Discursos de crianza en las redes sociales: La guerra servida

   
Leo un estado de Facebook “Me angustia y amarga la vida leer en casi todos los grupos de maternidad o páginas similares cuando se defienden prácticas o situaciones que desfavorecen al niño y hasta violan sus derechos básicos“. Y pienso “ostras, ya les vale a las madres, defendiendo el maltrato infantil”. Pero sigues leyendo (transcribo textualmente): “Queres destetar a un bebé de 8 meses? Queres q tu hijo de 6 meses duerma toda la noche en otra habitación? Crees que un chirlo a tiempo es una manera de educar? Queres darle de comer yogur a los 3 meses?“A ver… Me he perdido. Vale que eso de dar un chirlo (cachete) a tiempo es un maltrato, ahí estamos de acuerdo. Pero unir esto con temas de destete y sueño, con todo lo que eso conlleva, y decir que esta son prácticas que violan los derechos básicos del niño es poner a la audiencia en una situación un poco comprometida. Empezando por que la mayoría de la población se desteta no ya a los 8, sino entre los 3 y los 4 meses y vive el sueño infantil nocturno como una tortura incomprensible. Así que, de momento, la mujer que ha escrito el estado de Facebook se ha echado encima a un porcentaje elevado de la población materna. Con respecto a lo del yogur, el sistema sanitario no contribuye mucho a la educación para la salud de la población en general, teniendo en cuenta que hay pediatras que recomiendan dar la teta cada 3 horas e introducir la papilla de frutas y los cereales a los 4 meses, así que lo del yogur se hará seguramente pensando que le va a ir estupendamente al bebé, no con la intención de fastidiar su salud.

Sin negar que la lactancia materna es lo más de lo más y el colecho una práctica mágica para dormir cuando tienes un bebé y le amamantas, no podemos ignorar que son prácticas poco habituales en nuestra sociedad. Sin entrar en juicios morales: son poco frecuentes. De modo que llegar al Facebook y hablar de prácticas que violan los derechos del niño refiriéndose a prácticas comunes, aceptadas y habituales en nuestra sociedad es entrar pidiendo guerra. No me digáis que no os habíais dado cuenta. 

Pero todavía hay más. Sigues leyendo y encuentras esto: “…y pretendes encima que nadie te diga nada? Que se responda tu inquietud y ya? Pedís que se apruebe tu decisión y punto? No! Y sabes por qué no? Porque vos no importas… Y de verdad importa poco lo mala madre que te sientas, lo que importa es tu hijo.! 

En esta frase, hay tres cosas que hacen saltar todas las alarmas: 1) Le dice a una persona (una mujer, una madre) que ella no importa. A una madre que ha entrado a un grupo, quizás preocupada, a plantear una duda sobre crianza porque no tiene a nadie a quien preguntar. O sí, pero ha confiado en un grupo de madres virtual. ¿Y le dices que ella no importa? Bastante tenemos las mujeres para que hasta entre nosotras mismas decirnos que no importamos. Ya nos lo dice toda la sociedad al unísono. 2) Está reconociendo que esa persona se va a sentir mala madre al oír lo que le tienes que decir. Y que ese sentimiento no debe ser tenido en cuenta. Quizás porque solo es importante ser empático con las personas pequeñas, pero cuando llegan a cierta edad ya da igual ser o no empáticos: que gestionen sus sentimientos como puedan. Y 3) Le estás diciendo a esa persona que eres tú quien realmente te preocupas por SU hijo, y no ella, que es una egoísta que solo se preocupa porque se siente una mala madre y no quiere escuchar los sabios consejos que vienes a darle. 

Muy pedagógico todo ¿verdad? Es irónico, claro. A mí me parece paternalista, arrogante y muy mal educada esta forma de dirigirse a la gente. Aunque tuviese razón. Si lo que pretende es adoctrinar, está produciendo el efecto contrario: aborrecer a las talibanas de la teta y arremeter contra ellas. Así que luego entras inocentemente en cualquier sitio y dices que tú diste la teta y dormiste con tu bebé y la gente se pone a la defensiva. 

Termina el texto en cuestión diciendo: “Pero no se puede pretender que nos den palmaditas en la espalda y nos tranquilicen a nosotras, adultas, cuando quien queda en desventaja es el menor, y encima bajo el lema “lo que importa es criarlos con amor”… Hay que reveer este concepto de amor que da hasta donde me conviene o me alcanza o puedo y que cuando “el otro”, que además es MI hijo, me molesta enseguida busco la manera de hacerlo funcional a mi vida adulta cagándose en sus necesidades reales. Corran el culo y el ego de ese trono adultocéntrico, por favor.” 

Dicen que no existe la guerra de las madres. Que esta forma de dirigirse a madres/mujeres no es bélica. Que decirle a otra mujer, sean cuales sean sus circunstancias, que es una cómoda que busca su bienestar y que no hace todo lo necesario por él bienestar de su hijo es hacerle un gran favor, abrirle los ojos, traer la conciencia a su vida. Perdonad, chicas, pero no. Esta es una actitud que busca conflicto y guerra, y que no le está haciendo ningún favor a las madres a las que os dirigís, y mucho menos a sus hijos. En una sociedad en la que las pautas las da un especialista, un pediatra, en la revisión del niño sano y las mujeres se limitan a seguir sus indicaciones, creo que estamos errando nuestro objetivo. En una sociedad en la que hay mucha información pero una distribución desigual de recursos culturales y económicos, estamos apuntando al blanco equivocado. 

No me cansaré de decirlo: hacen falta más modelos de maternidades que encuentran soluciones exitosas. Y hace falta que las mujeres dejen de estar tan solas en la crianza. Estas guerras solo generan más distancia y más soledad de la que ya existe. ¿O creéis que los hijos e hijas de las mujeres a las que os dirigís en ese tono están mejor desde que vosotras hablásteis con su madre de sus derechos?

3 respuestas

  1. Me hizo muy bien leer tu reflexión luego de leer el post. La misma gente que critica el modelo médico hegemónico se ubica en el lugar de la verdad, ellos sí que saben lo que un bebé necesita, por que tanto tu bebé como el de todas necesitan exactamente lo mismo…y ellas vienen a decirte qué es eso. Y además, vos no importás, al mismo tiempo que describen lo fundamental que es para el bebé su madre…y no importa como te sientas, limitate a darle eso que necesita tu bebé y jodete…Lindo lo que va a dar esa madre.

  2. Y la pena es que esa madre también cree que ella no importa. Y al final tenemos cantidad de mujeres tristes y solas que han dejado de pensar en ellas, de quererse, de cuidarse y rezuman tristeza. Para educar y criar hace falta una tribu alegre , no madres entregadas y solas.

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