LOS GRAVES PELIGROS DE LAS REDES SOCIALES

“Mamá, en el instituto nos están dando charlas sobre las redes sociales. Nos las está dando gente que, por lo que cuentan, no tienen siquiera cuenta de Twitter. La idea que nos quieren transmitir es que, en el momento en que entras en una red social, miles de acosadores se ciernen sobre nosotras pidiéndonos citas y fotos”

Mi hija tiene su cuenta de Twitter cerrada para que yo, su madre, no la acose. Tiene chorro de followers y ha hecho buenas amigas entre ellas. Además tiene Facebook (que apenas usa), Tuenti (que apenas uso yo), Tumblr y qué se cuantas cosas más, además de participar en foros y demás. Las redes sociales le han permitido conocer a gente próxima a sus intereses literarios, musicales y frikis, absolutamente ajenos a sus colegas del instituto. Tiene 13 años.

Tanto ella como yo estamos hartas de l@s listill@s que, sin tener ni la menor idea de lo que se cuece en las redes, se empeñan en darnos lecciones de lo peligrosas, alienantes y supermegaperjudiciales que son. ¡¡¡Dejadnos en paz!!!

A ver, ni yo he empujado a mi hija a las redes para que no me moleste y quitármela de encima, ni tengo el menor temor de que se vea envuelta en una truculenta historia de ciberbulling. Estoy segura de que esa persona inexperta que da las charlas está más expuesta que ella si un día decide hacerse una cuenta de lo que sea y USARLA. Me la imagino acechando tras el teclado, esperando que la asalten cientos de desalmados. Acabará colgando fotos hechas en el espejo del baño para ver si alguien le da al megusta, y a la primera le contará a sus amigas los cientos de admiradores que le han salido con su nueva cuenta. Gensanta…

Pero la culpa de todo esto es, como siempre, de los supuestos expertos, que a partir de cuatro noticias (terribles, por otra parte) montan toda una teoría sobre los peligros de las redes para los adolescentes y un recetario para familias y centros educativos cuyo único propósito es restringir el acceso a internet de los adolescentes.

Hace poco, en El Mundo una noticia nos contaba que el ciberacoso es más propio de las chicas. El 13% de los adolescentes admiten haber sufrido acoso en la red, y de este porcentaje, la mayor parte son chicas. Pero poco se habla de los motivos de estos datos. Desde mi experiencia, las mujeres tenemos desde muy pequeñas, estrategias más metódicas y sutiles para el acoso que los chicos. Sabemos sacar punta a los defectos de nuestras compañeras y nuestros comentarios públicos pueden rayar la crueldad. La educación en la compasión quizás fuese aquí más efectiva que la restricción de la wifi.

No tengo nada malo que decir sobre esas guías que los organismos y las asociaciones envían a los centros educativos para prevenir el uso de las redes. Muchas incluyen buenos consejos y  recomendaciones para prevenir el ciberacoso Pero he de decir que están escritas en un tono alarmista y disuasorio. Hemos de tener en cuenta que la mayoría de las madres y padres de adolescentes no somos nativos digitales. Nacimos y crecimos sin internet, que llegó ya cuando habíamos pasado la fase más cruda de nuestra adolescencia. Por eso, muchos lo miran con recelo, como a todo lo desconocido, y los pocos que se han sumergido sin reparos lo han hecho con objetivos, necesidades y planteamientos algo distintos a los de sus hijos e hijas. Por lo tanto, creo que este tipo de guías pueden producir el efecto huida. Si como padres nos pasamos el día sermoneando a nuestros hijos sobre los peligros de internet, ellos lo seguirán usando pero a escondidas. Y quizás se convierta en esa actividad prohibida que nos gusta porque nos está vetada.

¿No sería más útil observar qué hacen los adolescentes, conocer cómo, para qué y porqué usan las redes sociales? ¿No sería mejor que los adultos aprendieran a usarlas y las dominasen para conocer sus ventajas y sus incovenientes y las disfrutasen para compartir este conocimiento nuevo con sus hijos? ¿No será más útil una madre que sepa enseñarle a su hija cómo usar las opciones de privacidad de Tuenti que otra que esté todo el día comiéndole la oreja con las desgracias que pasan en el mundo cibernético? (Pero mamá, si tú no usas el ordenador ¿cómo sabes que pasa todo eso que dices? Hija, eso pasa, que lo he leído en el periódico y nos lo ha dicho el orientador del instituto, hazme caso).

En definitiva, si eres psicólogo, pedagogo o educador y te sientes en la obligación de informarme sobre los muchos peligros de las redes sociales, puedes descansar tranquilo: no necesitamos tus consejos. Sabemos de primera mano lo que se cuece en la red. Te agradecería que te dedicases a formar en valores a los chavales con los que trabajas para que usen de manera sensata y fructífera los medios a su disposición.

PARA NO PECAR DE INGENUAS:
Aquí os dejo algunos enlaces a cosillas de las que es bueno que esteis informadas. Más vale prevenir.
Sexting
Grooming
Ana y Mia
Phishing 
Claves seguras

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