LAS MAMÁS DEL COLE

Hay algunas cosas que debo decir cuanto antes. Lo de los padres lo dejo para una siguiente entrada, es mejor estar premestrual para escribir ciertas cosas. Hoy me apetece hablar de mis comadres del cole. Ellas no tienen la culpa de exasperarme. Yo trivialicé ya hace tiempo el afán de superación en el que nos sumerge estructuralmente la institución educativa (Ah, perdón, ¿que estoy hablando raro? Ya, es que las jodidas intelectuales también somos madres).

“Las familias son muy importantes. Se nota mucho cuando los padres se preocupan de sus hijos.” Ese es el lema, que se traduce en: “Sé obediente, dí a todo que sí, siéntate pacientemente con tu hijo a hacer deberes toda la tarde y así ya me viene enseñadito y yo no me tengo que esforzar mucho”. Pero hasta que te das cuenta… Yo me resistí desde el principio con uñas y dientes, pero aún así perdía el culo por ser la primera en llevar firmada la autorización, en comprar ese material adicional que se pedía, por participar en todos los programas, encuestas y actividades que proponía el colegio… Pero ya no. Desde que soy Mother Killer mi vida a cambiado. Me relajo ante una notificación del colegio, gozo postergando su firma, me deleito en la desobediencia y no participo en nada. Hasta se me ha llegado a olvidar una cita con la maestra. Ya, ya sé lo que estáis pensando de mí.

Mis bastaguillos son felices con este cambio. Les hace gracia cuando juro en hebreo hablando del cole y agradecen que no les interrogue sobre sus progresos al salir de clase. ¡¡No es verdad que les guste que me interese por lo que hacen allí!! Les incomoda sobremanera que les pregunte, pero antes lo hacía religiosamente, “¿qué habéis hecho en el cole?” y ellos ponían cara de poker y decían “no me acuerdo”.

Mis comadres del cole son chicas buenas y cumplidoras. Hacen todo lo que debe hacer una buena madre: asisten a las reuniones inútiles que programa el colegio, firman todas las autorizaciones, envían los materiales a tiempo, dan la razón a la maestra en todo y nunca protestan. Claro, yo soy Mother Killer y no puedo evitar portarme mal. El otro día, un chaval de otro curso tiró a gol sobre las filas que hacen los niños para entrar en clase y me dio un balonazo. ¡¡Le voy a meter el balón por el culo!! dije. Mi chico y su amigo se desternillaron de risa, y el amigo fue cumplidor a contárselo a su mamá, que dio un respingo de medio metro.   Es lo que hay, estoy harta de convencionalismos. No soy buena. No quiero quedar bien. No necesito quedar bien. Solo me importa que mis hijos comprendan que no puedo ser perfecta, que no soy como ellas y que eso es lo que hay. Tienen que aguantarse con la madre que tienen. Quizás mis comadres del cole no olviden nunca una cita y firmen a tiempo siempre pero ¿sabéis qué? nunca les podrán dar a sus hijos las experiencias que es capaz de ofrecerles una Mother Killer… así es la vida.

2 respuestas

  1. Premenstrual??jajaja,que miedo cuando hables de los padres entonces.
    Mi madre,bueno,mis padres nunca fueron a una reunion de colegio,ni se apuntaban a la APA ni nada de nada,un dia le pregunte a mi madre y ella me dijo:”solo he ido una vez a una reunion y solo hablaban de chorradas”, y tu sabes que bien!solo son ventajas!!

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