CONSULTORIO SENTIMENTAL

Hoy he recibido en mi página un mensaje que dice así:

Querida Mother Killer o Killer Mother,  me gustaría me ayudarás con una duda: hoy a las puertas de las vacaciónes escolares,  que no son de tres meses pero si aproximadamente 2 meses y 19 días ¿Como coño hago para que me respete mi hijo de 4 años y su hermano mayor escorpio, a los cuales he criado y crió con apego y amor ( traducción ” hacer lo queráis conmigo” que si eso ya me sacrifico yo”) gracias tronka!!

Respuesta: 
Querida amiga: 
Para que nos respeten, lo primero que hay que hacer es respetarse una misma. O al menos, si nos respetamos nosotras, nos dará igual que no nos respeten los que tenemos a nuestro alrededor. Poco a poco se irán dando cuenta que sus fechorías no calan hondo en nuestros huesos y no nos minan la voluntad. 
He leído en algunos sitios que si los niños te pegan, hay que darles un abrazo y mucho cariño. A mí personalmente eso me parece una soberana tontería. Si a una persona a la que pegas, te da un abrazo y un beso, al principio te desconcertará, pues no es la conducta habitual: si tú pegas a alguien, lo más normal es que te la devuelvan. Pero si te sigue pegando y sigues haciendo lo mismo, lo que vas a conseguir es que te pegue más fuerte, para que se quite de encima esa pesada que, encima de que estoy cabreado y la estoy intentando hacer daño, se me pega como una lapa. 
Además, si tu hijo o hija te pega y tú te pones amorosa, aprenderá que para conseguir cariño da lo mismo que pegues a alguien o que le llames amor mío. Eso, ya sabes, le producirá grandes traumas en su vida cotidiana, y tú acabarás con yernos o nueras sadomasoquistas en tu haber. 
Así que, cuando tu hijo  te pegue, no reacciones de forma desmedida, no le sueltes una hostia (bien dá), no le zarandees ni le tires a la piscina, pero tampoco des saltos de alegría. Enfádate y huye despavorida, déjale ahí solo, donde esté, y que te eche de menos. Si estás en unos grandes almacenes, espera a que los guardias de seguridad le encuentren, llorando y moqueando, y le lleven a megafonía. Cuando escuches tu nombre (sabe cómo te llamas ¿verdad? Se lo habrás enseñado… ¿no?… vaya madre), remolonea un poco entre los estantes del perfume y el maquillaje: seguro que encuentras algo que te guste. Pasado un rato, ves a por él (no esperes a que le lleven al centro de acogida, tampoco es para tanto), y cuando le veas dale un beso y un abrazo. Ahora sí que lo necesita. 
Eso es criar con amor y con apego: dar a nuestras hijas e hijos lo que necesitan en cada momento, sin excusas, sin melindres, a pecho descubierto. Nunca dejes de respetarte, querida. Si no te quieres tú misma ¿quién te va a querer?

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