El mejor profesor de España

Si hay algo que me sorprenda más que haya un galardón consistente en nombrar al mejor docente de España, es que los elegidos tengan ideas trasnochadas sobre la docencia y culpen a las familias de todos los males de nuestro sistema educativo. El otro día, el flamante mejor profesor de España tenía a bien publicar un post en el blog de una empresa que oferta cursos de formación docente, con el nombre de Innovación y Desarrollo Docente, en su mayoría a colegios religiosos privados o concertados. Sus planteamientos, no obstante, están muy lejos de ser innovadores y fomentar el desarrollo docente.

En primer lugar, el mejor maestro de españa expone una anécdota acaecida en tiempos lejanos (habla de la E.G.B., cuyos últimos coletazos terminaron allá por el curso 1996-1997) en la que glorifica la espontánea salida a un descampado a coger minerales con sus estudiantes a propuesta del director, sin necesidad de solicitar autorización a los padres y sin preocuparse de la seguridad de su alumnado durante todo el camino. No se da cuenta el experto y laureado profesor de que estas conexiones con la realidad son TAN IMPORTANTES que no se pueden dejar al arbitrio de una feliz idea de un docente un buen día de primavera. Deben de programarse y ser una costumbre en la escuela. El conocimiento descontextualizado que se transmite en la escuela ganaría mucho si el profesorado se tomase más seriamente la programación en vez de dejar este tipo de actividades a la voluntad de los hados y las musas.

En cuanto a la responsabilidad que tiene el profesorado en este tipo de salidas, estaría bueno que las familias no exigiéramos que nuestros hijos e hijas menores estuviesen bien cuidados y vigilados cuando salen del centro (y dentro del centro, también). De la misma manera que se nos responsabiliza a las madres si nuestros hijos se pierden, tienen un accidente o tienen mala conducta si no prestamos atenciones o cuidados, lo mismo se aplica al profesorado que tiene bajo su guardia y custodia a los menores en horario lectivo. Y si no le gusta, señor mejor profesor de España, búsquese otra profesión.

Sí, señor mejor maestro del país, coincido contigo en que la educación está enferma, pero no creo que las causas de tal enfermedad sean las que señala en su texto. Según el mejor maestro, la culpa de todos los males de la educación la tienen las familias, que se quejan mucho y no les dejan hacer su trabajo. Si las familias se quejan, la administración les regaña y les sanciona, y ellos, pobres, pierden su motivación. A ver… la motivación la tienen que tener los niños y las niñas por aprender, y el profesorado tienen entre sus misiones fomentar esta motivación. Pero el profesorado son profesionales que se han formado para ejercer su trabajo y cobrar por él: es su obligación cumplir las leyes educativas, formarse y atender a su alumnado.

La enfermedad de la educación actual se debe fundamentalmente a que, mientras que en el mundo real, en ese “descampado de minerales”, los y las chavalas tienen acceso a una cantidad de información y contenidos inimaginable en otras épocas, la escuela se ha quedado congelada y sigue haciendo lo mismo que se hacía hace ya un siglo. Los cuadernos de espiral, los desactualizados y chapuceros libros de texto, las cartillas y los cuadernillos Rubio no pueden competir con Among Us, Minecraft, Ibai, Folagor y un largo etcétera. Mientras que los chavales y chavalas se comunican por Discord, tienen acceso a libros, películas, series y documentales de todo tipo y crean sus propios contenidos, la escuela se empeña en seguir imponiendo contenidos caducos y obsoletos para que estos chavales del XXI aprendan como en el XIX.

Señor mejor maestro de España, no, su problema no son las familias que se quejan. Su problema es no ver el abismo que le distancia de la realidad social en la que viven sus estudiantes y la falta de conciencia sobre lo que tiene entre manos cuando está en la escuela: menores que tienen que ser atendidos con dedicación y cuidado. ¿En serio le parece mal que las familias nos quejemos si nuestros hijos e hijas pasan frío o calor en las escuelas? ¿Le parece mal que pidamos revisión de la evaluación y atención a las necesidades educativas especiales? ¿Y que haya una vigilancia y prevención contra situaciones de bullying?

Por último, le diré una cosa, maestro: la educación es obligatoria y universal. Al contrario que en tiempos pasados, que no fueron mejores ni mucho menos, todas las personas tienen acceso a ella y, por tanto, todas las personas deben ser atendidas, sea cual sea su origen, ideología o nivel sociocultural. Eso supone muchos retos, retos que no son síntoma de enfermedad sino de salud, son síntoma de que el sistema educativo está cumpliendo su cometido.