¿SE APRENDE A ESCRIBIR EN LA ESCUELA?

Hoy voy a hablar de uno de mis temas favoritos: la enseñanza de la escritura en la escuela. Así entre nosotras, me parece mentira que con lo que ha avanzado la investigación en este campo desde los años 80 y toda la tinta que ha corrido sobre la importancia de la enseñanza significativa de esta competencia, en la escuela española se siga enseñando a escribir como en los 70.
En las aulas, se sigue sometiendo a un porcentaje muy elevado de los niños a métodos de enseñanza trasnochados que se centran fundamentalmente en la parte fonológica de la tarea, dejando de lado la función comunicativa de la lectura y la escritura. ¡Así no llegamos a ningún sitio! Si las maestras y maestros siguen tratando la escritura como una habilidad grafomotora y no como una potente herramienta de comunicación social y de apoyo a la memoria biológica, España seguirá siendo un país iletrado. 
Y no me vale el argumento “eso lo aprenderán más tarde”. El discurso que se desarrolla en los distintos géneros que usan la escritura (cuentos, noticias, listas, agendas, etiquetas, e-mails, whatsapp, felicitaciones, y los más avanzados, como novelas, artículos científicos, etc.) se va asimilando y aprendiendo desde el momento en que las niñas y niños entran en contacto con el mundo impreso. No hace falta dominar la grafomotricidad ni el descifrado para disfrutar de la lectura o de la escritura. Y sin embargo, supone una gran ventaja para los niños aprender los entresijos y las funciones de esos artefactos con letras antes de llegar al cole. Está demostrado que los niños y niñas a los que sus familias les leen cuentos, se convierten en mejores lectores en el futuro que aquellos que no han tenido esta experiencia.
Pero claro, hay niños y niñas cuyas familias no tienen las costumbres, los recursos o las destrezas necesarias para acercar a sus hijos al mundo impreso. En este sentido, las diferencias en el éxito escolar en función del nivel socio-cultural de las familias son el reflejo del fracaso de la escuela para educar a todos los niños y niñas por igual. Y claro, mientras los niños cuyas familias leen y escriben tienen contacto con la escritura como herramienta comunicativa, la única experiencia a la que acceden los otros son tediosas tareas mecánicas de relleno, copia y dictado. Estas tareas disuaden a los niños de zambullirse en el maravilloso mundo de las letras sin haberles dado la oportunidad de disfrutarlo.
Os preguntaréis, ¿entonces qué propones para que los niños y niñas dominen el código alfabético, si no es realizando esas tareas que llamas tediosas? Desde luego, hay otras formas de acercar a nuestros pequeños a las habilidades de transcripción grafema-fonema más allá de la Palau y la Micho. Os recomiendo la maravillosa obra ya clásica de Maruny, Ministral y Miralles, Escribir y Leer, en la que explica los fundamentos teóricos del enfoque constructivista de enseñanza de la lecto-escritura y ofrece gran cantidad de recursos para ponerlo en práctica. 
Todavía en el entorno universitario, encontramos estudiantes que se enfrentan con pánico a las tareas de escritura. Pocos son los que saben redactar con soltura textos tan sencillos y tan útiles como una reclamación o un “Expone-Solicita”. Mientras tanto, en la E.S.O., siguen con la costumbre de mandar a los chavales y chavalas escribir una redacción sobre “Mis Vacaciones”. De esta forma, los españoles dominan el género de la “redacción vacacional” a las mil maravillas. Yo les recomiendo a mis hijos que escriban una redacción vacacional tipo y la presenten a todos los profesores al llegar a clase: “¡TAREA CUMPLIDA! ¿Podemos ahora empezar a aprender?”
No me gustaría acabar esta entrada sin mencionar proyectos educativos que se han preocupado especialmente por aportar a niños y jóvenes una formación significativa en la competencia comunicativa… y en todas las demás. El Trabenco, en Leganés, es un colegio público muy diferente a lo que encontramos normalmente. Aunque no sé cómo habrá quedado parado con los últimos recortes en educación (Esperanza Aguirre llegó a decir que un colegio público no podía ser tan bueno), lo cierto es que este centro ha sido pionero en introducir el aprendizaje por proyectos y destacar que el aprendizaje, si no va acompañado de su aplicación a la vida real fuera de los muros del aula, no se le puede llamar así. Los niños y niñas y sus familias son los principales protagonistas en este centro, que, acompañados por los maestros y maestras, construyen el conocimiento en un mundo real y no en el pseudo mundo escolar. El Trabenco no es el único, existen otros colegios así en nuestro país. ¡Buscadlos! Los diferenciaréis por el tipo de tareas que realizan los niños y niñas en su día a día escolar, y porque disfrutan aprendiendo. 

6 respuestas

  1. Tienes mucha razón… no se incide en la experiencia comunicativa del lenguaje. Por mis circunstancias vitales tuve que escribir desde la infancia largas cartas a mi madre y posteriormente a mi abuela describiendo mi vida diaria. Esa correspondencia que iba y venía con asiduidad fue en realidad mi aprendizaje. No digo que yo escriba muy bien pero desde luego si mejor de lo que lo hace mi adolescente de 14 años al que le cuesta horrores describir una simple habitación.

  2. Si no te parece fácil es que no estás siguiendo el buen camino. El libro que recomiendo es para maestras y maestros. En casa, lo que tienes que hacer es enseñar a tu niña textos reales que le interesen y leerlos junto a ella para el disfrute de las dos. Con eso, ya estarás cumpliendo tu labor como madre: hazla disfrutar leyendo y escribiendo. Prometo post sobre lectura y escritura en el hogar.

  3. lo de leer es fácil… al menos para mi ha sido fácil inculcarle el hábito… pero el no encuentra en escribir una razón para disfrutar… a decir verdad no lo encuentra en dibujar tampoco y no se le da mal. Creo que vuelve nuevamente lo que planteas… una dificultad comunicativa… en la era de la comunicación, una contradicción más.

  4. Me encanta lo que planteas porque me encanta la lectura, la escritura y algún día me gustaría trabajar como profesora de Lengua y Literatura en Secundaria. El escaso contacto que he podido tener hasta ahora con chavales de 15 años me puso los pelos de punta: creo que ni siquiera hubieran sido capaces de escribir la redacción vacacional de turno. Y en la era de la comunicación esto es muy, muy grave.
    No he tenido tiempo de ver cómo enseñar a leer y escribir a los niños pequeños y me he planteado el reto de ir aprendiéndolo a la vez que mi hijo, aunque aún nos queda bastante para eso y me da tiempo de ir indagando. En el pueblo en el que estamos solo hay un colegio y si vamos a la ciudad es un trastorno y no ganamos en método pedagógico, así que me hace mucha ilusión poder hacer otras cosas con mi niño en casa y alejarle de las tareas mecánicas que parecen pensadas para que odiemos estudiar o aprender.

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