No tiene ninguna gracia

Si entras en Twitter o en Facebook encontrarás grupos de docentes que pasan el rato riéndose de sus alumnas y alumnos menores y sus familias. Sentido del humor lo llaman, pero yo creo que es el reflejo de la más cruda deshumanización en el entorno educativo.

La educación pública en España está gravemente deteriorada, no solo a causa de los recortes de la última crisis, que también, sino porque el sistema de valores que la sustentan ha perdido la correcta orientación. La educación obligatoria debería estar al servicio de la infancia y la adolescencia. En un entorno en el que esto sucediese, una publicación de un docente como la que encabeza este post sería duramente criticada. Sin embargo, aquí es humor. Humor dirigido hacia un niño que pregunta qué tiene que enviar para aprobar.

Es muy triste y no hace ninguna gracia que el aprendizaje esté totalmente ausente en este juego del aprobado y el suspenso. Y más triste es aún que el docente adopte ese papel de juez que otorga una puntuación.

No entiendo muy bien cuál es el papel que creen tener estos docentes y cómo pueden destilar tanto odio hacia los menores a los que se suponen que deberían educar. Buscan respuestas de ellos en vez de potenciar su curiosidad o, al menos, preguntarse por qué no quieren participar en el juego que ellos proponen. Hay veces que me echo las manos a la cabeza porque es muy difícil discernir quién es el niño y quien el adulto.

¿Estamos en un estado de alarma a raíz de una pandemia o son imaginaciones mías? ¿A esta gente adulta y profesional se le ha ido la pinza con el confinamiento o es que siempre han sido así?

El caso es que las familias están pasando por situaciones muy duras y eso de tener que aguantar a ese docente insensible que, desatendiendo la normativa estatal de cuidar, guiar y apoyar , sigue dando por culo con las putas notas, es un estorbo añadido.

Señores y señoras docentes, intenten dignificar un poco su oficio. Están para servir y para guiar, no para poner en ridículo y sancionar. Y dejen de dar vergüenza en las redes sociales, que estamos en una situación que merece más empatía y cariño que humor dirigido al de abajo.