DE COMPRAS CON MISS BRIDGITTE

Cuando yo era adolescente no entendía por qué mi madre era tan reticente a venir conmigo de compras. Fue un alivio para las dos cuando fui lo suficientemente autónoma para ir yo sola de tiendas. Entonces huía de los consejos de las dependientas, a las que tendía a llevar la contraria, por lo que los grandes almacenes, sin nadie molestando a tu alrededor, se convirtieron en mi proveedor principal. Lo de probarme ropa, calibrar la talla que me hacía falta, combinar colores y estilos, nunca ha sido mi fuerte. Así que cuando ha llegado el momento de ir de compras con Brigitte he vuelto a revivir esa época de indecisiones y descalabros en los que era capaz de combinar (sí, reíros) el negro con el marrón. 

Desde que era muy pequeña, Brigitte Killer ha tenido grandes problemas para encontrar zapatos que, a la par de cómodos, fuesen estilosos. Su pie es largo y delgado, de modo que cuando el dedo gordo ha llegado al fondo, todavía no ha conseguido llenar las barcas y va chancleteando por la vida. Además, tiene unos gustos algo peculiares que resquebrajan el estilo glamuroso de su madre, más tirando al flower power que al london vintage. 
Hace poco llegó el momento de comprar calzado de invierno. Habíamos postergado esta tarea hasta la llegada de las lluvias, y ella se empeñaba en seguir calzando sus Converse azul Tardis que compramos por internet, acertando afortunadamente con la talla (un 41 holgadito). Aunque tiene el cuarto que parece una zapatería, asegura que ninguno de los pares prácticamente nuevos que allí habitan encajan en su pie, así que  cogimos nuestros paraguas y nos lanzamos a la aventura.
– ¿Qué tipo de calzado estás buscando, Brigitte?
– Mmmmm, esto, cómo, ehhhh, algo cómodo, con la suela blandita, alto y elegante, que me sujete los tobillos, que me pueda poner para hacer educación física y quede chachi con los vaqueros.
– ¿¿¿EIN???
Lo único que se me vino a la mente fue algo así: 
Recreación cortesía de Father Killer

Se me cayó el mundo a los pies nada más salir de casa. ¿Dónde encontraría yo semejante engendro? Pasaron por delante de mis ojos todas las zapaterías de Villa Springfield, como a un moribundo le pasa la película de su vida en imágenes. Ella aseguraba que era posible encontrar algo así, y para qué discutir. En la primera zapatería revisamos todos los estantes uno por uno. Demasiado ancho, demasiado estrecho, demasiado pijo, demasiado cutre. Mi paciencia estaba ya demasiado escasa, cuando se me ocurrió una gran idea. 
– Oye hija, ¿qué te parece si en vez de un par de zapatos, te compras dos? 
– ¿No es demasiado caro?
– A estas alturas te compro lo que sea con tal de volver a casa a la hora de la cena. 
Así que Brigitte, después de probarse todos los números que van del 40 al 42 en distintos colores, se compró unas deportivas para ir cómoda:

y unas preciosas botas para ir chachi con los vaqueros: 
Así fue como conseguimos llegar a casa sin pelearnos mucho y con zapatos para destrozar en los próximos meses. Sin embargo, previendo que dentro de poco la roca de Sísifo volverá a caer por la ladera de la montaña, estoy recopilando en una base de de datos todas las tiendas de ropa on-line para adolescentes, para que ella pueda tirarse las horas muertas eligiendo las prendas cómodamente desde el ordenador de casa y yo solamente tenga que poner la tarjeta de crédito. 

7 respuestas

  1. Parece que os estoy viendo!! Y eso hace esbozar una gran sonrisa que inunda mi cara de pringa, que diria mi adorada Brigette)bueno ya paso y algun día cuando seamos viejitas nos reiremos mucho recordando estos pruebitas tan guay que la maternidad pobe en nuestro camino ( más, nos reiremos más quiero decir) XDD I love killer!

  2. Claro, tu rite, como solo tienes niños perdidos… Esos te dirán “traeme lo que tú quieras mamá, que yo me seguiré poniendo la ropa vieja hasta que se caiga a pedazos”
    Un día quiero que te vengas de compras con nosotras para que vivas la experiencia, ya verás.
    Love you, Wendy

  3. Ay omá!!! no quiero ni imaginarme cuando llegue ese momento con Nenúfar….aunque la verdad es que a la criatura de momento todo la parece “ayquemono” (que es su frase favorita con dos años y medio) estoy creando un monstruo!!! jajajajaja
    Va a ir monísima con ese calzado!!
    Besos

  4. Yo siempre tuve problemas con Brigitte en temas de ropa. Cuando era pequeña siempre quería ir vestida con vestidos pomposos, a poder ser de color rojo. Luego empezó a rechazar todo lo que tuviese algo de femenino. Ahora se ríe de mí descaradamente cuando ve la ropa que me pongo por las mañanas. Somos incompatibles en ese aspecto, pero nos reímos la una de la otra.

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