Familia Killer

Las falsas preguntas

Interrogacion.jpgHoy no sabía sobre qué escribir hasta que vi un post sobre crianza positiva que nos invita a madres y padres a dejar las órdenes (lávate los dientes) y a sustituirlas por preguntas (¿qué tienes que hacer después de comer?) Muy interesante, si no me hubiese venido a la mente el problema de las falsas preguntas. Las falsas preguntas son elementos de secuencias conversacionales típicas de las escuelas. I de interrogación, R de respuesta, E de evaluación, las preguntas falsas, que ocupan el lugar de la I, se caracterizan porque el que pregunta sabe cuál es la respuesta correcta.

Las secuencias IRE tienen un papel fundamentalmente evaluativo. Las usan maestras y maestros para saber si sus alumnos/as han asimilado el conocimiento que les han querido trasmitir de manera correcta. Es una estructura conversacional que no deja lugar a la improvisación: te pregunto pero no para que contestes cualquier cosa: tienes que adivinar cuál es la respuesta correcta. Si lo consigues, en la tercera parte de la secuencia, la E, te diré lo bien que lo has hecho y te daré una palmadita en la espalda. I de interrogación (¿Qué tienes que hacer después de comer?) R de respuesta (Lavarme los dientes) E de evaluación (Muy bien hijo/a, pues ala, venga, a lavarte los dientes). 

Eso en el mejor de los casos. Me imagino preguntándole a mi hijo qué tiene que hacer después de comer. Y le imagino contestando cualquier cosa menos “lavarme los dientes”. Entonces, mi pregunta se convierte en un artefacto interesante. Porque los niños, que son seres pensantes, se preguntarán: “¿por qué me hace mi madre esa pregunta?”, y desde luego, a sus 8 años, mi hijo al menos, no errará en la respuesta: “Evidentemente, mi madre está cambiando de estrategia para que me lave los dientes. Y después de tanto tiempo resistiéndome a hacerlo de una forma rutinaria no se va a salir con la suya”.

A ver, no es que mi hijo sea un pequeño tirano que quiere hacerme la vida imposible. De hecho me hace muy feliz, tiene un gran sentido del humor y es muy responsable para algunas cosas. Y no es que sea un listillo manipulador que finja y me tome el pelo, eso nunca lo diría de él. Pero con el paso de los años nos vamos conociendo, él a mí y yo a él. Y por eso sé que, así como hace los deberes del colegio de manera autónoma desde el principio, sin que yo haya tenido que invertir ningún esfuerzo para que se hiciese responsable de sus tareas, lo de ducharse y lavarse los dientes lo lleva fatal. 

Ya he asumido que tendré que gastarme una pasta en dentistas. Intentaré lo de preguntarle después de comer “¿qué hay que hacer ahora?”, y me expondré a que me diga “jugar, ver la tele, ir al parque…” o la que es su respuesta favorita: “No sé”. Cualquier cosa menos la R que yo espero, esa R tan esperada y que solo llegará cuando haya sufrido el taladro del cruel dentista. Y es que, a veces, la vida es así: hasta que no sufrimos las consecuencias de nuestros actos no aprendemos cuál era la respuesta correcta.

LA AMISTAD

propio amor

Se habla mucho de las amigas y los amigos, pero poco de la amistad. La amistad es una relación afectiva que implica camaradería, aceptación, placer conjunto, sinceridad, fidelidad, pero también tiempo, desacuerdos, conflictos y vivencias comunes, muchas vivencias comunes. La amistad implica responsabilidad, y por eso me asusta que se banalice sobre ella. No me llames amiga si no me conoces, no me has vivido en mis luces y mis sombras, si no te has peleado conmigo alguna vez y hemos sonreído en la reconciliación. No me llames amiga si no confías en mi: mis amigas y amigos saben que nunca les traicionaría, ni siquiera un poquito, ni siquiera bajo tortura.

Los juicios no caben dentro de la amistad, y si caben son reconocidos como parte de nuestra absurda tendencia a juzgar. En una relación de amistad el cariño va ligado a cada aspecto de la persona que es tu amiga. Con sus maravillosos defectos y sus enormes virtudes. Porque la amistad deriva del conocimiento, de la aceptación y del placer que te produce compartir tu vida con esa persona.

Una relación de amistad se puede mantener por muchos medios, pero sus comienzos tienen lugar siempre en un momento mágico para las dos personas. Y ese momento se guarda siempre en el corazón de las amigas y los amigos. Ese momento es especial porque algo cambió en tu mundo al incluir a esa persona en tu baúl de amistades. Y ese cambio perdura en ti hasta la muerte y forma parte de tu vida.

Al igual que en el amor, la amistad requiere compatibilidad de caracteres. Al igual que las relaciones amorosas, las relaciones de amistad pueden romperse. No es verdad que todas las amistades duren para siempre, aunque tengamos la suerte de encontrar a personas que nos acompañarán durante toda la vida. El camino nos ofrece cambios, y los cambios pueden transformar nuestra compatibilidad de forma drástica. He oído a muchas mujeres decir que con la llegada de sus hijos hubo amistades que quedaron en el camino, que no integraron sus nuevas circunstancias en el contrato amistoso. Eso no nos debe apenar… o sí, pero asumiendo que así es la vida. Cada persona que encontramos en nuestro camino nos ofrece una joya de aprendizaje, incluso con las que no sintonizamos en absoluto, y merecen nuestro agradecimiento sincero.

Debemos diferenciar la amistad del amigamiento. El amigamiento es un fenómeno que consiste en expresar públicamente el afecto hacia una persona sin haber experimentado realmente el vínculo mágico de la amistad. Es un posicionamiento, una celebración de alianzas si me lo permitís. Es una expresión de poder. Cuantos más amigamientos tenga, más influencia voy a tener en el grupo social al que pertenezco. Pero los amigamientos implican un peligro que nunca va a llevar consigo la amistad: la traición y la lucha por el poder. Los amigos, las amigas, no luchan por el poder. Mi poder, amiga, amigo, es el tuyo, y viceversa. Mi poder es contar con tu confianza y que tú cuentes con la mía en cada paso que damos en común, incluso cuando no estamos de acuerdo. Ay, tengo amigas así, con las que sin tener mucha relación física me une una relación psicológica: son mi referente para muchas cuestiones, aunque no estemos en el mismo bando. Pero eso es porque los bandos son artificiales: lo importante es que nuestros objetivos vitales son muy parecidos, nuestros valores éticos y morales confluyen de una manera armónica y sabemos que siempre estaremos ahí para lo que necesitemos.

En definitiva, la amistad es algo maravilloso y raro. Cuando la tienes, sabes que la tienes. Incluso a veces sabes que la vas a tener, cuando conoces a esa persona que te hace vibrar con sus tuits, sus whatsapp y sus actualizaciones de Facebook. Sabes que llegará el momento de abrazarla y, quién sabe, quizás sea el comienzo de una larga y fructífera amistad.

8 es un número redondo

la foto

Mi niño crece. Alguna vez me ha dicho que quiere tener un hermano, pero le he dicho que tiene ya muchos, que a alguien le toca ser el pequeño y le ha tocado a él. Le he intentado convencer de todas las ventajas que tiene ser el pequeño:  Siempre será “nuestro niño”, tanto para sus hermanos como para mi; es el mimado de la familia, así que perdonaremos todas las picias y travesuras; cuando sus hermanos tengan 30, el todavía tendrá 22 y les podrá sacar la lengua chuleando de juventud. Y un largo etcétera de ventajas. 

Sin embargo, él me mira con cara de poker. No es mucho de travesuras, es un niño más bien responsable, aunque sea tozudo como buen Tauro. Hace sus deberes sin que le tengamos que decir nada. Me trae las autorizaciones del colegio junto con un bolígrafo para que se las firme puntualmente. Me recuerda lo que le tengo que comprar para el colegio y si tenemos que preparar algo especial para el día siguiente. Me azuza por las mañanas para que no lleguemos tarde (¡MAMÁ, DEJA EL MÓVIL!). Y ya el colmo fue cuando se ofreció voluntario para cuidarme cuando fuese viejecita. Yo hice la típica pregunta de madre cabrona (¿Quién me va a cuidar cuando sea vieja?) y mientras sus hermanos miraron para otro lado, él levantó la mano como un poseso (¡YO, YO!). 

Yo le trato como si tuviese 4 años, pero ya tiene 8. Le hablo con voz de tonta, le achucho y le doy besos sonoros delante de sus amigos. Le intento vestir y peinar. Pero él ya es consciente de su autonomía, y aunque no me rechaza bruscamente, ya se zafa de mi y me deja claro que es mayor. No muy muy mayor, pero sí lo suficiente para hacer las cosas solo. No lo suficiente para no necesitar mi cariño de mamá pesada, pero sí para darme el beso a 200 metros de la fila del cole y no a 20. 

Nuestra relación es especial. Nos reímos mucho juntos y  tenemos confianza y complicidad. Este año, como todos los años, vimos el vídeo de su nacimiento, ese nacimiento tan especial. Le encanta ver como surge su cabecita,con los ojos cerrados (Mamá, ¿Estaba dormido?), y se queda muy callado cuando todo su cuerpo surge del mío y todos los presenten aplauden y hablan emocionados. Siente la emoción y se maravilla de su primer llanto y del cordón y la placenta que le alimentaron. Me pregunto cuál será el efecto que tendrá en él a la larga ser una persona que ha visto su nacimiento tantas veces en la vida. 

Hoy cumple 8 años, un número redondo. Mi niño se me hace mayor. Yo le veo crecer con orgullo y doy gracias por tenerle a mi lado y por todo lo que me ha enseñado hasta hoy. 

MAMÁ ¿QUIÉN ES CRISTO? UNA MIRADA A TRAVÉS DEL GRECO

El otro día estábamos comiendo cuando, de repente, Vampi Killer hizo una de esas preguntas que te vuelven del revés: Mamá ¿quién es Cristo?

En un principio me quedé bastante sorprendida de que no lo supiera. Luego pensé que era lógico: nunca había ido a clases de religión y en casa rara vez ha salido el tema. Cuando los niños hacen ese tipo de preguntas atribuyes automáticamente un deseo trascendental de saber, de modo que buscas una forma transcendental de respuesta. Por tanto, empezamos a explicarle con lujo de detalles la historia de Jesucristo y el por qué de la celebración de la Semana Santa. El nos miraba muy serio y con los ojos muy abiertos. Cuando terminamos nos dijo: Pero ¿por qué dicen eso de “antes de Cristo” y “después de Cristo”?  La respuesta a esa pregunta no es nada sencilla. ¿Cómo puede un niño entender que la organización temporal de occidente depende de un nacimiento? Se lo contamos lo mejor que pudimos, y seguía serio y callado.

Al día siguiente fuimos a Toledo para visitar las exposiciones con motivo del IV centenario de la muerte del Greco. Él estaba muy interesado en el tema, porque en el colegio habían trabajado sobre ello en la semana cultural. La entrada básica incluye  ‘Toledo Contemporánea’ en el Centro Cultural San Marcos,  ‘El Griego de Toledo’ en el Museo de Santa Cruz, la visita al Convento Santo Domingo el Antiguo, la iglesia de Santo Tomé y el Hospital Tavera. Comenzamos por el Hospital de Tavera, en el que destaca la maravillosa obra “La Sagrada Familia” . 

 

La Sagrada Familia. El Greco.
La Sagrada Familia. El Greco.

El miraba y remiraba. Nada extraño: un bebé tomando teta y su madre y familia embelesados mirándole. Comentábamos lo bella que es esta obra, la belleza de la cara de la Virgen y la naturalidad con la que el Greco refleja una escena de lactancia materna. ¡VÁMONOS, QUE YA LO HEMOS VISTO! 

Vampi comenzaba a impacientarse. Seguimos nuestra visita por el Monasterio de Santo Domingo de Silos (el antiguo), lugar donde está enterrado el Greco. Allí le explicamos lo que era la pila bautismal y para qué servía el agua bendita. Puso cara de poker y seguimos la visita. Esa iglesia estaba llena de imaginería religiosa (como es lógico). En la sacristía había dolorosas, niños Jesús del siglo XVII, Vírgenes adornadas con mantos para salir de procesión, tallas del siglo XIV del la Virgen con el niño. Una maravilla. Pero él estaba cada vez más serio y molesto. Cuando salimos de allí dice: “Yo he venido a ver al Greco, no tanta tontería de iglesias y muñecos. ¡No quiero ver más muñecos!” Nos entró la risa floja, y le explicamos que muchas de las obras del Greco eran religiosas y estaban en iglesias, pero que lo próximo que íbamos a ver no estaba en una iglesia. ¡Yo quiero ir al museo! seguía gritando. 

Nuestra siguiente parada fue el Centro Cultural San Marcos, con obras contemporáneas, algunas basadas en la obra del Greco. Vampi quedó fascinado con este cuadro

Javier Díaz Guardiola. La catedral de Toledo.
Javier Díaz Guardiola. La catedral de Toledo.

Iba hacia atrás y hacia delante comprobando la perspectiva y la impresión de profundidad que daba el suelo a rombos. También quedó impresionado por el vídeo que se proyectaba en una pantalla gigante en el que un grupo de personas en blanco y negro se movían formando patrones imprevisibles. No obstante, todavía no ha desarrollado la paciencia para contemplar una obra de arte, y quería irse enseguida. 

Nuestra penúltima parada fue la iglesia de Santo Tomé, en la que se encuentra “El entierro del conde Orgaz”. Vampi señaló al niño que aparece de frente, a la izquierda del cuadro.

¡Ese es el hijo del Greco!

– Uy, ¿y tú como lo sabes

Nos lo contaron los de tercero en el cole. 

Y efectivamente, el Greco retrató a su hijo en varias ocasiones, y esa fue una de ellas. Muy bien Vampi, muy bien, cole. 

Lo único que captó la atención de Vampi dentro de la iglesia fue una bella virgen negra, la Virgen de Guadalupe. Le expliqué el por qué de las velas frente a las vírgenes, santos y cristos y le dejé que encendiese una. 

– ¿Qué has pedido?

Ahhhh? Eso no se dice

Acabamos nuestro itinerario en la maravillosa exposición del Greco del Museo de Santa Cruz. La paciencia de Vampi estaba llegando a su fin. Había tenido cristos y vírgenes para rato. Miraba con seriedad los cristos crucificados, sin entender muy bien el por qué de ese empeño por representar la muerte de un hombre torturado y ensangrentado.

– ¿Cuál es el cuadro que más te ha gustado, hijo? 

El de la mujer del Greco.

Vaya, el de la Dama del Armiño, el único cuadro cuya autoría es dudosa. Tanto Greco para eso…

Dama del armiño. El Greco.
Dama del armiño. El Greco.

Este día Vampi aprendió muchas cosas. Su mente esponjosa absorbió gran cantidad de información, aunque todavía no sé como ha encajado toda la historia de Cristo, la Virgen y la Semana Santa. Me quedo con su cara de estupefacción cuando le explicamos lo que hacía una paloma en el cuadro de la Anunciación. 

La Anunciación. El Greco.
La Anunciación. El Greco.

 

MOTHER KILLER CUMPLE UN AÑO

Los Killer
Los Killer

Hace un año se me ocurrió abrir este blog. No lo hice para ganar dinero. Tampoco para adquirir fama. Fue una corazonada repentina. Primero me vino el nombre a la cabeza y pensé “Tengo que hacerlo”. Luego empezó a brotar sin esfuerzo, sacando lo más Killer de mí. Que sí, que me gusta provocar, y sabía que este era un terreno fértil. Además necesitaba resolver algunos conflictos creados en el 2.0 durante el embarazo de mi tercer hijo.

Hacía mucho tiempo que no entraba en contacto con el mundo de la maternidad 2.0; durante el embarazo de Vampi Killer estuve enganchada al foro de Crianza Natural y tuve mis más y mis menos con el tema Carlos González (si habéis leído esto y esto sabréis por qué). No me convencía el discurso culpabilizador de las mujeres que apoyaban a capa y espada la crianza natural, y sin embargo me sedujo ese planteamiento. Crié a Vampi con teta, colecho y con todo el amor que he sido capaz de darle. Y la verdad es que estoy muy agradecida a esas mujeres de las que aprendí a desear una lactancia prolongada y a entender el colecho como una forma de sobrellevar los inevitables despertares nocturnos de un bebé.

Pero la maternidad, se mire por donde se mire, es un terreno espinoso. Mi maternidad no es convencional, mi familia no es convencional, YO no soy convencional. Por eso, tengo que enfrentarme todos los días a miradas de reojo, conversaciones a mis espaldas especulando sobre mi vida privada, comentarios incrédulos y mal intencionados. Tengo que aguantar en muchas ocasiones que la gente me arroje a la cara su estabilidad familiar, como si eso fuese un valor en si mismo. Tengo que tolerar (y lo hago con mucho humor) que haya listillas y listillos que hablen de “la falta de aguante que tienen las parejas de hoy en día, que se separan a la primera de cambio sin pensar en sus hijos”. En fin, qué sabrán ellos y ellas. Sumidos en sus prejuicios de lo que es la mujer, el hombre, la maternidad y la familia se creen con el derecho de dar lecciones y consejos nunca solicitados. Por supuesto que no estoy en posesión de la verdad absoluta, pero sí de mi verdad.

Mi maternidad es mía, es única, es peculiar (como la de todas y la paternidad de cualquier hombre). Por eso quise matar todos los roles impuestos, todas las máscaras que nos imponen: madre natural, madre maestra, mala madre, buena madre… todas. Yo soy madre, qué se le va a hacer. Fue por decisión propia. Tenía que hacerlo, mis deseos me empujaban a ello. Lo hice. No voy a decir que no me haya arrepentido en algún momento, aunque por supuesto quiera a mis hijos e hija con todo mi corazón. Pero imagino ser libre, haber tenido tiempo para dedicarme a mi carrera, a mis proyectos, a mis locuras en cuerpo y alma. Y eso es algo que pensamos muchas aunque pocas se atrevan a decirlo y algunas no toleren escucharlo (véase la polémica creada por el artículo de Beatriz Gimeno).

Un año después, me alegro mucho de haber comenzado este proyecto que me ha permitido expresarme y me ha aportado tantas cosas. Nunca pensé que conocería a tanta gente gracias a este blog, que nació para romper y construir sobre las cenizas. Para mí es un placer y un honor pertenecer al selecto Club de la Mazorca, lleno de luces, sombras y cariño (os quiero, chicas). Cierto es que la gente viene y va, pero toda persona que encuentras en tu camino te aporta algo, en un ciclo de aprendizaje constante.

No siento haber molestado. En el desacuerdo están los puntos de inflexión. El acuerdo ya lo tenemos, pero en el desacuerdo es donde se produce el progreso. Ya sé que el bando del positivismo a raudales no estará de acuerdo con esto: buen punto de inflexión. Me encanta ser positiva, pero nunca si eso supone asumir cosas con las que no estoy de acuerdo. ¿Y para qué están las redes sociales si no es para expresar puntos de vista, conocer los de las demás y entrar en debate? Para mí al menos.

Termino con estas dos canciones. La primera refleja la parte masculina de mi blog, que sé que algunas adoráis y otras muchas odiáis. La segunda refleja la parte femenina, las ganas de correr, de gritar y de encontrar mi sitio. Las dos están dedicadas a este sitio de mi recreo con todo el cariño. Y de regalo, un nuevo tipo de letra.

Tenerte a mi lado

Corazón de Madera
Corazón de Madera

Hay días en los que me doy cuenta de lo afortunada que soy. Haber atravesado selvas y montañas y haber llegado por fin al valle fértil de tus brazos no es algo que pase todos los días. Y me sigue sorprendiendo, después de dos años a tu lado. Me sigue llenando de alegría y de ilusión haberte encontrado en mi camino. Fuiste muy valiente. Solo alguien muy especial se atreve a adentrarse en mi extraño universo. ¡Con lo cómodo que estarías tú ahora, sin tener que enseñar a cierto adolescente los entresijos de tus conocimientos, sin tener que discutir con cierta adolescente sobre el sexo de los ángeles!

Pero estás a mi lado y nos despertamos juntos cada mañana. Y comenzar el día con uno de tus besos es lo mejor que me ha pasado nunca. No necesito más… bueno sí, venga, ese café tampoco está mal. Esos desayunos de fin de semana que duran más de lo normal, cada uno en sus redes, haciéndonos compañía en nuestras tareas son un placer. Pero esas sobremesas de conversaciones besuguiles con los mellis, esos paseos en bici con los hermanastros gemelos en busca de tortugas y otros habitantes del río son tan buenos como nuestros días en paz, solos en casa comiendo a las 5 y acostándonos a las 4.

Bueno, que yo solo pasaba por aquí para decirte que tenerte a mi lado es de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Las alegrías son más grandes y las penas duran menos. Amor, compañía, apoyo, risas, sexo.. ¿Qué más quiero? No cambiaría de ti ni el más mínimo detalle de ninguno de tus átomos.

LA ESTRATEGIA LO ES TODO

Ajedrez multicolorComo ya sabréis, lectoras y lectores de mi blog, tengo una hija y un hijo adolescentes que son mellizos: Phanton y Brigitte Killer (por orden de nacimiento). Lxs dos son listxs, lo que demuestra su buena calidad genética y la esmerada educación que han recibido. Pero solo uno de ellos es estratégico. Brigitte es brillante, usa procesos de pensamiento complejos y te los planta en la cara a la primera de cambio. No deja pasar una: es una acalorada defensora de los derechos humanos. No se te ocurra decir delante de ella, ni siquiera en broma, que alguien es feo o tonto; esgrimirá cientos de argumentos para hacerte sentir fatal y te demostrará que tus comentarios son una conducta denigratoria hacia los demás por su aspecto físico o sus competencias y habilidades.

No le falta razón, pero le pierde el exceso de implicación emocional que invierte en sus batallas (la que a las suyas parece, honra merece). Hace unos días tuvimos un claro ejemplo de las diferentes estrategias que ambxs hermanxs usan para conseguir las cosas. Durante este curso y el pasado hemos vivido varias jornadas de huelga  estudiantil en contra de la LOMCE. Mis hijxs, defensores de la enseñanza pública, han querido unirse a todas ellas. Yo les apoyo, por supuesto. Siempre he ido a escuela pública y mis hijxs son estudiantes de la pública. Pero les exijo que sepan quién convoca la huelga, el motivo de la misma y que debatan con sus compañeros y compañeras la necesidad de hacerla. Pues bien: esta vez parecía que lo tenían todo atado y bien atado. Últimamente yo protestaba mucho porque no cumplían la última condición, pero esta vez llegaban tan contentos del instituto esgrimiendo la bandera “hemos hablado entre todos y hemos decidido hacer huelga”. Sin embargo, no supieron responder a las dos primeras preguntas, el quién y el por qué.

Y es que esta era una huelga un tanto atípica. Era una huelga regional convocada por organizaciones estudiantiles que no eran sindicatos (las huelgas solo pueden ser convocadas por sindicatos, a no ser que la ley haya cambiado), y para protestar por el estado de la universidad regional. A mí me habían llegado rumores de que la huelga se había convocado con la idea de que el día 19 era fiesta en otras comunidades y no en la nuestra. ¡Cómo nos vamos a perder un día de fiesta! Bueno, aunque no creo que esa fuese la motivación principal de los estudiantes convocantes, sí que era un argumento usado por los no convocantes.

Por lo tanto, les dije que tendrían que ir a clase, que no quería que hiciesen huelga. En ese momento Brigitte montó en cólera. Ella y yo discutimos. Mientras, Phanton permanecía callado. “A mí no me metas en el mismo saco” fue su única frase. Al día siguiente, los dos se fueron al instituto, unx de ellos con cara larga y de malas maneras. Phanton se despidió con un beso: “Adiós, mamá”.

A las 8:22 de la mañana recibo un whatsapp de Phanton:

– P.: Mamá

– MK: Qué

– P: Solo hay 7

– MK: Pues qué se le va a hacer. No es una huelga normal, no la convoca ningún sindicato.

– P: (Me envía una foto del cartel convocando la huelga)

-MK: Que ya lo sé cariño, pero no es un sindicato

– P: Bueno. Clases particulares.

– MK: ¿Está ahí Brigitte contigo?

– P: Si

– MK: Anda, veniros para casa si queréis, pero solos NO podéis a la mani. VENIROS A CASA. Nada de mani.

– P: OK <3 <3

Al rato llegó Phanton a casa sin Brigitte.

– MK: ¿Y tu hermana?

– P: Ha dicho que se quedaba por su dignidad

Y así fue como Phanton, siendo estratégico y canalla, consiguió su objetivo, mientras que Brigitte, por su dignidad, pasó toda la mañana en el aula de convivencia con los estudiantes a los que sus padres y madres no les habían dejado hacer huelga. Tengo dos moralejas para esta historia: 1) La estrategia es mucho mejor que la vehemencia y 2) Las madres nos dejamos camelar con cuatro arrumacos y no aprendemos a ser consistentes con nuestras decisiones así pasen 20 años. Yo, por supuesto, hubiese hecho lo mismo que Brigitte.

EL SERVICIO DOMÉSTICO

Mary Poppins
Mary Poppins

Esta entrada es un homenaje a esas mujeres sin las que nuestra vida sería mucho más difícil.

“- Yo en el 93 he trabajado en La Moraleja y ahí he tenido la humillación más grande de mi vida, que no la puedo olvidar. Al llegar ahí la señora me dice que por qué las filipinas exigimos sueldos si en nuestro país se mueren de hambre y allí las profesionales ganan sólo 10.000 pesetas al mes. Pero yo le digo que yo vivo en España y para pagar ese precio tiene que ser alguien que viva allá. Bueno, esta señora me engañó durante mucho tiempo, dijo que estaba tramitando mis papeles y resulta que los tenía en su tocador. Cuando me enteré me fui de su casa y resulta que estaba ilegal, ¡después de veinte años en España!.” (Fragmento de entrevista tomada de este estudio del colectivo Ioe)

Siempre relegado al ámbito de lo privado, el trabajo doméstico ha sido responsabilidad de la mujer. Cuando, en el primer mundo, algunas mujeres hemos ocupado una posición en el ámbito público, el ámbito privado ha quedado desierto, a veces por la falta real de co-responsabilidad con nuestras parejas, otras veces simplemente porque la carga laboral nos deja a los dos fundidos para ocuparnos de las tareas del hogar. Por eso, muchos hogares tienen que acudir a los servicios de mujeres que vienen a nuestras casas a ocuparse de estas tareas y a cuidar de nuestros hijos (dejamos a un lado las familias pudientes que, históricamente, han tenido personas a su servicio toda la vida).

Las mujeres que trabajan en nuestras casas han heredado la carga de desprestigio que conlleva el trabajo doméstico. Así, tenemos una cantidad de términos despectivos para referirnos a estas trabajadoras que, a lo largo de las décadas, se han mantenido con más o menos éxito: criada, chacha, fregona, sirvienta, etc (el de Miss solo lo he escuchado recientemente). Son muchos los estudios que exploran la situación de discriminación y desprecio que sufren en su lugar de trabajo. Lo que no debía ser otra cosa que una relación laboral se convierte en una relación de superioridad-inferioridad que es más típica de las situaciones de esclavitud que de una relación empleador-empleado.

Estas mujeres me/nos han ayudado a sostener mi hogar en distintas ocasiones. Han cuidado de mis hijos e hija, han planchado nuestra ropa, han ordenado nuestro desorden, han hecho nuestras camas. La confianza y el respeto mutuo es imprescindible cuando una persona entra en tu casa a trabajar y realizar las tareas que tú no puedes asumir. Entran en tu espacio privado, sostienen a tus criaturas, les visten, les cuidan y les dan de comer.  Además de trabajo hay, en muchas ocasiones, cariño. Por eso, cada vez que oigo o leo a alguien hablando de una mujer empleada del hogar en términos despectivos, humorísticos o denigrantes, me siento mal. Por mucho humor y sarcasmo que alegue la persona que hace la gracia, me siento y me sienta fatal. Creo que nadie tiene que aguantar ese trato, ni por delante, ni por detrás.

Mujeres, trabajadoras, eficientes o no, como cualquier trabajador o trabajadora, merecen, como todas las personas lo merecemos, RESPETO. Yo quiero darles las gracias por estar ahí cuando las he necesitado, que aunque el trabajo sea remunerado, y como dice una de las piezas de nuestro rico refranero, “es de bien nacidos ser agradecido.”

 

 

MI DOULA

Criando Juntas
Criando Juntas

Cuando llegué a VillaSpringfield estaba perdida y desorientada. Cuando Vampi Killer decidió que yo sería su mamá y mi barriga empezó a crecer, tuve claro desde el primer momento que ese niño no nacería en el hospital. Quería saber cómo era un parto de verdad, de los de todos los siglos anteriores a la aparición del intervencionismo médico. Y como el deseo es el primer paso para conseguir algo, mis ojos se posaron un día en un pequeño cartelito pegado en la puerta de una tienda:

DANDO VIDA. YOGA PARA EMBARAZADAS.

Algo me dijo que ahí estaba la solución. Llamé a ese teléfono, que desde entonces está en la lista de mis contactos más preciados y me contestó una voz dulce que todavía resuena en mis oídos. Había oído hablar de las doulas, esas maravillosas mujeres que dedican su tiempo a acompañar a las embarazadas para preparar su parto, que las sostienen en los momentos de duda e incertidumbre, que las cuidan y miman como hacían las antiguas comadres cuando el mundo era más mundo que ahora.

De la mano de mi Doula, descubrí que era dura la lucha para tener un parto respetado. Que un plan de parto no bastaba para que te tomasen en serio. Que la batalla podía llegar a ser encarnizada si decidías gritar en voz alta que no querías un parto medicalizado, que no hacía falta la oxitocina para parir, que la epidural no entraba en tus planes, que no querías que se llevasen a tu bebé para limpiarlo nada más nacer, que lo querías pegado a tu pecho, y que nadie tenía derecho a negarte ese momento. Ah, y que deseabas que tu vulva permaneciese intacta, sin cortes innecesarios que podían dejar secuelas de por vida.

Mi doula me descubrió a la matrona que atendería mi parto. De su mano, conocí a la mujer que me ayudó a traer al mundo a mi pequeño Vampi Killer, que nació ante los ojos de su familia en el salón de casa. Mi amiga estuvo allí toda la noche. Vampi llegó al mundo a las 4 de la mañana, orondo y rollizo, con sus 3,700 y sus ansias de teta. Ella me apoyó, me acarició, grabó en vídeo todos y cada uno de los momentos intensos vividos aquella noche. Sus manos y su sonrisa me/nos acompañaron en todo momento.

Nunca olvidaré su presencia, sus palabras, su acompañamiento, su fuerza, su energía. Su pasión por todo lo relacionado con la maternidad es apabullante. Esta mujer tomó una decisión: quería ser matrona. Y durante estos años ha luchado incansablemente por lograr su objetivo. Primero estudió enfermería (y tuvo a su preciosa segunda hija, cuyo nacimiento tuve el honor de presenciar), y ahora está cursando sus estudios de matrona. Las mujeres que “caigan” en sus manos serán afortunadas, porque traer vida al mundo es la vocación de mi amiga. Para ella, ayudar a dar vida es un proyecto sagrado, como lo debería ser para cualquiera que se dedicase a este oficio.

Amiga, hoy es tu cumpleaños. Me siento muy afortunada de haberte conocido y de que estés en mi vida. Cuando termines tus estudios de matrona, quiero que lo celebremos por todo lo alto. Eres una de las mujeres más bellas y más fuertes que nunca he conocido. Te mando desde aquí mi homenaje y mi deseo de que todos tus sueños se hagan realidad. Te quiero con todo mi corazón.

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MI DOULA