Dificultades en el aprendizaje de las matemáticas

Las matemáticas son una de las materias con las que andamos más a la gresca en el informe PISA. Está claro que, por lo general, no somos un país que se distinga por las buenas prácticas en la enseñanza de las matemáticas y eso conlleva muchas dificultades a la hora de aprenderlas, asimilarlas y ponerlas en práctica.

Pero hoy no voy a hablar de las dificultades del aprendizajes debidas a los métodos caducos y trasnochados de enseñanza. Voy a acercarme a las dificultades del aprendizaje matemático que pueden tener su origen en las peculiaridades del cerebro de las personas que aprenden. Estas dificultades pueden ir ligadas al procesamiento que se hace del código numérico como código notacional, y entonces pueden ir de la mano de las dificultades de lectura (dislexia con dificultades matemáticas asociadas) o, por el contrario, estar restringidas a las competencias numéricas (concepto de número, representaciones de numerosidad, dificultades con los hechos numéricos, etc.) Como sé que esto os empieza a sonar a chino, voy a aclarar algunas cosas.

Las matemáticas tienen ciertos elementos en común con la lectura. Usan un código notacional numérico (1, 2, 3… +, X, =, etc.) que implica, para el ser humano, el uso de procesos de pensamiento parecidos a los de la lectura y su código notacional alfabético (a, b, c, d, etc.). Este código notacional es un sistema simbólico abstracto que representa conceptos de la realidad. Al igual que las letras representan los fonemas del habla, los números representan cantidades. Y al igual que las palabras, los números deben ser “leídos”. Esto implica una recuperación de la memoria de las palabras que están relacionadas con los números. Hay niños que se atascan en este proceso y presentan dificultades para contar y para recuperar “hechos numéricos” (3+2=5 es un hecho numérico, por ejemplo) de su memoria. Y claro, si tienen problemas con la lectura, no entienden los enunciados de los problemas.

Pero también hay niños que, siendo buenos lectores y teniendo un buen desarrollo cognitivo en otras tareas, tienen dificultades matemáticas. Estos niños presentaría lo que algunos autores llaman “discalculia“, aunque ya sabéis que a mi me gustan poco las etiquetas y prefiero que se aporte una descripción del perfil de dificultades que presenta un niño o una niña antes que un diagnóstico global que puede abarcar dificultades muy distintas y que requieren distinto abordaje.

Estas dificultades matemáticas específicas se atribuyen a veces a diferencias en una zona del cerebro llamada surco intraparietal y en la que estaría situado el “módulo de procesamiento aritmético“. Consisten principalmente en problemas para comprender nociones del concepto de número muy básicas y para aprender hechos y procedimientos numéricos. Parece como si la persona careciese de intuición numérica. Son muy características las dificultades en la realización de procedimientos de cálculo: se observan estrategias de solución inmaduras con respecto a sus iguales, tiempos largos de resolución y muchos errores. En edades tempranas, de 3 a 6 años, estos niños pueden tener dificultades para contar y para comprender que un número es mayor o menor que otro. Aquí tenéis un artículo sencillo que describe estas dificultades.

Hay que saber distinguir estos problemas concretos de las dificultades que provienen de aspectos motivacionales: si la enseñanza de las matemáticas es tediosa, repetitiva y poco significativa para los niños y las niñas, estos pueden rechazar sin más realizar las tareas o implicarse en ellas. Pero también hay que tener en cuenta que, si presentan dificultades concretas, la forma de abordarlas debe ser diferente a la habitual y centrarse en la comprensión de las mismas. Los niños y niñas con dificultades matemáticas específicas (un 8% de la población aproximadamente) pueden verse sometidos a una presión social generada por una incomprensión sobre sus peculiaridades de procesamiento. Por lo tanto, es importante un diagnostico y un abordaje profesional de dichas dificultades.

2 respuestas

  1. Antes de nada quiero darte las gracias por acudir rauda y veloz al quite cuando necesité tu ayuda. Tu post me ha sido muy útil porque me ha reafirmado en algo que yo ya suponía, y es que lo primero es identificar si existe un problema real de aprendizaje de los conceptos matemáticos o obedece más a un tema de actitud para, en función de eso, buscar la mejor forma de abordarlo.
    La verdad es que en este aspecto estoy un poco perdida. En ocasiones pienso sinceramente que es un problema de interés. Las tareas que le mandan del cole -sobre todo de matemáticas- son siempre una obligación y las hace a desgana. Sumar, restar y, sobre todo, la multiplicación, son tareas que domina a base de mucha práctica pero, si a esto le añadimos que es una niña de por sí dispersa, la resolución de problemas en los que tiene que aplicar un proceso de razonamiento se convierte en un puro azar: “Sumo, ah! no! que está mal! pues resto”. Y como tampoco está motivada, no acepta ninguna corrección pues eso implica pasar diez minutos más sentada en la silla.
    He intentado hacer el tema más ameno con mil estrategias, pero ninguna ha dado resultado. También podría pasar del tema y que se apañen ella y su profe, pero creo que no es una buena solución por cuatro motivos.
    1. En clase no resuelven ellos los problemas, sino que un alumno lo resuelve en el encerado y el resto, sencillamente, lo copian.
    2. En los exámenes solo les ponen ejercicios del libro, con lo cual, practica los que hay y al final ya sabe lo que toca en cada uno y obtiene muy buenas notas -que no reflejan su nivel real-.
    3. Ante mi preocupación por su falta de capacidad para resolver los problemas, la profe zanjó con “Uy! y lo que te queda!! A todos les pasa lo mismo, incluso a los de sexto, y ahora solo es sumar y restar, espera que tengan que multiplicar y dividir”, lo cual no me consuela.
    4. La profe ya nos advirtió que si detectábamos que sumaban o restaban mal se lo advirtiésemos porque ella “con 25 en clase, no puede estar pendiente de que todos sepan hacer bien las cosas y a lo mejor se le escapa”.

    Con tal panorama, y aunque no debiese ser así, he asumido que yo tengo que echarle una mano a la niña.

    Retomando lo que te decía. Muchas veces pienso que es un problema de actitud pues, en ocasiones en las que está especialmente centrada y es capaz de leer todo el enunciado e intentar seguir un razonamiento lógico en vez de decir lo primero que se le pasa por la cabeza, su índice de acierto es mucho mayor. No solo eso, sino que problemas de la vida cotidiana, en plan “si tienes X años y tu prima tiene Y, cuántos años te lleva?”, los soluciona sin problemas.

    Pero también es cierto que, en otros casos, cuando la veo mirar para el folio en blanco unos segundos antes de resolver cuentas muy fáciles, del tipo 5+2, o contar por los dedos -tiene 7 años, no sé si todavía es normal- pienso que puede ser un problema de aprendizaje.

    Insisto, muchas gracias por haberme ayudado el otro día en TW y por este artículo y siento el rollo que te acabo de largar, así, como el que no quiere la cosa.

  2. Hola guapa, no hay de qué.
    Por lo que cuentas, sois víctimas del sistema educativo. En casa tengo un niño y una niña de 7 años. Al niño le encantan las matemáticas y resuelve de cabeza las operaciones sin contar con los dedos. La niña todavía cuenta con los dedos y las matemáticas no le motivan en absoluto, sus intereses van por otro lado y es muy buena en otras áreas. YO todavía cuento a veces con los dedos (sí, así es, jajajaja). En este caso creo que el problema lo tiene la escuela, y es muy difícil de solventar. Falta formación por parte de lxs maestrxs, implicación, estudio, ganas. Cada niñx es un mundo. Ella te tiene a ti y tiene suerte, porque apuntalas lo que deja sin hacer el colegio. Una pena. Yo descubrí que las matemáticas eran maravillosas ya en 1º de carrera, cuando estudié estadística y les vi una utilidad en el mundo real. Lo único que te puedo decir es que es el mundo en el que nos ha tocado vivir. Ayúdale en lo que puedas y si consigues que descubra el mundo de las matemáticas desde otra perspectiva mejor que mejor. Un abrazo.

Deja un comentario