El opuesto imaginario

'Migrant Mother, Nipomo, California'Leo aburrida la enésima entrevista que le hacen en los diversos medios de comunicación de habla hispana a Laura Baena, la creadora del Club de Malas Madres. Ya me queda poco que decir sobre el Club: he escrito varios post sobre el tema, que ya considero agotado. Sin embargo hoy, al leer los comentarios que los lectores y lectoras han hecho al pie de esta entrevista me surge una (espero que última) reflexión.

Si lo que planteas es que no haces croquetas ni disfraces, que tener un espacio para ti misma es “malamadrear” y que el “buen padre” es un despistado pero se levanta a atender al niño o a la niña cuando tú te haces la sorda, tu opuesto imaginario, ese al que te enfrentas y gritas tus males, con humor y desenfado, es, si me lo permitís, muy similar a Arias Cañete

Veamos por ejemplo este párrafo, extraído de la mencionada entrevista: 

No enfrentamos los derechos del niño con los nuestros. Eso es absurdo. Pero es que los niños no te quieren más por hacerles croquetas. Son mucho menos exigentes de lo que nos pensamos. Para ellos eres la mejor madre que puedan tener. Ahora, eso no quiere decir que te olvides de ti. Si los derechos de las madres se tuvieran más en cuenta, los derechos de los hijos estarían mejor cuidados. Aunque este club no es ni un partido político ni un grupo feminista. “

Por supuesto que el Club de Malas madres no es ni un partido político y mucho menos un grupo feminista. De eso ya nos habíamos dado cuenta. Pero hablan de los derechos de las madres. Busco en la entrevista a qué se refiere esta mujer con la expresión “derechos de las madres” , esos que si se tuvieran más en cuenta, los derechos de los niños estarían mejor cuidados. ¿Y que encuentro? ¿Reivindicaciones de permisos de maternidad y paternidad más largos y adaptados a las necesidades de la infancia? ¿Reivindicación de escuelas infantiles en los centros de trabajo? ¿Alusiones a la co-responsabilidad en la pareja? No. Los derechos de la madre es que no la consideren “superwoman”y se comprenda que no llega a todo, que no puede trabajar a tiempo completo y que se respete nuestra identidad como mujeres. Es decir, déjame como estoy pero permíteme “malamadrear” un poco, pintarme las uñas e ir a la peluquería. Esta afirmación está pidiendo a gritos que un opuesto imaginario cañetista grite ¡¡¡A LA COCINA A FREGAR!!!

Confundir los derechos de “las madres” con la acción de “malamadrear” pervierte desde la raíz las reivindicaciones por la igualdad de la mujer. El mantenimiento de un espacio privado y de desarrollo personal es importante para cualquier persona. En una relación igualitaria de pareja (cuando hay pareja) ambos miembros se sostienen y facilitan que el otro tenga su espacio, a la par que cumplen con su co-responsabilidad de sostener a la familia. No hay espacio para el “malmadreo”, sino para el desarrollo vital necesario de cada miembro de la pareja. Lo que necesitamos como personas, y no como madres, es una racionalización de la sociedad, y no que esta comprenda que no hacemos croquetas y no cosemos. El hecho de hacer croquetas no nos hace mejores madres ni menos mujeres. Y el no hacerlas tampoco supone un gran riesgo para nuestros hijos e hijas, la verdad sea dicha.

La protección a la maternidad es un tema de largo recorrido. Desde que la mujer ingresó en el mercado laboral, el descenso de los índices de natalidad han llevado a los estados (a unos estados más que a otros) a desarrollar políticas que faciliten la conciliación laboral y familiar. Es a los estados y a las empresas a las que hay que recordarles que la protección de la maternidad es indispensable para el desarrollo económico y social de un país. Malamadrear malamadrearemos dentro de nuestras posibilidades y nuestros gustos, pero eso no es un derecho de las mujeres ni de las madres. 

Busquemos, pues, opuestos imaginarios dignos de nuestras reivindicaciones. Dejemos atrás la España Cañí y demos por supuesto que la igualdad y la co-responsabilidad es la meta deseada. No nos quedemos en los detalles, no nos conformemos con las migajas. Salir de fiesta un día no nos hace ni malas madres ni mujeres completas. Asumir nuestra responsabilidad y luchar por poder cumplirla en un entorno libre de tensiones, desigualdades y estrés va más allá de ese rato robado al mal padre para depilarnos las piernas. 

22 respuestas

  1. Claro que sí! El malamadreo es como un juego de quinceañeras que se pintan y salen a escondidas de sus padres. Y ojo, que en este ejemplo pienso que no son ellas las culpables, sino el esquema familiar que les lleva a hacer lo que les gusta a escondidas, dándole tanto valor al juego prohibido y a las triquiñuelas con el “poder”.
    Para mi el malamadreo va por ahí: continuemos tratando de hacer lo prohibido, hagamos un grupo y sintámonos cómplices.
    Pero no sería mejor pensar que tenemos derecho a hacer lo que deseemos? Que no tenemos por qué escondernos? Que hablar las cosas a la cara es más franco y positivo?
    Personalmente, lo de ensalzar el hacerse la sorda para que la pareja atienda al niño me parece vomitivo…

  2. Mira que yo no me he metido…hasta ayer que ya ves cosas que no son humor. E intenté explicar que la filosofia que dicen y los hechos no se corresponden. Y vas tu y dices lo que yo quería pero bien dicho, jeje.
    Que es verdad que hay que tener humor y que hay que reivindicar los derechos de conciliacion pero no creo que se haga saliendo de fiesta.
    Voy a retwittearlo!!

  3. Olé!!!

    Estoy por levantarme y aplaudir, pero es que me va a mirar media oficina, jajajajaja.

    Desde luego, estoy con vosotras, actitud de quinceañeras

    Besitos

  4. Después de leer tu post, creo que mi mujer es la peor madre del mundo 😛

    No puedo estar mas de acuerdo contigo, creo que lo que tendríamos que reivindicar es que la sociedad velara por la igualdad de la mujer y del hombre en cuanto a p-m-aternidad se refiere…

    En cuanto a esto, mi mujer no deja de depilarse y de tener “su espacio” pero no por eso deja de ser buena madre, ni creo que ella misma se considerase mala madre…

    En fin, que creo que es un tema que va a llevar mil discusiones y nunca se llevará a un consenso 😉

    Saludos, de un, autodenominado MejorPadreDelMundo 😉

  5. Y todavía después de leer esto muchas/os seguirán pensando que lo que dices sigue teniendo relación con la falta de sentido del humor.

    No se puede explicar mejor.

    Saludos.

  6. Bravo, MK. Desde un tiempo que solo le veo el tufo a todo esto, como un resto de machismo subyacente. Erraron el objetivo, y el tiro. Y también me tiene aburrido, nos espera un buen coñazo con la party.
    JM

  7. Cuanta razón bien escrita y cuanta tonteria estoy viendo últimamente.
    Si tanta energía se emplearse en pelear otras cosas y no para defender ese malamadrismo, algo habría cambiado hace tiempo.
    Yo desconecto esta semana de esa red, cansan, muchoooooo.

  8. El que una necesite “respirar” un poco e ir a la peluquería o salir, no me hace considerarme una mala madre, me “esfuerzo” cada dia para que mis hij@s sean felices. Y ante todo igualdad, que luego se pide a gritos.

  9. Efectivamente. No veo jaurías de tuiteros pidiendo poder ir de cañas con los amigos y autocalificándose de malos padres. Si eso pasase, habría que tomárselo con humor 😉

  10. Con no pasar mañana por el tuiter y concentrarte en el partido (a ti que te gusta el fútbol) tienes bastante. A disfrutar del finde. Un abrazo.

  11. Cuando no hay argumentos, menospreciar al/a otro/a es la opción más fácil, ya sabes. De todas forma, no pretendo convencer a nadie: es simplemente un análisis de un fenómeno social que surge como parte de un proyecto de márketing. ¡Besos!

  12. ¡Enhorabuena a l@s dos! Sin un espacio para vosotros, juntos y por separado, la m-paternidad se haría mucho más cuesta arriba. A seguir disfrutando. Un abrazo.

  13. ¡Ya te metiste! Salir de fiesta está muy bien, pero los derechos, efectivamente, se reivindican de otra forma.
    Un abrazo.

  14. Si, yo también pienso que es una actitud adolescente. Responder al padre con sus propias palabras para indicarle que se va a hacer lo contrario de lo que se espera de nosotras de una forma “rebelde”. Pero da la casualidad de que somos adultas y no necesitamos dar explicaciones a nadie, ni rebelarnos, ni reírnos en su cara para hacer lo que nos plazca. Esa actitud es la que provoca los comentarios que se pueden leer al pie del artículo que he enlazado: el “padre” te dice lo que piensa de ti cuando “malamadreas”. Un saludo.

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