Culpa materna

imageAhora que está de moda hablar de las emociones, me gustaría abordar el tema de la culpabilidad materna. Pixar nos ha dejado claro para qué sirve la tristeza y por qué es una emoción que no hay que evitar sino acoger y gestionar de manera adecuada. Pero ¿para qué nos sirve a las madres sentirnos culpables y cuál es el origen de esta culpabilidad? 

Para responder esta pregunta, podemos acudir a otra película, esta vez de TriStar Pictures. Ricky, protagonizada por Meryl Streep, nos cuenta la historia de una mujer que deja a su familia para convertirse en estrella del Rock. Comienza la película con Ricky tocando en un antro de mala muerte, ya mayor, con una banda de viejas glorias tocando para un público anciano. Para sobrevivir, trabaja de cajera en un supermercado. Suena el móvil. Es su ex-marido que le pide que vaya. Su hija se ha intentado suicidar porque su marido le ha dejado por otra. Ricky viaja en avión para reencontrarse con su antigua familia que vive en una mansión increible. Dos hijos y una hija ya en la treintena. El padre se casó hace tiempo con Maureen, una mujer que asumió las tareas de madre y ama de casa de manera perfecta. image

A partir de aquí, la película trabaja a fondo los sentimientos de culpa de Ricky por haber abandonado a su familia, lo que sus hijos e hija se ocupan de reprochar infinitas veces. Todo ello a pesar de que le recuerdan, también hasta el infinito, que Maureen ha sido la madre perfecta para ellos.  No voy a meter más spoilers de la película, porque a estas alturas intuyo que estaréis deseando verla (guiño-guiño), pero os puedo decir que pasé la película con un nudo en la garganta.

Lo que parecen querer transmitir los autores del film es que, pase lo que pase, haga lo que haga, la madre biológica tiene el poder de destrozar la vida de sus hijos si no es un ama de casa y esposa ejemplar. Y eso hará que la odien. Pero ella les querrá por siempre, porque son sus hijos y no hay forma de deshacerse de eso. Y fin. Les regala una canción y todos contentos. Y tú pensando “qué horror, toda su vida a la basura por querer cumplir sus sueños absurdos, ser estrella de rock en vez de conseguir hacer el mejor café y las mejores tostadas del mundo (y que te lo digan)”.

¡¡Oh Wait!! ¿Que una madre no puede ser estrella de rock sin abandonar a su familia? La verdad es que, si hacemos un repaso a la filmografía americana, tenemos algunos ejemplos de que no. La mamá de Candace, Phineas y madrastra de Ferb, por ejemplo, tuvo una incipiente carrera e incluso grabó un disco. Pero lo dejó todo por su bonita familia.

Y luego está la propia Meryl Streep en Mamma Mia, una trouper que se queda embarazada y deja la música para cuidar a su hija. Pero mi preferida, aunque no tenga dotes musicales, es la abuela de Bart Simpson, Mona, activista hippie que abandonó a Hommer y a su padre para vivir el flower power, dejando a Homer un precioso mural psicodélico en el que le recordaba ser un espíritu libre.

En fin, que la película pone las cosas en su lugar. Si quieres ser madre, no esperes nada más de la vida. Especialízate, hazte una profesional de tus labores, una experta del cuidado, y conquistarás tu reino. Por el contrario, serás una fracasada que lo único que habrás conseguido será el odio de tus hijos.

El caso es que al final sales con un sentimiento de culpabilidad que no sabes muy bien de dónde sale. Porque, aunque no hayas abandonado a tus hijos e hija y te hayas ocupado puntualmente de comprarles el material para el colegio, hayas acudido a sus actuaciones, les hayas consolado cuando se cayeron al suelo y hayas escuchado sus confidencias adolescentes, resulta que nunca has sabido cocinar, que siempre has llevado fatal no poder dormir las horas suficientes y no has sido paciente cuando te despertaban a las 5 de la mañana. Que no has pasado mínimo 2 horas al día leyéndoles cuentos y empujando el columpio en el parque. En fin, que no has sido ni de lejos la madre perfecta que todo niño y niña desea, porque lo ve en las películas.

Me pregunto si estas graves máculas en el currículum de madre les causará un trauma irreversible. Pero a mi desde luego me dejan agotada. Estas culpas impuestas y autoimpuestas que las mamás llevamos encima como si nos las cosieran a la chepa nada más parir son insufribles. Si supiera hacer películas, haría la peli anticulpa. Una película que nos quitase transcendencia a las madres y se lo diese a todo lo demás. Que hablase de libertad, resiliencia y responsabilidad.

2 respuestas

  1. Estoy totalmente de acuerdo.Lo peor de todo es que estos roles del pasado aun tienen consistencia por toda la tela de araña que la rodea (intereses,culturas,falta de criterios de pensamientos,etc).Es muy triste,no por mi sino por la persona que te lo dice,que un día una compañera de trabajo te diga:”tú de que te vas a quejar si lo tienes todo,trabajo,casa,marido e hijos”.
    Y cómo se queda tu cara : DE INCREDULIDAD.

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