Killer 2.0

DECLARACIÓN DE INTENCIONES 2.0

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En las últimas semanas ha surgido un fenómeno interesante. A raíz de los últimos acontecimientos en el tuiterío y bloguerío madridista,  Madres Estresadas estableció su declaración de principios y me puso de testigo para hacérselos cumplir. Para mis lector@s ajenos al mundo de la maternidad 2.0, os diré que os será difícil entender esta entrada; todo surgió a raíz del presunto plagio cometido por una blogger española que había (supuestamente) traducido literalmente varias entradas del blog de una conocida blogger italiana. La italiana se enteró, y ordas de tuiteros y tuiteras italianas cayeron sobre el blog y el tuiter de la presunta plagiadora, produciendo una gran conmoción en esta “comunidad”. A raíz de este hecho, ha surgido una gran polémica sobre el plagio, los supuestos linchamientos en la red y la pertinencia o no de pronunciarte sobre este hecho atendiendo a circunstancias personales delicadas de la blogger española que no viene al caso comentar aquí.

 Las declaraciones de intenciones van a empezar a brotar como setas. Así que esta mañana me ha entrado un tic tuitero y he hecho un borrador de la mía. Aquí os la presento en formato extenso.

 (1) Conoceré las normas de interacción de las redes sociales y no actuaré como si lo público fuese privado. Las redes sociales y los blogs tienen un carácter público y cualquiera puede leer, opinar y usar lo que escribo de forma destructiva o constructiva. Tener esto en cuenta nos hace conscientes de los posibles problemas que puede acarrear pronunciarse en la red, así como de las ventajas de tener acceso a comunicarse con un gran número de personas.

 (2) Miraré las fechas de las publicaciones, por si acaso resulta que lo que están diciendo no va por mí. Este punto hace referencia a pensar antes de escribir. Considero importante contrastar la información que manejo antes de lanzarme a tuitear como una loca o a escribir entradas de blog sin un fundamento sólido. En este sentido, el escribir guiada por impulsos emocionales basados en conflictos pasados no suele ser una buena idea. Si lo hiciera o hiciese, revisaré la entrada en días posteriores y la mandaré a borrador si solo responde a arrebatos del momento.

(3) Si alguien me solicita una explicación, argumentaré gustosamente. Es un ejercicio maravilloso. Es una forma de responsabilizarse de lo dicho. Cuando escribes en un espacio público, lo más coherente es tener claro por qué escribes lo que escribes. Cuando te quedas sin argumentos, lo mejor es reflexionar sobre tus planteamientos y acogerte a las buenas razones.

 (4) Me expresaré con libertad, siempre que pueda argumentar debidamente lo que digo. Esta intención se deriva de la anterior. Si tengo claro lo que pienso y los argumentos que lo apoyan, lo que me puede llevar a callar es el miedo. Siempre me gusta ir al límite del peligro. Pueden existir otras razones para callar, y existen, de hecho. En este caso,valoraré en cada momento las razones para hablar y para callar y actuaré en consecuencia con mis principios.

(5) Si me dejas de seguir, entenderé que no quieres saber nada de mi. Te dejaré de seguir y no te espiaré. El Tuiter es público, pero existen unas normas. Si alguien me deja de seguir a raíz de un conflicto en la red, creo que lo más adecuado es dejar a esa persona en paz. No me gustan las conductas de stalking, espiar el perfil de la persona a la que has dejado de seguir para ver lo que dice y saltar encima como una cobra. Solamente en ocasiones en que sus comentarios lleguen a mí vía retuit leeré las intervenciones de estas personas. También evitaré mencionarlas en las conversaciones públicas que se mantengan en tuiter.

 (6) Usaré el sarcasmo y la ironía, siempre que pueda argumentar su uso. Si no te gusta, puedes pedirme explicaciones o dejar de seguirme. Esta intención es simple y no requiere muchas explicaciones.

 (7) No soy dulce ni tierna, pero intentaré siempre, en la medida de lo posible, ser honesta. En los últimos años he conocido a gente que me ha echado en cara esta característica. En un momento determinado, descubrí que era una forma de controlarme. Hay momentos para la ternura y momentos para la franqueza, la ironía y el sarcasmo. He de reconocer que me empalago enseguida. Esto es lo que hay.

 (8) Nunca revelaré la identidad de las personas que participan en #sexoenjueves de forma anónima. Si alguien deposita su confianza en mi, lo correcto es no defraudar esta confianza. Aunque me torturen, el secreto se irá a la tumba.

 (9) Mi blog es mi pasión. Me importan un carajo las visitas. En eso radica la libertad con que lo uso. El número de visitas me es indiferente. Lo que me importa es la gente que me lee, sea 1, 10 o 100.

(10) Me meteré en todos los fregados que considere importantes, y no me meteré en los que me importen un bledo. Sí, me gusta expresarme, argumentar y debatir. Hay temas que considero importante no dejar sin respuesta. Otros no merecen la pena. Hablaré si lo considero útil, necesario, divertido o interesante.

Corolario 1: En las batallas argumentativas, intentaré no usar falacias, demagogia o sensiblería. Son estrategias que no dan paso a ninguna conclusión inteligente.

Corolario 2: Si mis amigas discuten públicamente y no estoy de acuerdo con ellas, se lo diré en privado e intentaré convencerlas, pero no participaré en la conversación pública. Así evitaré defenderlas sin un fundamento argumentativo convincente, cosa que me parece poco honesta.

Firma final: Pongo por testigo al club de la mazorca y firmo esta declaración. Si no cumplo algo, ya se encargarán ellas de decírmelo.

Anexo: Reconoceré la sabiduría y experiencia de otras tuiteras y blogueras sin cometer pecados capitales.

EL SENTIDO DE LA AUDIENCIA

Hoy voy a hablar de uno de mis temas favoritos cuando hablo de escritura: el sentido de la audiencia. Sin aburriros con citas académicas, os diré que esa expresión hace referencia a la representación que elabora la persona que escribe sobre sus posibles lectoras y lectores y que guía la forma en que se dirige a este público imaginario. Todos los escritores expertos elaboran esta representación de manera consciente y la relevancia de su texto depende de esté bien elaborada. Por ejemplo, cuando una bloguera escribe una entrada tiene una idea más o menos elaborada de las personas que leerán su post y la línea en la que irán los comentarios que reciba.
Sin embargo, la escritura en el entorno 2.0 nos lo pone un poco más difícil que a los escritores y escritoras de antaño. Por una parte, la relación que tenemos con nuestra audiencia es direrente. Quizás no sea más cercana, pero sí es más cotidiana y mantenida en el tiempo por el complemento fundamental de nuestro blog: las redes sociales. Esto hace que muchas veces, sin darnos cuenta, escribamos guiados por una representación restringida de la audiencia: nuestras tuiteras preferidas, nuestras fan followers o incluso nuestras hater followers, si me lo permitís. ¿Pero qué hay de esa audiencia silenciosa? ¿Esa que llega a nuestro blog por casualidad y se se encuentra con una entrada sobre ColeChan o sobre Madresfera y flipa en colores?
Esa audiencia silenciosa es una audiencia interesante ¿Es la que hace grandes los blogs de DIY? ¿La que deja comentarios anónimos que no sabemos cómo contestar? ¿La que comparte nuestro post por lejanas tierras disparando por un día nuestras pobres estadísticas? 
Para vosotras y vosotros, esa audiencia silenciosa, va esta canción

@ColeChanxxx

Esta historia comienza con la valiente @todomundopeques enfrentándose ella solita al mundo pro-cunas y camas en habitaciones separadas y al partido de “la cama de los padres es sagrada”. Intentaba convencer a otra mujer de que meter a un niño en la cama de sus padres cuando sufre por las noches no es un pecado mortal ni le convertirá el día de mañana en un adolescente salvaje y drogadicto. Era tan vehemente la argumentación de la señora que decidí echarle un cable y envié el siguiente tuit:
” los japoneses colechan hasta los 7 años o más y son muy disciplinados”
La sangre no llegó al río con la discusión, pero al día siguiente alguien retuiteó la GRAN VERDAD que yo había ofrecido al mundo. “Ohhh, quién será” – me pregunté- Y descubrí que había sido ColeChan, un chavalito de Georgia que se define a sí mismo como “Competitive CoD player” (ya le preguntaré a Phanton qué significa eso. EDITO: Phanton me ha dicho que es un juego de guerra que se llama Call of Duty). Entonces lancé el siguiente tuit al mundo:
” Que alguien que se llama @ColeChan me retuitee cuando hablo del colecho… no tiene precio 😀 #cosasdeltuiter” 
La respuesta de @ColeChan no se hizo esperar:
” .@mother_killer WHAT ARE YOU SAYING I SPEAK ENGLISH”
Fijáos bien en ese puntito desafiante, ese que se pone para que todos lean tu discusión y vengan en tu ayuda, ese punto que es llamada a la batalla tuitera. De hecho, la respuesta de sus huestes no se hizo esperar de las manos de su amigo Competitively:
 “@ColeChanxxx @mother_killer dude watch out hes the mother killer” 
Ni corta ni perezosa, marqué como favorito ese tuit que demostraba mi capacidad para dar miedo en las RS, pero ahora me quedaba el problema de si traducirle a ColeChan lo que él mismo había retuiteado. Sin duda, no es de recibo explicar a un chaval de 15 años que conoces por tuiter con tu cuenta de mommy blogger que colechar es dormir juntos, y tal y como está el tema de la pederastia en internet solo me faltaba que Cole tuviese una mamá vigilante que me denunciase por perversión de menores. Así que le envié un tuit inocente:
“@ColeChanxxx why do you RT then? XD”
 
Y él me contestó:
 “@mother_killer I saw my name “colechan” ;)”
Ese guiño de complicidad me desarmó y decidí dejar a ColeChan seguir su camino como competitive player. Ya se enteraría de lo que es el colecho en el momento adecuado y preciso. Pero nuestra querida @trimadre30 puso la guinda a la conversación:
” @mother_killer @ColeChanxxx Jajaja.This is the most bizarre Twitter conversation I’ve ever read It s #almodovarstyle Pedrooo.. look that!”

EL CLUB DE LAS BUENAS MADRES

Que conste desde el principio que este no es un post de crítica a la bonita idea de LNSN. Creo que, en los tiempos que corren, cierta dosis de sentido del humor y de desdramatización es no solo necesaria sino además saludable. Y vamos, tal y como está el patio, como para ponerme así a criticar gratuitamente a un biutifulblog, ni en broma. Lo que sí es verdad es que entre las risas que me producían los tips diarios (el de llamar Lucía a las amiguitas de tu hija de las que no recuerdas el nombre fue lo más de lo más), me empezó a entrar un no se qué. Por un lado, me sentía identificada con el espíritu golfo y creativo que respira la idea. Pero por otro, y esta es una cuestión personal, mi Killerconciencia me decía “pues yo no soy una mala madre, jopelines”.

Cuando me metí en esto del 2.0  maternal me sorprendió que hubiese tantas mujeres (y algunos hombres) que reflexionasen en profundidad sobre su maternidad. Me parece un cambio a mejor y, aunque hay quien piensa que algunas perdemos mucho tiempo en las redes sociales, creo que es un ejercicio maravilloso de reflexión que seguro le es útil y sanador a muchas personas. En mi primera crianza eché mucho de menos la compañía de otras mujeres hablando sobre sus batallas diarias con sus pequeños y pequeñas. Me sentí muy sola y muy perdida. Por eso, encontrar tantas mujeres ofreciendo su sabiduría en la red me pareció un descubrimiento maravilloso. Gracias a ellas nuestra lactancia fue un éxito desde el principio, y el colecho fue una opción más que meditada y adoptada desde el primer día, por no hablar del maravilloso parto en casa, la mejór decisión que he tomado en mi vida.

Por eso, deis biberón o teta, durmais a vuestro bebé en brazos o dando meneos en el cochecito, seáis radicales crianderas naturales o despiadadas “ponedoras de límites”… os admiro, chicas. Aportáis mucho y muy bueno… aunque a veces no esté de acuerdo con vosotras. Pero es que, a ver, yo nací para discrepar, no para untaros de pomada a todas horas. Y a pesar de querer mataros a veces (mi apodo no es una casualidad), no sabría ya vivir sin vosotras. EHHHHH, que este en principio no iba a ser un post ñoño, lo prometo. Que vale que de vez en cuando me meta a ver vuestros maravillosos DIY que me dan tanta envidia y de los que despotrico abiertamente en el patio de vecinas. Pero a mí lo que me va es la marcha. Haceros bullir de ira y revolveros en vuestros asientos.

Pero vamos, que yo no soy una mala madre en absoluto (y vosotras tampoco). Aunque ya esté preparando la huída del nido de mis mayores y pensando qué voy a poner en sus cuartos cuando se vayan. Aunque disfrute de mi soledad en buena compañía (gracias, Father) hasta la médula. Aunque ayude a hacer los deberes a vampi mientras dormito en el sofá. Aunque me encante planchar mientras veo un capítulo tras otro de mi serie preferida mientras los peques piden la merienda a gritos. A pesar de todo eso, cuando acuesto a mi niño por las noches y me abraza y me dice “Te quiero mucho, mamá”, sé de buena tinta que lo estoy haciendo bien. Y cuando mi niña mayor me llama “cari”, sé que eso es una buena señal. Y cuando mi niño mayor me pide permiso para cosas que sabe que nunca le negaría… sé que sigue confiando en mi criterio para guiarle un poquito más de tiempo en su vida que ya despega.

Vaya, ya me estoy pasando de ñoña. Pero es que esta mañana he flaqueado un poquito y, como soy una pésima cocinera, he pensado que mi Phanton está tan delgado por mi culpa. Que con mi obsesión de que coma sano ya no le compro esas galletas de chocolate que tanto le gustan… y ha dejado de comer. Que no escribo los justificantes a tiempo cuando faltan al instituto y me lo tienen que recordar siempre. Que no les desconecto la wifi y están todo el día enganchados a internet.. porque como me tienen a mí de madre pues es lo que ven. ¡Qué madre de mierda soy! Y encima no disfracé a Vampi el día de Halloween porque pensé que, como otros años, no le iba a apetecer… pero parece que esta vez sí que le apetecía. Pedazo de lerda inoperante. Y encima soy una regañona (eso le dice Vampi a Moster Girl en mis narices: ¿ves como mi madre regaña mucho?)

En fin, que no quiero flaquear. Que no lo hago mal del todo. Son cultos, están sanos, son felices (todo lo feliz que puede llegar a ser un adolescentes) y se ríen a veces de mis tonterías. Saben que les malcrío y se aprovechan, que tienen que sacar más de un 7 para tenerme contenta (eso sí es de mala madre, lo sé) y que tengo la lágrima fácil. No voy a ocultar que a veces nos gritamos, cada vez menos, pero en términos generales creo que convivimos en armonía, y eso que somos una tropa de lo más numerosa. ASÍ QUE NO QUIERO UN DIPLOMA DE MALA MADRE, que luego voy y me lo creo y me paso tres días llorando. Sobre todo si coincide con esos días en los que estamos tan tontas y todo nos parece terrible y siniestro.

OS APRECIO DE VERAS (juraré no haber dicho esto nunca)

MOTHER FEMINISTA

EDITO para poner el enlace del post al que se refiere esta entrada, ya que he caído en que muchas de mis lectoras no leen el ABC. 


No me deja de sorprender que bloggeras reputadas escriban post sin documentarse. Esto no es serio, señoras, que sus escritos los leen miles de mujeres y se pueden creer lo que dicen. Por ejemplo, en estos días podemos leer un post que seguramente ha tenido muchas visitas y que afirma que la “culpa” de que las mujeres trabajemos y nos veamos en la obligación de, llorosas, dejar a nuestras criaturas a cargo de extraños, es del feminismo. Afirma esta bloggera reputada que el feminismo nos sacó de nuestras casas y nos embarcó en el mundo laboral, haciéndonos creer que éramos iguales que los hombres. Esta afirmación es inexacta en  varios sentidos que voy a ir detallando punto por punto:
1) El feminismo surgió como consecuencia de las graves desigualdades de género que se vivían en el mundo occidental (del oriental podemos hablar en otro momento, tema interesante). Me imagino que a esta bloggera le parece bien que las mujeres votemos. Pues el movimiento sufragista fue uno de los movimientos feministas más importantes, y gracias a él ahora ella y todas nosotras podemos votar en igualdad de condiciones con nuestros compañeros. Fíjate que las mujeres no salieron gritando “¡Queremos trabajar y que a los bebés los cuiden otros!”. No. Salieron a gritar “¡Queremos votar, igual que los hombres!” Las españolas no lo conseguimos hasta el siglo XX, con la Constitución de 1931, aunque como ya sabéis, Franco anuló el derecho al voto tanto de hombres como de mujeres durante 40 años.  
2) La mujer ha trabajado desde que el mundo es mundo. El feminismo no es la causa de que abandonase el hogar y a sus hijos. Las mujeres han trabajado en el campo, en las fábricas, en las escuelas, han sido artistas y científicas desde hace siglos. Las feministas lo que han hecho es exigir igualdad de condiciones en el trabajo e igualdad de acceso a formación superior. Porque antes (y ahora) había mujeres a las que no las dejaban ir al colegio, por no hablar de la universidad… porque esta señora bloggera es universitaria, intuyo, y seguro que le parece bien que las mujeres podamos ir a la universidad e incluso ocupar cargos de responsabilidad. Las feministas han estado luchando para que nosotras ahora nos podamos lamentar de tener una carrera y tener que elegir entre ejercerla o cuidar a nuestros hijos… o por el contrario podemos tomar el testigo y, como feministas, luchar por una política de conciliación familiar y laboral justa que imprima valor a la crianza y la educación de los niños y niñas en sus hogares y que a la vez permita que las personas que tiene hijas e hijos puedan compaginar la parentalidad y el trabajo.

3) El feminismo no es una ideología, sino un campo de estudio, reflexión y trabajo inmenso que no se puede simplificar diciendo que nos ha sacado de nuestros hogares para ponernos a trabajar. Nunca he leído ni he oído a ninguna feminista que lo de quedarse en casa cuidando de los hijos es una cosa de marujas. A lo mejor se lo podemos oír a alguien que se cree feminista pero que no ha leído en su vida nada sobre feminismo. Por el contrario, el feminismo intenta fracturar las normas androcentristas que dominan nuestra cultura para que cambiemos un mundo pensado por y para los hombres por otro mundo que respete las necesidades y características de todos sus miembros: hombres, mujeres, niños y… demás animales (quien sepa de feminismo sabe a qué me refiero).

En conclusión, cuando tienes un blog no basta tener muchas visitas, muy buen diseño y una tipología de letra perfecta. Además, hay que pensar un poco sobre lo que escribimos. Hay que ser conscientes de que, quien nos lee, nos confiere cierta autoridad y puede creerse todo lo que escribimos. Por eso, tenemos la responsabilidad de, aun estar escribiendo en un medio divulgativo y personal, ofrecer información contrastada y documentada. 

LOS DÍAS TROLL

Por las mañanas, lo primero que hago al abrir el ojo (normalmente el izquierdo, que el otro lo tengo vago) es abrir mi Facebook y mi Twitter. Empiezo a repasar las publicaciones de la gente. Hay días normales: algunas noticias me hacen sonreir, otras refunfuñar, las más pasan indiferentes por mis dedos. Pero hay otros días que una simple palabra o expresión se me atragantan y aparece un pensamiento recursivo: ese día es un DÍA TROLL.
Ese día lo mejor sería esconder mis dispositivos y dedicarme a la meditación. Pero si me lo han puesto a huevo ¿cómo no voy a sucumbir al placer del trolleo? He de decir que la mayoría de las veces me contengo. Ayer leía un post de una amiga hablando de la alimentación de su hija, que si lo bien que comía, lo sano y lo super CG que se lo hacía, y me vino a la cabeza esta frase: “Para que al final acaben comiendo mierda…” Afortunadamente tengo un filtro: si tengo a Father cerca se lo cuento para ver qué cara pone, y la mayoría de las veces frena trolleos peligrosos, de los de “haciendo amigos”. Pero otras veces Father no está y me lanzo a la carrera, sin filtro y sin freno. Al final de ese tipo de días, un extraño silencio puebla mi Facebook y varias velas negras lucen por mí en distintos sitios de la geografía española.
Esos días tengo especial debilidad por los post ñoños, esos en los que alguna mamá habla de lo guay que es dedicarse tiempo a sí misma cocinando una sopa juliana para toda la familia, o ese otro en el que se asegura que los niños son maravillosos y aportan dulzura y estabilidad a nuestras vidas. Los que más me encienden, sin embargo, son los que te invitan a no decir a los niños nunca que no. Fijaos, lo de dejar de gritarles, pase (salud para nuestra garganta, sus oídos y nuestra convivencia) pero no decirles nunca que no para dejar que surja su naturaleza a raíz de la libido no contenida… NO, LO SIENTO.  Y claro, ante argumentos freudianos esencialistas, ironía y sarcasmo a tope, y ya la tenemos liada.

¿Y qué me decís de esas chicas que cuelgan fotos de tíos buenísimos (suele ser siempre el mismo) y les echan piropos y les declaran su amor incondicional? ¡¡¡Buscaos uno real, nenas, que ese está cogido por Shakiraaaaa!!! (las veces que he tenido que borrar ese comentario). 

Pero lo voy a dejar, lo dejo, me estoy quitando. No puedo soportar verme reflejada en el vídeo que me puso Father  ayer en el Facebook.


ANA Y MÍA: BLOGS PRO ANOREXIA Y BULIMIA

                                     
Hoy os voy a hablar de algo que es interesante  que todas las familias conozcan para prevenir la incursión de sus chicas y chicos adolescentes en una peligrosa comunidad que lleva en auge durante años en las redes sociales: los blogs y foros pro-Ana y Mía. Quien más, quien menos, todas hemos oído hablar de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), la anorexia y la bulimia entre otros. Estos trastornos son complicados de superar y en algunas ocasiones pueden conducir a la muerte. Van acompañados de una autoimagen distorsionada del propio cuerpo y un deseo de adelgazar para adaptarse a los cánones estéticos planteados  en nuestra sociedad. Las personas con anorexia restringen hasta límites extremos la ingesta de alimentos, mientras que las personas con bulimia, a pesar de comer, vomitan lo que han ingerido.
Los blogs y foros pro-Ana y Mía surgen como un espacio de encuentro para personas con estos trastornos (la llamada Anorexic Nation). En estos espacios, en los que escriben mayoritariamente chicas, se fomenta una cultura de la delgadez extrema y se ofrecen consejos (tips) para mantener el autocontrol en la ingesta de comida y alcanzar metas en relación al peso corporal. QUOD ME NUTRIT, ME DESTRUIT es uno de sus lemas. Esta actividad se reviste de una estética fantástica y religiosa: las chicas quieren llegar a ser princesas, ángeles, seres etéreos y transparentes que se desprenden de la grasa para alcanzár la perfección. Es interesante la identidad de Wannabe: son las personas que se acercan a estos foros para recibir los consejos de los que ya han alcanzado la perfección. Son chicas, y en algunas ocasiones chicos, que sin tener el trastorno quieren dejar de comer para perder peso. En algunos casos, las Wannabe son tratadas con desprecio; no pertenecen de una forma pura y completa a esta comunidad, ya que para que esto suceda, Ana o Mía llegan sin avisar, de una forma inconsciente, casi poseyendo la voluntad de quien la sufre. Por el contrario, las Wannabe son advenedizas que quieren, conscientemente, adoptar comportamientos anoréxicos y bulímicos para perder peso. En realidad, la línea que separa a las princesas y a las Wannabe es muy fina: el peligro de caer en un trastorno alimentario es real y comienza con la incursión en la comunidad. Aunque algunas de las “princesas” aconsejen a las Wannabe que dejen de husmear en sus blogs, probablemente un gran porcentaje persista en sus objetivos y caiga en las garras de los TCA .
No voy a poner aquí ningún enlace a estos blogs, los podéis encontrar fácilmente googleando. Es importante saber que existen y saber cuál es su filosofía: los TCA son una forma de vida para ellas, un camino duro hacia la perfección que las tiene atrapadas. Internet ha actuado en esta ocasión para reunir a un grupo de personas que se sienten incomprendidas por la sociedad, que se sienten rechazadas, vigiladas, obligadas a comer. En estos espacios despliegan todo aquello que no pueden expresar frente a sus padres, sus familiares y sus médicos. Esta expresión pública de los pensamientos que rodean los TCA es considerada como altamente peligrosa, de modo que algunas organizaciones, como Protégeles, ha iniciado desde hace tiempo campañas para el cierre de estos espacios web. Este tipo de campañas me parecen esenciales para la seguridad en la red de nuestros adolescentes… PERO…creo que hay una última reflexión que debemos hacer.
Uno de los apartados frecuentes en los blogs pro-Ana y Mía es la Thinspiration (algo así como “delgadez inspiradora”). En esta sección, las chicas cuelgan fotos de artistas y modelos que ellas consideran perfectas para mantener en mente la meta que quieren alcanzar (las llamadas Thinpho). Entre estas modelos están mujeres tan conocidas y fotografiadas como Kate Moss, Natalie Portman o la cantante fallecida Amy Winehouse. Estos modelos de mujer circulan libremente por la red y los medios de comunicación produciendo efectos no conscientes en todas nosotras. Cuando llega el verano, esa meta nos dice:”pongámonos a dieta para lucir el bikini”. Cuando llega el invierno, es la hora de perder esos “kilos de más”, producto del descanso y el buen vivir. Cientos de dietas circulan por internet y muchas mujeres se someten a ellas para alcanzar un ideal de perfección promovido por los cánones de belleza establecidos. Una mujer que no cumple estos cánones tiene que escuchar con frecuencia, ya sea en su mente, ya sea en sus oídos, la palabra “gorda”, pronunciada con desprecio. Es en este contexto en el que surgen los TCA. ¿Existieron estos trastornos en la época de Rubens? Lo dudo mucho.
Por lo tanto, la prevención de los TCA no acaba con la vigilancia de las páginas que visitan nuestras hijas e hijos en la red. Supone también un cambio de óptica en los modelos de belleza que les ofrecemos  y que les transmitimos consciente e inconscientemente. Una alimentación sana y equilibrada y modelos saludables de belleza son imprescindibles para alejar de su camino los fantasmas de Ana y Mía.

MOM BLOGGING VERSUS MOMMY BLOGGING

Si hay algo que me caracteriza es que soy muy cotilla. Es verdad, lo reconozco. Y como sé que en los EE.UU. siempre van por delante de nosotras, decidí un buen día indagar qué pasa por ahí en el mundo de la blogosfera maternal. ¡Es impresionante! Nosotras preocupadas por si Madresfera vuelve o no vuelve, y en los States tienen cientos de rankings de blogs de madres… y de mamis.

Aquí podéis consultar las impresionantes cifras de los blogs de madres estadounidenses. ¡Más de 39 millones de blogs! Y solo 500 son considerados influyentes. Pero el hecho de que haya un MOM BLOGGING FOR DUMMIES, tesis doctorales y libros publicados sobre este fenómeno dice mucho de la importancia del mismo. Hay blogeras que ganan ¡más de 50.000 $ mensuales con su blog! Las marcas conocen a la perfección este fenómeno. Saben que los blogs de madres tienen más influencia en su población diana que todos los anuncios de la televisión, periódicos y revistas especializadas juntas. Y, por lo que he podido averiguar… ellas también lo saben.

Pero vamos a lo que nos ocupa: los mommy blogs y los mom blogs. En el año 2005, Blogher se constituyó como comunidad y compañía que englobaba a todas las mujeres que escribían en la red. Lo hicieron en una conferencia que se celebró en San José (California) a la que se inscribieron 300 asistentes. En ella, tuvieron su pequeño espacio los mommy blogs como una sección marginal de mujeres que escribían blogs personales sobre sus hijos y su maternidad. El resto de mujeres escribían sobre temas variados, desde tecnología o moda, feminismo, literatura o deportes. Esos eran los blogs considerados serios. Desde entonces se han celebrado conferencias prácticamente todos los años. En la del 2012 se inscribieron 5.000 asistentes. Los mommy blogs se revelaron contra la marginación y el menosprecio inicial de la comunidad de bloggers y han luchado desde entonces por ocupar un lugar relevante en el ciberespacio y por construir una identidad propia.

Es muy interesante conocer la historia de las madres blogeras estadounidentes para predecir qué camino va a tomar la blogosfera maternal en nuestro país. Después de ver lo que se mueve por ahí fuera, creo que nada más está empezando. Pero lo que tengo claro es que las marcas conocen esta historia mucho mejor que nosotras. El poder de la blogosfera materna es evidente: las mujeres confían más en sus iguales que en cualquier otro agente social para guiarse en la crianza de sus hijos. Y la crianza conlleva muchas compras: ropa, juguetes, pañales, alimentos, libros, etcétera. Somos muchas las que decimos que no queremos convertir nuestro blog en un escaparate, pero si lo hacéis, no os dejéis engañar: tenéis el poder en vuestras manos.

Aquí van algunas páginas de rankings estadounidenses por si queréis echarles un vistazo:

Bable

Circle of moms

Mommy Blogger Directory

Top mommy blogs

¡SEGUIREMOS INDAGANDO!

LA COMPRA 2.0

Las madres 2.0 pasamos mucho tiempo en el ordenador… ordenando cosas. Por eso, preferimos usar los servicios de compra on-line que nos ofrecen algunas cadenas de supermercados. Así podemos hacer la compra a las 12 de la noche, mientras los niños duermen, y no tenemos que preocuparnos por sus canastas en el carro de la compra con bolsas de chuches, juguetes y bollos de aspecto suculento. Sí, es un placer hacer la compra por internet. Te sientas tranquilamente, te pones un tecito al lado y abres el aplicativo. 
Vaya, ¿qué te creías? ¿Que la lista de la compra viene hecha? ¿Que te venían recetas en las que puedes pinchar y adquirir todos los ingredientes? ¿Que te proporcionaban menús completos con sus correspondientes recetas y listas de la compra? ¿Que al menos los productos vienen con una foto al lado, para identificarlos? Pues no, el que ha hecho el aplicativo no se ha devanado los sesos. Tienes que ir eligiendo producto por producto en base a un listado de categorías no siempre compartido con los compradores. Por ejemplo, para encontrar “harina”, un alimento difícil de categorizar, te tienes que dar una vuelta por todas las pestañas, hasta que descubres que en la parte superior izquierda hay un ventanuco con una lupa. ¡¡El buscador!! Gritas entusiasmada. Craso error. El buscador es un intelectual con una forma amplia de categorización, y te ofrecerá en un listado por orden alfabético todos los productos que, por una razón u otra, contengan la palabra “harina”. Ale, a buscar. 
En medio del proceso de compra, el niño tiene hambre y sed, tu amiga te manda un wassap que es importante contestar y te das un morreo del diez con tu chico de premio. Cuando te quieres dar cuenta… sesión expirada. 
NOOOOOOOOOOOOOO, a ver si me acuerdo de lo que había puesto… yogures, galletas, fruta, leche… ah, los aperitivos para los invitados, si. Aceite, vinagre… lo básico. Sal (otra hora buscando entre categorías extrañas). Por fin acabas y le das a enviar. Listo. 
La parte mejor es cuando no tienes que subir la compra al segundo sin ascensor. El señor te la sube con un carrito muy moderno que trepa por las escaleras solo y que emite un característico chirrido durante todo el trayecto. Y entonces a ordenar la compra. 
Es entonces cuando te preguntas qué coño vas a hacer tú con cinco botes de aceitunas, un regimiento de yogures y bolsitas de patatas en miniatura. ¿Y dónde están los macarrones? ¿No metí los huevos en la lista? ¿y qué es ese bote? ¿crema de vinagre? ¡pero si yo quería vinagre del de toda la vida!
En fin, desde que hago la compra por internet, la dieta de mi familia es rica y variada en productos que nunca habíamos probado. Os lo recomiendo.