LA MATERNIDAD ENFERMA

Hay madres que nacen enfermas. Es brusco decirlo así, pero os tendréis que acostumbrar a mis brusquedades. Desde que el bebé llega al mundo, todo es un quiero y no puedo. Quiero darle la teta pero no puedo, quiero dormir con él pero no puedo, quiero decirle que no a mi suegri pero no puedo… Y entre tanto quiero y no puedo, el bebé y la madre van languideciendo y adaptándose a la maternidad tecnologizada, en la que múltiples accesorios de diseño complejo sustituyen aquello de lo que la naturaleza nos ha dotado (toma ya aseveración de madre natural).

A ver, una verdadera Mother Killer hace lo que le viene en gana. Si quiere hacerse una cesárea ( +ArmandoBastidaTorres ), pues se la hace; encontraréis seguro por ahí a algún ginecólogo que se preste a esta práctica corrupta. Que quiere dar biberón: pues lo da, y punto pelota, se compra los accesorios en la farmacia y manos a la obra, sin dar explicaciones a nadie: ni que si soy modelo y cómo se me van a quedar las tetas, ni que si soy prostituta de altos vuelos ni nada por el estilo (ejemplos aquí), no caben excusas. Hago lo que quiero porque yo lo valgo.

En cuanto a las criaderas naturales, a ver nenas, ¿todavía no habéis aprendido a dar buenos cortes de manga? Que quiere dar teta, PUES TETAS A LA OBRA. Que la gente te dice que si el niño es muy mayor, que si no le das una ayudita, que tu leche es agua, que no le alimenta, que es anti-higiénico, etc etc…. PATADA EN LA ENTREPIERNA. Aquí os dejo una canción que os dará un empujoncito:

Yo la verdad es que para mí lo más cómodo fue la teta. No me tuve que levantar a preparar biberones, ni a calentarlos, me podía ir a cualquier sitio con la despensa puesta… vamos, lo más cómodo para alguien que odia la cocina como yo. El suplicio vino cuando tuve que hacer comidas, porque por mí le daría pan y leche como a los gatitos, pero no colaba. Eso sí, a veces te dan unas ganas de gritar MIS TETAS SON MÍAS, DEJA DE CHUPARLAAAAAAS… sobre todo a partir del tercer año. Pero prefería meterle la teta en la boca que aguantar las rabietas, así que… hasta los cuatro.

Y el colecho… qué os voy a contar del colecho. A mí me daba perezón que te cagas preparar una habitación para el bebé. Prefería disfrutar mis últimos momentos de libertad yéndome de fiesta, al cine, a la playa, a la piscina, estar foreando hasta las mil y monas. Así que opté por lo más cómodo: me compré una cama de dos metros por dos metros y a esperar su llegada. Ni cuna ni leches. Ahorré un montón. Ya sé que muchas de vosotras, pillinas, estáis pensando: “¿y el sexo?”  Pues os he de confesar que ese no fue uno de los mayores problemas del colecho. En fin, os lo digo abiertamente, cuando tenemos ganas de sexo, tenemos sexo, con colecho o sin colecho. Eso es así. Pero también os digo una cosa: si el colecho os impide   satisfacer vuestras necesidades sexuales, ACABAD CON ÉL INMEDIATAMENTE. Vamos, no lo quiero ni pensar, con el tiempo  tener que culpar a mi hijo por ser una insatisfecha.

En fin, Mother Killers, la vida es muy corta para dejar de pensar en una misma en todo momento y circunstancia. Mi lema: hago lo que quiero, como quiero y como más me gusta. No admito consejos ni opiniones. No pongo excusas. Si pregunto es porque tengo una duda genuina. Así que, diga lo que diga Carlos González, dormí y aún duermo de vez en cuando con mi niño, no porque se lo vayan a comer los lobos, sino porque me es más cómodo y satisfactorio. No os convirtáis en madres enfermizas, dando excusas, acumulando culpabilidades, arrastrándoos por los pasillos imaginando que los demás os reprochan lo que estáis haciendo. Biberón o teta, carrito o bandolera, cuna o cama, es vuestra santísima elección y nadie, NADIE, tiene derecho a deciros que lo estáis haciendo mal (ya se ocupará vuestro hijo de hacerlo cuando se haga mayor, JA JA JA JA JA)

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