Hay que dejar de sufrir tanto

Os lo digo como comadre. Dejad de sufrir. La vida no es fácil, pero al final se tira hacia adelante. Quizás no recuerdes la de veces que has estado en el parque con tu hija. Puede ser que un invierno lluvioso que os obligó a permanecer en la cueva se haya reinterpretado como una eternidad de encierro en casa. Pero no. Es que salir mientras llueve no es muy divertido. Puede serlo un rato, quizás durante 15 minutos. Pero calarse bajo la lluvia y saltar en los charcos pierde su encanto si se convierte en costumbre.

Las redes sociales han sustituido a la televisión, y nos inundan con miles de vídeos en los que los niños y las niñas gozan de su primera vez con la lluvia, saltan en los charcos como posesos/as, descubren por primera vez la llegada de un tren, asustan a su padre que intenta usar un cortauñas… y así hasta la extenuación. Estos micromomentos se nos antojan eternos. Nos hacen creer que hay niños que viven en un paraíso de crianza respetada eterna, donde están expuestos siempre a la naturaleza, la exploración, el buen rollo y la alegría. Y mira, no. Todos y todas tenemos de esos momentos… y de los otros.

Pero claro, los otros no se graban. De modo que nuestro cerebro empieza a entablar la típica comparación y acabamos a la altura de betún. Sin embargo, yo os invito a ser un poco realistas. Y me dirijo a vosotras, que sé que leéis este blog, que tenéis un perfil muy determinado y que tenéis una conciencia un pelín por encima de la media (perdón si cae por aquí alguien que no responde a este perfil, no volverá a pasar). ¿Realmente creéis que vuestros hijos/as sufren tanto en este mundo cruel? ¿Estáis seguras de que todos vuestros desvelos son útiles? ¿Os preguntáis realmente si habéis ido suficientes veces al parque, si les habéis enseñado cosas útiles de la vida, si les habéis enseñado a sonreír y a ser felices, etcétera etcétera?

La vida es mucho más que una sucesión de situaciones. La vida es compleja. Está matizada por estados de ánimo, por el clima, por la devaluación del euro y por la luna llena. No podemos esperar la perfección en todo momento. Es más útil ver la vida como una sucesión de conflictos que se van resolviendo. Y nuestros hijos e hijas, nuestras parejas, el resto de nuestra familia consanguínea y no consanguínea, forman parte a veces del problema y otras de la solución. La mejor de las veces, forman parte del apoyo para remar hacia adelante.

Por eso, creo que no debéis de sentiros tristes porque vuestros peques decidan convertirse en ratones de biblioteca o en músicos callejeros. No todo dependió de vosotras. Ellos y ellas también toman sus propias decisiones, tienen sus propios gustos y a veces tienen muchos cojones u ovarios. No todo es saltar en los charcos. Lo importante es, al final, sentir que les habéis ofrecido vuestro cariño y vuestro apoyo. Y que habéis disfrutado de vuestra vida al mismo tiempo.

Un comentario en “Hay que dejar de sufrir tanto
  1. Bachi dice:

    Darnos cuenta que el estar, apoyar y amar creo es lo mas importante, nadie nos ha dado un manual y hacemos lo que podemos cuando podemos y como podemos. Ánimos familias que esto no van tan mal!!! 😉

1 Pings/Trackbacks para «Hay que dejar de sufrir tanto»
  1. […] Killer: con el post “Hay que dejar de sufrir tanto” en el que también habla de las madres que quieren ser […]

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