Maternidad y activismo político

Cada vez es más común la presencia de las mujeres en los espacios de debate político. Es cierto que la proporción en la participación hombre-mujer ha variado con respecto a la época que corresponde a la foto que presentamos a continuación, en la que podemos ver a Marcelino Camacho en una asamblea de 1967 en el barrio madrileño de Orcasitas.

Foto tomada de http://educacion-orcasur.blogspot.com.es/2010_10_01_archive.html
Foto tomada de http://educacion-orcasur.blogspot.com.es/2010_10_01_archive.html

En la actualidad, las políticas de discriminación positiva, unidas a una implicación más activa de las mujeres en la vida pública, hace que esta imagen haya variado sustancialmente, aunque la paridad en los puestos más importantes de los partidos políticos está muy lejos de conseguirse.

Comité federal del PSOE. Foto tomada de http://www.clm24.es/articulo/actualidad/primarias-nacionales-psoe-noviembre-y-autonomicas-septiembre/20140118123029034681.html
Comité federal del PSOE. Foto tomada de http://www.clm24.es/articulo/actualidad/primarias-nacionales-psoe-noviembre-y-autonomicas-septiembre/20140118123029034681.html

En esta última fotografía, las mujeres que vemos se han dedicado profesonalmente a la política y cobran un sueldo por hacerlo, de modo que están sujetas a las mismas o parecidas dificultades de conciliación que cualquier mujer trabajadora. Pero hay otros espacios políticos en los que la participación es voluntaria y, desde mi punto de vista, no menos importante para desarrollarse como ciudadano de pleno derecho.

En estos espacios de participación política escasean las familias. Cuando tienes bebés y niños/as pequeñas, es muy difícil implicarse activamente en grupos de participación ciudadana, partidos políticos u otras organizaciones sociales, exceptuando aquellas que tienen especial sensibilidad por la maternidad y el mundo familiar en general. Siempre habrá excepciones, claro está, pero lo común en las asambleas, por ejemplo, es la ausencia absoluta de niños y niñas, como podemos ver en la fotografía que ilustra esta noticia. Es cierto que algunos espacios políticos han empezado a mostrar sensibilidad por esta circunstancia y, como sucedía en la histórica acampada del 15M en la Puerta del Sol, se habilitan espacios de esparcimiento para niños y niñas, e incluso pequeñas e improvisadas ludotecas en las que los niños y las niñas pueden estar un rato mientras su madre y/o su padre participan en la asamblea, reunión, conferencia, etc. 

Pero eso no es lo habitual. Normalmente, la mayoría de las personas asistentes a ese tipo de actos no tienen cargas familiares o, si las tienen, las comparten con una pareja o familia extensa. Esto hace que los ritmos, horarios de reunión, espacios que se eligen, sean mayoritariamente compatibles con las circunstancias de la mayoría. Hemos de ser conscientes que esto conduce a que haya un sector de la población que queda excluido de las formas tradicionales y habituales de participación política. Familias monoparentales, familias numerosas sin familia extensa viviendo en el bloque de al lado (quienes tienen a la abuela puerta con puerta no suelen ser conscientes de que hay familias que no tienen esa suerte), madres de bebés pequeños que son mirados de soslayo cuando lloran en las reuniones, son candidatas a tener un difícil acceso a los espacios de participación política. 

Esto contrasta con la gran participación de mujeres y hombres, madres y padres, que encontramos en las redes sociales,  ligada a temas sobre maternidad, crianza, conciliación, etc. Podemos encontrar múltiples tendencias, extensos debates, temas candentes y mucha, muchísima implicación por parte de mucha gente. Lo cierto es que las redes sociales han ofrecido la posibilidad a las familias con hijos e hijas de poder dar su versión de las cosas, de sacar la vida privada a la visión pública, de debatir, de proponer, de reivindicar. Desde asociaciones tan potentes e influyentes como El Parto es Nuestro, que llevan años luchando por la erradicación de la violencia obstétrica y el parto humanizado, a múltiples foros de discusión en distintos espacios de internet en los que se habla de lactancia materna, conciliación, crianza respetuosa, y muchísimos temas más, las mujeres han encontrado su espacio de participación política. 

Porque sí, señores, la maternidad y la crianza son cuestiones políticas, aunque nunca se hable de ellas en sus asambleas. Las formas en que la sociedad fuerza nuestros cuerpos en los hospitales, nos separa de nuestros hijos cuando nacen sin tener en cuenta la importancia del contacto piel con piel, nos discrimina en los puestos de trabajo, nos ofrece posibilidades ridículas de conciliación laboral y familiar sin tener en cuenta los efectos que la separación de la madre y el bebé en edades tempranas puede tener para ambos, nos margina, en definitiva, al espacio privado del hogar haciéndonos invisibles, todo eso, son aspectos políticos que se escucharían mucho más si tuviésemos voz. 

Pero no es solo la presencia física en las asambleas lo que impide que estos temas sean debatidos por la sociedad en general. El principal problema es que NO SON CONSIDERADOS como temas debatibles. Son cosas del “mundo mamás”, de las que no se alcanza a comprender ni la milésima parte de la importancia que tienen. Cada vez se nos oye con más voz y más alto, eso es verdad. Pero aún veo muchas caras de escepticismo y condescendencia entre las personas ajenas a este mundo maternal cuando hablo de la MATERNIDAD, la PARTERNIDAD y la CRIANZA como temas políticos. Y esto, algún día, tiene que cambiar. 

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