NO ES PAÍS PARA GAFAPASTAS

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Si os ha gustado leer desde pequeños/as, habéis desarrollado un rico vocabulario, os gusta darle vueltas a las cosas y solíais sacar buenas notas en el cole, sabréis que hay una tendencia en nuestro país a despreciar este tipo de comportamiento. Aunque parezca insólito, últimamente encuentro con demasiada frecuencia reproches sobre la complejidad lingüística de ciertos escritos. Esto que antes era un problema del lector, que debía aplicarse en la comprensión del texto usando el diccionario y leyendo repetidas veces hasta construir un significado plausible, ahora se ha convertido en problema del escritor, que se empeña en elevar su discurso en un mundo de argumentos sencillos y lenguaje plano. 

Cada vez cuesta más salirse del ideario común sin que alguien se te tire al cuello alegando que eres un/a “lumbreras”, un/a iluminado/a o un/a sabio/a, calificativos éstos dichos con cierto retintín y desprecio (todo el mundo sabe que lo realmente suag es ser un tonto el culo que no sabe hacer la O con un canuto). Te pueden incluso invitar a escribir un libro, como si eso fuese el colmo de los colmos en lo que a intelectualidad se refiere, aunque todos sepamos que si personas como Belén Esteban o Ana Botella han conseguido escribir uno, la empresa no debe ser nada del otro mundo.

Ya cuesta incluso confesar que has leído a Unamuno sin que se te hayan caído los ojos al suelo, o que disfrutas de la enredada prosa de Thomas Pynchon sin que te miren con pena y condescendencia. Tu vida debe ser muy aburrida para dedicarte a esos menesteres, pudiendo discutir con frenesí sobre la vida y milagros de un tal Pocholo o una tal Marujita que elevan los índices de audiencia en las noches de los viernes. Por eso, hasta mi hijo pequeño me da lecciones de sabiduría popular. Hoy discutíamos sobre el mundial de fútbol, y yo alcanzaba a saber que Shakira, después del último acontecimiento futbolístico, se había casado con uno de los héroes del canto rodado.

Yo:  Ah, entonces fue cuando Shakira cantó el Waka Waka y se casó con Casillas

Vampi (con cara de condescendencia): No mamá, estás pirada. Shakira está casada con Piqué. Con Casillas está la Carbonero.

Yo: Ahhhhmmmmm, vale.

 Reíros, reíros. Qué falta de cultura imperdonable.

Pero en fin, la selección natural debe funcionar así. En un país en el que se ve como normal que los puestos de trabajo, los cargos políticos y otras prebendas se consigan por afinidad con las personas que los otorgan y no por la capacidad para desempeñarlos es lógico que, a la larga, se imponga un estilo de pensamiento austero. La austeridad ha llegado a todos los rincones de nuestra geografía en lo que a intelectualidad se refiere. Recuerdo que hace años fuimos a pasar unos días de verano a un bonito paraje de la costa catalana. Fuimos a parar a un camping regentado por alemanes en el que reinaba la paz y la concordia. Todo eran buenos modos, orden, educación y silencio nocturno. Pero quiso la suerte que a nuestro lado acampasen una pareja de españoles. La primera noche creímos salir ardiendo de manos de una barbacoa humeante que no sabían controlar. Ellos comieron carne churruscada, y nosotros estuvimos oliendo sus viandas en nuestra ropa durante días. La segunda noche llegaron bien entrada la noche y, hablando a gritos, se quejaban de la extraña costumbre alemana de irse a dormir temprano (cabe decir que la mayoría de los campistas tenían niños pequeños, al igual que nosotros, y gustaban de dormir de noche y vivir de día). Por la mañana decían “mírales, todos nos miran mal. No saben vivir, los pobres”.

¿Qué será de este país de la relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor? Seguiremos comprando los yogures caducados que nos ofrecen en las baldas de nuestros supermercados con una sonrisa en la boca porque un Ministro, actual candidato al parlamento europeo, nos dijo que los podíamos comer con toda tranquilidad. Y olvidando que, alguna vez, no hace mucho tiempo, tuvimos políticos como Manuel Azaña, periodistas como Larra o poetas como Lorca.

11 respuestas

  1. No se sí reír o llorar… Así qué hagamos ambas cosas! Creo que soy y seré gafapastas ( literalmente ) así que gracias por ser nuestra abanderada !

  2. #MarcaEspaña mala educación y un cero en cultura general >.< triste pero es así. Menos mal que en nuestras manos queda que la educación de nuestros hijos sea diferente. Confío en cambiar a una #NuevaMarcaEspaña.

  3. Con lo rica que es nuestra tierra seguro que lo conseguimos entre todas. Las nuevas generaciones vendrán pisando fuerte si les echamos una mano. Un beso, querida.

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