EL APOCALIPSIS ZOMBI

Princesa zombiCada vez que veo una película o serie de zombis pienso: ¿qué tenía en la cabeza el que los inventó?. Muertos vivientes con ansias de carne y vísceras. Difuntos que, aun siendo llorados, hay que matar por segunda vez. Carecen de malicia, aunque su único objetivo sea comerte y no sienten dolor ya les golpees o les arranques un brazo. Son zombis.

Cuando aprendes a manejarlos pueden llegar a ser dóciles como corderos. Te camuflas entre ellos restregándote olor a muerto, o les cortas los brazos y les rompes la mandíbula inferior para que no puedan morder ni agarrar. Se convierten en tus siervos. Pero si bajas la guardia, si dudas, si sientes compasión, o simplemente son demasiados, te conviertes en uno de ellos o ellas (¿tienen género los zombis?).

Son una metáfora de la raza humana devorándose a si misma. Lo peor de la apocalipsis zombi es comprobar que los que no lo son, son infinitamente más peligrosos que ellos. Los zombis, cuando pasas el primer momento de terror, son fácilmente controlables y eludibles. Sin embargo, los humanos son seres despreciables que te roban, te torturan o te meten un tiro entre ceja y ceja a la primera de cambio. Hay incluso quienes usan a los zombis como arma: los agrupan en manada y los lanzan contra sus víctimas para que huyan asustados o simplemente para que perezcan devorados.

Aunque su origen esté en la cultura haitiana y el vudú, los zombis no dejan de ser un concepto difundido por los EE.UU.: su forma de ver la sociedad está presente en cada escena de una película de zombis. Siempre tiene que haber una jerarquía y solo sobrevive el más fuerte: es la selección natural. Nada de una sociedad horizontal e igualitaria, eso es un despropósito. Para que la cosa funcione, tiene que haber un jefe. Los yankis, que son como son, lo hacen verbalmente explícito y se preguntan “¿Quíén es el jefe?” Y los aspirantes y su séquito entran en una especie de contienda que se resuelve atendiendo al que tenga más poder. El que tiene más seguidores o más recursos, “gana las elecciones“. En nuestro país seguramente eso se resolvería de manera no verbal y usando estrategias de machaque psicológico hasta que uno de los dos contendientes ceda y deje el poder al otro. Una “divinización” en toda regla. 

El objetivo final en una apocalipsis zombi es la supervivencia. El problema es que el ser humano se ha empeñado en que para que sobrevivan unos tienen que morir otros. Y, por supuesto, que los buenos, los tontos y los débiles mueren siempre. Y se convierten en zombis, claro. Hay humanos que, para no ser pasto de los zombis o porque tienen intereses ocultos, se unen a los domadores de zombis y hacen pandilla. Usan a los zombis para masacrar a los humanos que van en contra de sus intereses.

Los humanos que manejan a los zombis rara vez dan la cara. Dejan que esos seres sin alma hagan su trabajo. Mientras, los humanos que solo luchan por sobrevivir y que son del bando de “los buenos” van haciéndose cada vez más desconfiados, van aprendiendo técnicas nuevas para salir adelante, van cambiando de estrategias y cada vez llegan más lejos. Puede ser que un día, estos humanos buenos se unan. Entonces, su misión más difícil no será acabar con los zombis: la inteligencia es la mejor arma de los humanos contra ellos. Lo más complicado será acabar con los humanos que inocularon el virus para generar la zombificación por primera vez, con la esperanza de tomar el poder sobre la especie y hacerse dueños únicos de sus riquezas.

Una simple metáfora del mundo tal y como lo conocemos.

1 respuesta

  1. Ups me alegro de haber superado mi miedo a los zombies y leerte !! Ahora lo que tengo es miedo esos humanos que los han creado y manejan a su antojo pero bueno como voy rodeandome de gente “buena”;)), y que lucha por sobrevivir, se une y ayuda y aun no soy zombi estoy segura que superare mi miedo sin problemas!! Oye lo mismo un dia veo esas series que tambien le gustan a mi Peter porque tu post me ha parecido muy interestkiller , un besico

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