Eso de “Aprendemos juntos” de BBVA

Ya me chirría que un banco nos venga a dar consejos educativos, cuanto más el discurso paternalista que usan para aleccionar a las familias. No sé si tienen muy claro cual es su público objetivo, pero desde luego, la gente a la que he visto asentir entusiasmada ante alguno de esos vídeos ñoños y sobreactuados ya está convencida de todo lo que ahí se dice y lo reproduce sin atisbo de crítica. Y es que los vídeos reproducen el típico discurso buenista y bienpensante que le conviene al sistema para reproducirse, un discurso que oculta mecanismos de control para que cualquier cambio posible venga siempre dirigido desde arriba (MUAHAHA, risa de conspiranoica).

En el vídeo en el que sale una psicóloga, Maribel Martínez, hablando sobre los grupos de WhatsApp de madres (y algunos padres) en los colegios, lo primero que llama la atención son las expresiones faciales de entrevistada y entrevistadora. Sin conocer el tema del que hablan, diríase que lo hacen de alguien que ha cometido una graciosa travesura. Pero las y los autores de esa travesura son personas adultas que cometen la tropelía nada más y nada menos de… comunicarse en relación con sus hijas e hijos que comparten aula.

Entrevistada y entrevistadora parten de la idea de que las familias lo hacen mal queriendo hacerlo bien. El colegio lo hace todo estupendamente, por supuesto. Y hace falta ser psicóloga para decirle a esas familias desorientadas cómo enmendar sus errores. Os voy a contar un secreto: cuando estudié psicología, en ninguna asignatura, absolutamente ninguna, se habló sobre la mejor forma de educar a los y las hijas. Pero hablaré de este tema más adelante. Vamos ahora con el vídeo.

El vídeo cae desde el principio en lo que las Madres Chungas llaman madre de Schrödinger: la madre debe enseñar a su prole a hacer deberes y estudiar pero no debe inmiscuirse en el trabajo escolar de su prole. Esta afirmación parte de una imposición y de una falacia. La imposición es que las familias deben estar al servicio de la escuela y constituirse como un recurso complementario de la misma. La falacia es que, si la familia hace las cosas bien, todo irá bien.

La psicóloga parte de una relación imaginaria entre una madre que está pendiente de los deberes que tiene su hijo y un niño que se relaja porque la que gestiona los deberes es su madre (“la ayuda que no ayuda”, que es el libro que quiere vender la psicóloga). Lo que yo he visto, sin embargo, en los grupos de WhatsApp en los que he estado son madres que reciben notitas de la profesora en la agenda que dicen “Fulanito/a no ha hecho los deberes.” Y ya volvemos a la paradoja. Señora maestra/ profesora, ¿Me está diciendo que soy yo la que he de gestionar las tareas escolares de mi hijo/a? ¿En qué quedamos?

La función de las familias debe ser reconocida como algo mucho más complejo y relevante que ser un mero apoyo de la institución escolar. De hecho, es al revés: la escuela es un servicio de apoyo, pero la educación que aporta la familia va mucho más allá de los contenidos escolares. El tiempo de la familia debe ser respetado y no ser copado por actividades que provienen de un contexto ajeno al hogar. En resumen: no a los deberes escolares. Lo escolar, en la escuela. Y no se preocupen: los niños y las niñas motivados por conocer y saber invertirán su tiempo adecuadamente cuando sea necesario. Y con esto, solucionado el supuesto problema de los grupos de WhatsApp, que no es otro que la intromisión de una institución (la escuela) en otra (la familia) de manera asimétrica.

En cuanto a la falacia de que si hacemos las cosas bien, todo irá bien, nada más lejos de la realidad. En estos vídeos, ningún niño o niña tiene dificultades de aprendizaje o la escuela está al corriente de ellos y presta los apoyos necesarios. Las familias solo tenemos que hacer lo que nos dicen. Este planteamiento es absolutamente culpabilizador e inmovilizante cuando surgen problemas y la realidad es que las familias tienen que emprender luchas bárbaras para conseguir evaluaciones, diagnósticos y apoyos. Estas luchas se invisibilizan en estos vídeos buenistas dirigidos a familias de clase media con niños y niñas con desarrollo típico y ningún rasgo diferenciador.

Por último, lo que me faltaba por escuchar es que resulta que las madres tenemos la culpa de los ataques de ansiedad ante los exámenes. A ver, señora psicóloga: no. Recuerdo a mi hijo inmovilizado porque al día siguiente tenía que hacer una presentación oral de un libro en inglés. Le pregunté si alguien le había enseñado a hacer una presentación oral y la respuesta fue que no. Invertí una tarde en hacer lo que tenía que haber hecho el profesor. Le di una serie de recursos para presentar en público, entre ellos cómo gestionar su miedo. Ensayó la presentación conmigo un par de veces. La presentación fue bien y obtuvo una muy buena calificación. La ansiedad ante los exámenes se genera en el contexto en el que se examina y se debe solucionar en ese contexto. Yo sé que lo más fácil es culparnos a las madres, pero no.

En cuanto a lo de que la Psicología nos enseña cómo criar a nuestros hijos e hijas, es una afirmación muy matizable. La Psicología de la Educación no es cuestión de verdades absolutas. Hemos de ser conscientes de que detrás de las afirmaciones que se hacen sobre educación, siempre hay cuestiones ideológicas sobre cómo debe ser el mundo y las personas. En momentos de crisis afloran los totalitarismos y se tiende a apoyar modelos más rígidos y menos democráticos. Conceptos como el de hiperparentalidad e hiperprotección son fruto de este giro al desapego y el autoritarismo. Sin embargo, en momentos de bonanza se fomentan modelos más democráticos que priman un desarrollo sano de las emociones y el diálogo. Por tanto, cuando escuches afirmaciones absolutas, como las que se hacen en los vídeos del BBVA, reflexiona: ¿cómo quiero que sea mi familia? ¿Es ese el modelo que quiero seguir? Convirtámonos en familias empoderadas, conscientes de nuestros recursos y nuestras debilidades y no dejemos que vengan otros a decirnos cómo ser, cómo actuar y qué comprar para ser felices.