Estoy contigo

  

Solo si lo has vivido reconoces esa mirada perdida que busca alrededor sin encontrar un apoyo, una confirmación. Una madre sola, o un padre solo llegan a la función del cole. Saca la cámara de fotos discrétamente y sonríe a su niño cuando sale al escenario. Nadie le acompaña en su orgullo. Nadie acompaña esa lágrima que rueda cuando suenan los aplausos. Guarda las fotos en el álbum para verlas de vez en cuando. Y sigue la vida. 

Esa sensación de soledad, de tener una responsabilidad que te inunda y nadie que te de cobijo por la noche, cuando todos se han acostado, es una de las peores que he sentido en mi vida. El dejar de ser una familia convencional, una pareja de padre, madre e hijos, reconocida por todos como algo normativo y común y pasar a ser algo extraño con relaciones extrañas, con idas y venidas los fines de semana, con una herida que viaja. Ida y vuelta, ida y vuelta. Así hasta el infinito. Y siempre tener que dar las mismas explicaciones: “no, lo llevamos bien, no hay problemas, todo correcto”. Y la mirada condescendiente, la puta mirada condescendiente. 

Por eso, como me reconozco en ti, como siento tu pena y tu vergüenza, estoy contigo. Y me dan ganas de agarrarte y decírtelo cuando pasas a mi lado, con esa sonrisa abierta que va directa a verle tocar en el escenario. A ese niño serio, con cierto aire de tristeza. Y espero que algún día dejes de sentir la necesidad de explicar a todo el mundo tus circunstancias. Porque mira, tus circunstancias son las de muchas personas. Tu soledad es la que hemos sentido cuando hemos decidido romper con una relación que nos dañaba. Que no podía seguir adelante sin sangrar a diario. Así que siéntete orgullosa, porque lo has conseguido. Y siéntete feliz, porque esa sensación de rareza y soledad va a pasar, se va a desvanecer algún día. Y él será también feliz si todo es normal, como debe de ser. 

1 respuesta

  1. Esa sensación de no tener con quien compartir el orgullo y los logros de los hijos e hijas, con el tiempo se pasa. Nos damos cuenta que sólo con estar ahí observándolos, apoyando, llorando de alegría cuando cumplen sus metas, abrazándol@s en sus fracasos y desilusiones, es lo que necesitan para ser felices y plenos en su desarrollo emocional. Es la vida que nos toca a algunas: estamos donde tenemos que estar y con quienes tenemos que estar.
    ¿Explicaciones? nunca las di, ni siquiera por esa mirada de lástima que muchas veces recibí. La vida es mía y la vivo con la intensidad que quiero.
    Me alargué en el comentario, jajajaja es que me gustó mucho tu post.
    Abrasoles!!

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