EL NIÑO

NiñoNunca he visto un fantasma, ni lo voy a ver. Pero la historia que os voy a contar está basada en hechos reales. Nunca he visto un fantasma, pero a veces siento que un niño me mira. Unos ojos grandes y negros, un niño vestido de blanco, vestido ¿de comunión?. Un traje de comunión antiguo. Un niño que implora.

Vampi Killer llegó a mi vientre en la casa en la que ahora vivo, allí nació también, en el salón, frente a la chimenea. Es una casa no muy antigua, pero construida sobre las ruinas de un antiguo barrio de VillaSpringfield. Dejé que su padre eligiera el nombre si era niña, convencida de que era niño. Sabía cómo se llamaba desde que llegó. Siempre pensé que ese niño pequeño que me observaba de cerca era él, así que no le di la menor importancia. En el primer embarazo tuve una experiencia fuera del cuerpo y soñé con hadas, así que ya estaba acostumbrada a que mis hormonas me jugasen malas pasadas.

Vampi nació y no volví a saber nada de ese niño… hasta hace dos veranos. Carreritas de pies pequeños por el piso de abajo, cortinas que se movían en la calima sin brisa del mes de agosto, vocecillas y risas. Un cuarto al que nadie quería entrar. Me entró pánico. Pero no por el fantasma en sí, sino por lo que pudiera significar. Me acordé de lo que me contó una conocida mía. Alguien le había dicho que le rondaba la maternidad, que había un alma que quería que fuese su madre. ¡¡¡¡NOOOO!!!! PÁNICO. A ver, que yo ya he cumplido con la especie, me he multiplicado por tres, he dejado mi huella y mi semilla y soy añosa por demás. Me harían hacerme veinte pruebas de screening y  tres amniocentesis. Que no quiero se como Ana Rosa, por favor.

Una mañana de sábado dormitaba por la mañana en la cama. Father se había levantado y yo, en un duermevela, escuché pasitos y una vocecita que me llamaba desde la puerta: ¡mamá!

Me quedé clavada con la cara hundida en la almohada. Cuando volvió Father le pregunté si los niños habían subido a la habitación. No, los niños estaban todavía en sus camas durmiendo. Vale, corramos un tupido velo. No he oído nada, no he visto nada, no quiero saber nada. PERO por la tarde me subí al piso de arriba y pensé con todas mis fuerzas. NIÑO, BÚSCATE OTRA MAMÁ QUE TE CUIDE, QUE YO YA VOY PARA ABUELA Y NO VA A SER UNA BUENA IDEA. Búscate una familia menos numerosa, seguro que te acogen mejor que aquí, que somos muchos y no hay sitio para otro Killer.

Desde ese día no he vuelto a saber nada del niño. Espero que me haya escuchado y se haya buscado otra madre… o que su alma haya encontrado el camino de salida.

5 respuestas

  1. Pues todavía tienes que dar gracias a que se fue solito, y no estuvo pico y pala con el “mamá” jajajaj pobrete, ojalá encontrara la salida.

    Ahora, que yo en el momento que oigo mamá, me levanto muy digna y pies para que os quiero… vamos no me vuelven a ver por allí. Jajajjajaja

    Menos mal que se fue. “Mamá”

    Un besote!

  2. Ay ay ay…que canguelo. Eso de que hablen va mas allá de lo que uno pueda dejar pasar verdad? Lo de los pasos también lo he experimentado yo, las cosas que se mueven…etc.
    Espero que entendiese que no era el sitio más adecuado para el en ese momento. .
    Gracias por contarlo !!
    Un saludo
    Historias de pitufines

  3. Oye, la habitación en la que nadie quiere entrar, no será la de arriba donde me quedé a dormir la última vez…?

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