MI MADRE TIENE FACEBOOK

Mi querida mamá cumplió un chorro de años el pasado agosto. Como todo el que bien me conoce sabe, el teléfono para mí es un invento diabólico; los pelos se me erizan cada vez que suena y le paso al aparato al primero que pasa por allí como si me quemase las manos y las orejas. Sin embargo, las redes sociales se me dan bastante bien: donde esté una buena charleta electrónica que se quiten las conversaciones orales a distancia, en las que la opción multitarea queda anulada si no tienes un manos libres.
En fin, que dadas las circunstancias, y que vivimos lejos la una de la otra, decidí regalarle una tablet pequeñita para hablar con ella por el Facebook. En casa me miraban con incredulidad: de todos es sabido el miedo de mi madre a las nuevas tecnologías. Pero yo, muy decidida, le pillé una Samsung Galaxy blanca pequeñita muy cuca con una funda granate monísima, le hice una cuenta de Gmail y otra de Facebook y allí me presenté con el regalo.
Toda la familia feisbukiana estaba avisada: amistad pedida y advertencia de no decir ni mu por teléfono. Era todo un evento. Mi madre sabía de ese extraño invento que hacía que estuviésemos al día de las últimas primicias de la familia sin haber hablado en meses. Ella ya no era la transmisora de las buenas nuevas: ese aparatejo le había quitado un papel importante en la familia, el de conocedora de eventos y novedades en primera instancia. ¡Qué pedazo invento el feis! Cual patio de vecinas, todos ahí revueltos contando chismes.
El primer obstáculo para interactuar con el nuevo juguete fueron las uñas. Siempre me he preguntado cómo mi madre es capaz de tener esas uñas tan largas y pintadas a la perfección. Pero por una vez, mis muñones eran más funcionales y elegantes para interactuar en sociedad cuando de una pantalla táctil se trataba. El segundo fue el tamaño de la letra, pero la opción de accesibilidad de esos cacharros es una maravilla y la agrandamos adaptándola a esos ojillos con vista cansada. Y el tercero… el tercero fue la jerga que usamos ya sin darnos cuenta, pero que para una persona que entra de nuevas en el 2.0 es como aprender una nueva lengua. Maximiza, sal de la aplicación, tienes notificaciones, deja un comentario, pon un emoticono, etiqueta a tu cuñada, escribe en su muro… ¡PERO CÓMO HABÉIS APRENDIDO TODO ESO!
El mejor momento de la tarde fue cuando le enseñamos a usar el Youtube y cantó emocionada esta canción:

Ahora, ya va soltándose con comentarios en nuestras fotos de vez en cuando. Todos los días entra un ratito para echar un vistazo, a ver qué se cuece. Me llama para decirme que el cacharro le ha pedido una contraseña o invita a mi tía a tomar un café para que le de un cursillo avanzado de feis. No quiero ni pensar que en algún momento se haga una cuenta de twitter y un blog: #FF forever.

2 respuestas

  1. La mía ya era avanzada con photoshop y teniendo todos los aparatejos tablet, iphone antes que yo, por supuesto tiene whatsapp y facebook y es la única que entra en mi blog a diario, eso sí no me puede comentar no se porque, pero hay comentarios del facebook que me parto,la pobre se hace un lío. Ya nos iras contando

  2. Mi madre tiene un móvil del pleistoceno en el que todavía no ha conseguido encontrar los SMS. La he puesto en su muro el enlace a esta entrada, pero no sé si sabe pinchar en el enlace. ¡Mañana la llamo y se lo leo, jajaja!

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