De cartas salvadoras y realidades evidentes


En los últimos días, se ha hecho viral una carta de un profesor de literatura a sus estudiantes suspensos. El discurso que se desarrolla en ella es bastante tradicionalista y lo llevamos escuchando décadas, siglos diría yo, sin que nada haya cambiado en nuestro sistema educativo y sin que los jóvenes a los que esta carta va dirigida hayan cambiado un ápice. Este profesor, que trabaja, por lo que podemos intuir a partir de sus palabras, en un medio rural, en el que la economía está basada en la agricultura, se dirige a sus estudiantes y les dice que tienen que esforzarse porque la vida es dura. 

Después de 5 minutos de vídeo, he creído entender que este profesor, cuyas intenciones no pongo en duda que son buenísimas y que lo que dice lo dice de corazón y porque se lo cree, asegura a sus estudiantes que si estudian con mucho ahínco y llevan los trabajos a tiempo, podrán salir del sistema de pobreza y explotación al que se ven sometidos gran cantidad de españoles. Puede ser que alguno de ellos le haga caso, y dentro de unos años vuelva para decirle “mira Pablo, hice lo que tú me dijiste en esa carta navideña que te publicó el Huffington Post y que me dejó impresionado. Pero han pasado los años, y por mucho que me he esforzado, por mucho que he entregado los trabajos a tiempo, por mucho que he leído a los románticos, mira, aquí estoy, con un contrato de mierda que he firmado comprendiendo perfectamente lo que ponía en el texto. Aquí estoy, con una jornada laboral interminable, currando para alguien que se lucra con mi trabajo y lejos de mi pueblo y de mi familia. Eso sí, soy un buen trabajador, me esfuerzo y entrego todas mis tareas a tiempo.”

No sé, Pablo. ¿Cuál es realmente tu visión del ascenso social? Yo creo que, si lo que quieres es que tus estudiantes tengan la mente abierta y pensamiento crítico, deberías poner manos a la obra y ponerte a trabajar en ello. ¿Les has propuesto que se vean reflejados en algún personaje literario? No sé, se me ocurren Germinal, Cañas y Barro, Los Santos Inocentes… hay tantas joyas de la literatura que te pueden servir para hacer que sus mentes se revelen contra la injusticia, que yo no dejaría escapar un momento y me pondría a trabajar ya. 

¿Y qué decir del dadaísmo, de los Provo, de los movimientos de vanguardia que intentaron romper con el status quo establecido, o el más contemporáneo movimiento grafitero, con artistas como Bansky, Obey, Blu y tantos otros? ¿Has pensado alguna vez trabajar por proyectos y dejar que ellos y ellas experimenten el impulso creativo y el intento de romper con el orden establecido en la vida de mierda que dices les espera? 

Te animo a que liberes tu mente y, en vez de insistir con datos, apuntes, libro de texto y clases magistrales, cuya única propuesta es la de hincar los codos y leer por leer sin entender, les hagas vivir el lenguaje y la literatura. Haz que escriban para conseguir cosas, que noten el poder de la escritura en sus carnes. Que escriban sobre los problemas que les rodean adoptando las técnicas literarias de esos movimientos que ahora les suenan a chino. Que vean sus textos publicados. Que elaboren un periódico de aula. No hace falta que sus textos sean perfectos, lo que es necesario es que los sientan como suyos y aprendan a amar el lenguaje escrito. Que lean para disfrutar y para comprender su entorno. 

¿Te imaginas lo que podrías conseguir?

10 respuestas

  1. Es curioso como puedo estar de acuerdo con lo que dices sin dejar de estar de acuerdo con lo que dice él… jajajajaja… ya, lo mismo me lo tengo que hacer mirar, eso puede ser pero ¿qué te hace pensar que no trabaja por proyectos, que no plantea un periódico sino de la escuela al menos de la clase, de su clase, que no les ha hecho buscarse en esas novelas o en otras, en esos artistas o en otros?
    Ojo, que no soy yo ni la hermana ni la madre del profe, ni vengo aquí a defenderle, sólo lo pregunto porque a mí su video no me indicó que hiciera las cosas de un determinado modo o de otro pero lo mismo es que se me escapó, que puede ser también.

    Esto… esto me da para un post… jejejejeje…

    😉

    Un abrazo y como siempre, un gusto leerte!!

  2. Pues desde que le sigo en twitter, me da la impresión que proyectos de aula y periódico no hace, jajajaja. ¡Gracias por comentar!

  3. Haga lo que haga ese profesor en clase, la carta plantea que el esfuerzo y el trabajo duro es lo que hará posible su ascenso social, y eso sabemos que es absolutamente falso. La movilidad social de abajo a arriba es algo extrañísimo en nuestra sociedad. Si naces pobre, vives pobre, a no ser que te toque la lotería (y ni eso). por lo tanto, lo que quiero decir es que, haga lo que haga este profesor en clase, la promesa de ascenso es falsa. Por otra parte, fomentando el pensamiento crítico creará rebeldes, no ricos. Eso es algo de lo que este profesor no parece ser consciente. Y los rebeldes antisistema no interesan. Así que deduce por tí misma el interés que tienen los políticos de instaurar un sistema educativo basado en estos métodos.

  4. Pues yo no lo entiendo como tú dices. Y creo que el esfuerzo no garantiza el éxito, pero sí es necesario. Hoy en día parece que protegemos los niños de esforzarse demasiado, que no hagan deberes, que no aprendan a resomver problemas por sí solos, que para eso ya están los padres, esos que cargan sus mochilas al salir del colegio. Y si suspenden, la culpa es del profesor. Y si el profesor les insta a esforzarse un poco, también es su culpa, por no utilizar pedagogias más motivadoras (esas de las que todo el mundo habla y sabe aplicar). Esforzarse no te garantiza ser rico…pero esforzarse es necesario, sea para escribir un artículo en un periódico de la escuela, sea para madrugar un día de invierno en el que se está muy calentito y muy bien en la cama.

  5. Lo que tú llamas esfuerzo, yo lo llamo trabajo dirigido a un objetivo. Y si el objetivo es el ascenso social y mantener contento al profesor, es un engaño. La calidad de un sistema educativo se ve en la generación de objetivos reales y significativos, no en arengas virales. ¡Gracias por comentar!

  6. Totalmente de acuerdo con todo lo que comentas. La carta de este profesor no creo que haga que sus alumnos a sientan motivados, al contrario, creo que los aleja aún más de él. Que tengamos muchos aprobados no garantiza que nuestros alumnos estén aprendiendo y eso lo creo con total rotundidad,no tengo dudas. Yo también tengo alumnos suspendidos y de momento lo que he hecho por ellos es sentarme, mirarles a los ojos, preguntarles en qué creen que he fallado o han fallado ellos y qué soluciones conjuntas podríamos adoptar, lea he intentado animar diciéndoles que ellos no son una nota y dándoles algún consejo para llevar las cosas al día. Esfuerzo no es sinónimo de sufrimiento, eso está muy arraigado y no es real…aprendes cuando estás motivado y abierto a un tema, dé resto sólo memorizas si acaso y eso no es aprender.

  7. Pues yo he equiparado esfuerzo con trabajo, a eso me refería yo. Lo importante es determinar el objetivo, y desde luego ese no debe ser «contentar a su profesor». Cada alumno puede y debe establecer sus propias metas…para mí es de eso de lo que trata la misiva:motivarles a esforzarse (o trabajar, como bien dices) para conseguir un objetivo, ya que ese objetivo no se conseguirá solo.

  8. A los 12 años, los objetivos de aprendizaje en contextos educativos formales los establecen los adultos. Y el objetivo que les plantea este profesor es aprobar un examen. Se puede hacer mejor.

  9. Los objetivos los establecen adultos, como dices…no el profesor. El sistema es el que obliga a evaluar como se está evaluando, con exámenes. Pero si el profesor les dice.que entreguen un trabajo a tiempo…me parece una forma muy buena de ir evaluando sin recurrir a test. Por como hablas parece que sabes del tema, así que supongo que sabes lo que son los Decretos de Enseñanzas mínimas donde dice lo «mínimo» que el alumno debe «aprender» a determinada edad

  10. Lo mínimo que el docente tiene que enseñar, sí. Que nos olvidamos que el aprendizaje es la otra cara de la moneda, y que para que el otro aprenda, no basta con pedirle que lo haga: hay que enseñar. Y enseñar no consiste en fijar fechas de entrega. Como parece que sabes de qué hablas, comprenderás lo que quiero decir.

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