, mi hijo mayor con 3 años le encantaba jugar a ser camarero y nos tomaba nota de lo que queriamos comer con una libretita y luego lo leia y coño lo entendia, esos garabatos tenian sentido, también me escribia cartas diciendome lo que me queria, que bonitos recuerdos me ha evocado tu entrada, un besote!

  3. Mis hijas escriben mogollón…porque les ha dado por ahí, hacen listas, poemas, me escriben cartas de amor o de reproches….hacen menus y listas para jugar.

    Sobre leer, yo soy superlectora y me han visto siempre con un libro en la mano. Yo odiaba leerles en la cama cuando eran pequeñas pero lo hacía de vez en cuando. Luego descubrí que si les leía algo mientras cenaban, dado que son un coñazo para comer, todo iba mucho mejor…y así les he leído La historia interminable, El hobbit, Konrad el niño que salió de una lata de conservas y algunos más. Descubrí que les encantaban, que se enteraban de la historia y eso ha hecho que les guste aún más leer…

  4. Querida Molinos,
    Con una madre como tú, no es de extrañar que tus hijas sean unas locas de la escritura y de la lectura. Leerles cuentos es bueno, pero que el entorno esté plagado de material impreso que se usa con calidad es el mejor estímulo para que les guste leer y escribir. Los míos están enganchados a múltiples dispositivos y se manejan por el 2.0 como perico por su casa.. y yo no les he leído blogs, pero les he ofrecido mi experiencia y mi implicación con la escritura digital.

    Un abrazo, me alegra leerte por aquí.

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