MALDITA ADOLESCENCIA

¿Tenéis hijas adolescentes? Quizás entonces entendáis lo que os voy a contar. Mi maldita adolescencia me persigue: esa adolescencia llena de granos y de tristeza, en la que logré desbaratar de un plumazo la sabiduría de mi infancia. Y no logro ver la adolescencia de mi hija como diferente a la mía, aunque lo es, y mucho. Ella no ha perdido la sabiduría, la ha transformado. Ella tiene referentes importantes en los que apoyarse, yo no los tenía. Ella tiene una madre que le dice a todas horas lo guapa y lo inteligente que es, lo que la quiere. Yo… en fin, para que hablar de lo que me pasaba a mí. Pero sin embargo, entre ella y yo hay un abismo insondable que creo que está plagado de mis miedos y de sus carencias.

¿Hablo de su adolescencia o de la mía? No entiendo por qué, siendo tan diferentes, son tan parecidas. No entiendo qué es lo que me reprocha a cada momento. No sé lo que nos separa. Habréis visto que en el blog aparece Vampi, mi pequeño que se aburre continuamente y que quiere ser periodista. Aparece Phantom, con sus gracias y sus peripecias. Pero Brigitte Killer es la gran ausente. No puedo escribir sobre ella. Me duele, me quema, me arrasa, me incomoda, me aturde, me llena de culpa, me envenena. Me hace volver una y otra vez a mi propia adolescencia.

Quizás el problema es que siempre le quise dar lo que yo no tuve para evitar que fuese como yo, que sufriese como yo. Y en ese intento, he producido el efecto contrario. Me veo tan absolutamente reflejada en ella que me duele. Sé que es ella la que tiene que salir de ahí, como lo hice yo en su momento, como lo sigo haciendo. Pero el hecho de conocer el camino que he seguido me invita a avisarla continuamente. Y claro, no hay nada que le moleste más a una adolescente que saberse parecida a su madre.

Así que he llegado a la siguiente conclusión: no me queda más remedio que exorcizar mi adolescencia. Debo deshacerme de ella, de esos granos, de esa fealdad, de ese desamor, de las burlas y risas de las populares del grupo, esas que organizaron un concurso de belleza y me pusieron una corona de reina de las fiestas junto al chico más feo del grupo. Dejar todo eso atrás es restar importancia a la tristeza que me anegaba día y noche, es perdonarme por haber dejado de leer y de escribir, que era lo que más me gustaba y me gusta en este mundo, para dedicarme a buscar fuera de mí lo que estaba dentro.

Espero al menos que sea verdad lo del camino, el karma y todo eso, porque si no es para echarse a temblar. Parece que mi eterna adolescencia ha llegado a su fin, que soy capaz de reconocerme, me gusto y no necesito gustarle a los demás (a veces puede parecer que me he pasado al extremo contrario, me importa una mierda si gusto o no gusto). Y ahora que todo ha terminado, llega mi chica con la suya. ¿¿QUE HAGO??

Por favor, si hay alguien que tenga una respuesta, a ser posible basada en hechos reales y no en teorías esotéricas al uso, le agradecería mucho que me echase una mano.

11 respuestas

  1. lo único que se me ocurre es lo que a mi me dijeron en su día… haz tu trabajo como mejor sabes, siempre cometerás errores. Ella también cometerá errores y aprenderá a vivir con ellos igual que tu lo hiciste en su día.

  2. …y por otro, si el hij@ fuera un reflejo perfeccionado de sus progenitores… la humanidad sería pluscuamperfecta y no lo es. Somos hij@s de… imitamos lo que vemos, los que sentimos y lo que olemos. Antes o después reflejamos y éso a veces duele.

    No creo que te esté ayudando mucho. Pero tu sentimiento me resulta común, como hija y como madre.

  3. Muchísimas gracias por tu comentario. Es verdad: si fuésemos capaces de evitar los errores de nuestros hijos, lel mundo no sería como lo conocemos. Cada cual tiene su camino, supongo. Un abrazo.

  4. Pues yo lo veo así, una adolescente, por mucho que su madre haga todo lo que sea por ella,la alague, la ayude, lo que sea, da igual siempre va a terminar apartándola, porque tiene que EVOLUCIONAR, y eso se consigue equivocándose.
    Nos rechina lo que nos dicen las madres porque queremos descubrir el mundo por nosotras mismas. Tener una madre en la infancia es obligatorio, es una maestra, pero después en la adolescencia solo es una guía, que se esmera porque sus hijos no descarrilen. Pero el descarrilamiento es bueno, porque es cuando más se aprende.
    No hay que ser como “Grand Morher Kiler”, que siempre pone la escusa de: “¿Cómo voy a dejar sola a la niña si no sabe cocinar?”
    PERO SI NUNCA ME HAS DEJADO QUE COCINE, me enseñas pero si no me dejar tocar ni las sartenes ¿cómo quieres que aprenda?
    Lo mejor es guiar con amor, no agobiar con amor. Dejar que los hijos se equivoque y que ellos solos encuentren el camino a casa que en definitiva es el corazón de su madre.

    (Para que luego digas que no comento 😛 )

  5. Pues yo lo veo así, una adolescente, por mucho que su madre haga todo lo que sea por ella,la alague, la ayude, lo que sea, da igual siempre va a terminar apartándola, porque tiene que EVOLUCIONAR, y eso se consigue equivocándose.
    Nos rechina lo que nos dicen las madres porque queremos descubrir el mundo por nosotras mismas. Tener una madre en la infancia es obligatorio, es una maestra, pero después en la adolescencia solo es una guía, que se esmera porque sus hijos no descarrilen. Pero el descarrilamiento es bueno, porque es cuando más se aprende.
    No hay que ser como “Grand Morher Kiler”, que siempre pone la escusa de: “¿Cómo voy a dejar sola a la niña si no sabe cocinar?”
    PERO SI NUNCA ME HAS DEJADO QUE COCINE, me enseñas pero si no me dejar tocar ni las sartenes ¿cómo quieres que aprenda?
    Lo mejor es guiar con amor, no agobiar con amor. Dejar que los hijos se equivoque y que ellos solos encuentren el camino a casa que en definitiva es el corazón de su madre.

    (Para que luego digas que no comento 😛 )

  6. Ay mi niña guapa!!!!! Si te consuela, te diré que yo todavía no sé cocinar. GRAND MOTHER KILLER, jajajajajaja. Te quiero y tienes razón, pero yo a la Brigitte la dejo hacer cosas que ni tú ni yo hubiéramos soñado a los 14 ;))

  7. JAJAJAJAJA, me tienes que contar qué cosas le dejas hacer que me empiezo a intrigar.
    Yo creo que más que Grand Mother Killer, la vamos a llamar:Grand Mother Morticia, por aquello de que ella antes muerta que sencilla. Jajajaja.

  8. No te puedes desprender de lo que tú eres, y lo tú eres tiene mucho que ver con tu adolescencia. Te vendrá bien exorcizar, pero no va a hacer milagros. Creo que solo te queda esperar y sobre todo confiar mucho en ella. Seguro que ella sabe que tú estás ahí para lo que necesite, pero le gusta ignorarte. Me queda mucho muchísimo para que mi hijo sea adolescente, pero yo aún estoy pagando los platos por no haber sabido entenderme con mi madre cuando dejé de ser adolescente. Quizá por mi culpa, porque entre todos mis quehaceres no supe encontrar tiempo para estar con ella. Y quizá por la suya, que ha seguido viéndome como alguien a quien educar en vez de como alguien con quien compartir. Vosotros estáis en esa fase y seguro que conseguiréis superarla. No puedo darte trucos, solo ánimos.

  9. No se trata de eliminar mi adolescencia, sino de superar las emociones negativas asiciadas a ella ¡sí se puede! Aceptar las rarezas de mi hija supone aceptar las mías y eso implica un proceso de crecimiento personal. Besos!!!

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