Se convertirán en unos vagos

Mis queridos señores, si debemos gastar cada año sumas tan considerables en cañones, caminos, puentes, represas e innumerables cosas de ese tipo para asegurar la paz temporal y la prosperidad de una ciudad, ¿por qué no deberíamos destinar mucho más a la pobre juventud desatendida —al menos lo suficiente para emplear a uno o dos hombres competentes para enseñar en las escuelas? (Lutero, 1524, p. 350; traducción de Roldan Tomasz Suárez Litvin, 2003)

Hoy quisiera hablar del mito de la sobreprotección, esa idea relativamente extendida de que la paternidad consiste en hacer sufrir relativamente y frustrar en cierta medida los deseos infantiles y juveniles de nuestros vástagos para que puedan adaptarse a la vida que les espera de adultos. Esta es una idea muy luterana, muy de la reforma: la función de los padres es meter en vereda a los niños y niñas para ponerles al servicio del sistema. En aquella época era la religión, en esta es el capital. El caso es que marquemos un camino definido y concreto por el que las niñas y niños tienen que  transitar hasta convertirse en siervos disciplinados. Las familias que intentan proteger a sus hijos de este camino de sacrificio son familias sobreprotectoras que viven, dicen con sorna los luteranos del XXI, en un mundo de fantasía y que acabarán malogrando las vidas de sus hijos. 

Sin embargo, la preocupación por la educación y la crianza de estas familias a las que se tilda de sobreprotectoras tiene sus miras en objetivos muy diferentes a los de Lutero. Conscientes del encorsetamiento social al que la educación reglada somete a sus hijos, buscan la forma en que sus hijos e hijas sean capaces de plantar cara al sistema y saber desarrollar sus competencias de una manera libre y creativa. Esto, inevitablemente, desafía el sistema. La creatividad no tiene cabida en un sistema educativo cuya única finalidad es uniformizar al alumnado y convertirlo en un ejército dócil. No puede ser creativo un sistema educativo que perpetúa las desigualdades sociales planteando, de manera superficial, un falso halo de igualitarismo. 

“El mito, por ejemplo de que el orden opresor es un orden de libertad. De que todos son libres para trabajar donde quieran. Si no les agrada el patrón, pueden dejarlo y buscar otro empleo. El mito de que este ‘orden’ respeta los derecho de las personas humanas y que, por lo tanto, es digno de todo aprecio. El mito de que todos pueden llegar a ser empresarios siempre que no sean perezosos y, más aún, el mito de que el hombre que vende por las calles, gritando ‘dulce de banana y guayaba’ es un empresario tanto cuanto lo es del dueño de una gran fábrica”. Paolo Freire

Por tanto, las familias sobreprotectoras son muy peligrosas para el sistema. No permiten que sus hijos se hijas sean machacados en la escuela. Tampoco machacan a sus hijos e hijas dirigidos por el sistema, por los supuestos expertos que intentan manejar nuestras vidas. No lo permiten. Son los padres y madres que se niegan a que sus hogares se conviertan en una extensión del aula. Los que no responden a las notas de las maestras quejándose de que los niños no atienden en clase dándo al niño un capón en la cabeza. Son los que comprenden que el aprendizaje es un camino de placer y de sabidurían, y no de codos y de sufrimiento. ¿Recuerdas haber aprendido algo valioso mientras subrayabas en rojo unas cuantas frases que te habían mandado estudiar de memoria? 

Nuestros hijos e hijas, los de las familias sobreprotectoras, se convertirán en unos vagos. No trabajarán para este sistema. Quizás no lleguen a ser del todo felices, porque vivir fuera del sistema no es fácil. Pero sus vidas serán intensas. Crearán. Serán diferentes. Trabajarán fuera del mecanismo. Se librarán de la neurosis aunque la sociedad les inunde de estrés. Y crearán sus vidas, esto es lo más importante. Tendrán la oportunidad de crear su camino a medida que lo vayan andando. Y su vida tendrá la posibilidad de ser poética. 

1 respuesta

  1. Acabo de conocer este blog y me encanta por lo menos aquí puedo encontrar gente de pensamiento profundo y crítica. ¿Tienes alguna escritora o filósofo que te ha inspirado?

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