#VDLN 104 “Summer Edition”: La Oreja de Van Gogh


La verdad es que pasa el tiempo y a mí me engañaron con todo esto. Creí que cuando ibas creciendo ibas adquiriendo algo que llaman “madurez” y que te convertías en una persona adulta, y de ahí a la vejez. Pero pasan los años y lo único que ha pasado es que voy acumulando personalidades en capas de experiencia. Pero ahí sigue la niña, la adolescente y la jóven que fui y que nunca dejaré de ser. Así que vivo en un cuerpo que cada vez me responde peor (tengo una contractura en la espalda que me acompaña desde que me llevé un pequeño disgusto hace ya cuatro años) pero mi mente sigue pensando igual. Sigo siendo radical, aunque he aprendido a ser menos vehemente, y ya a estas alturas creo que no voy a aprender a ser sociable y a hacerme un hueco en la manada. Así que, como puedo ir a mi bola, y este es mi blog y pongo lo que me da la gana, hoy os traigo un pequeño placer inconfesable. Una horterada que comparto con mi hija hace años, como sucedía con el #VDLN del viernes pasado. 

La Oreja de Van Gogh me gusta porque me hace meterme en esa espiral idiota de pensamiento romántico que debe liberar alguna sustancia psicoactiva en mi torrente sanguíneo. En este Summer Edition voy a compartir este tipo de cosas que normalmente no me gusta confesar, pero que están ahí y no se puede evitar. Amaya se pone a cantar y yo entro en trance romeo-julietesco. Y se me pone cara de tonta, porque me empiezo a acordar de cosas que, aunque quizás duraron una sola noche, han logrado ser eternas. 

#VDLN 103 “Summer Edition”: Las Divinas


Hace años, mi hija y yo nos enganchamos a una serie de adolescentes que veíamos juntas. Bailábamos y cantábamos y nos reafirmábamos en nuestra idea de que los grupos de amiguitas algunas veces son malvados, envidiosos y acosadores. Ya se me había olvidado el asunto cuando, un buen día, decidí abrir un blog, y descubrí el mundo blogueril de la maternidad. Fue maravilloso revivir los mejores momentos de esa serie a golpes de tuit. Y yo me preguntaba ¿pero de verdad serán mujeres hechas y derechas o serán adolescentes que tienen muy desarrollado el instinto maternal y se hacen pasar por madres?

Pero no. Los años también habían pasado para mi hija y se había convertido en una joven adolescente sensata y razonable que sabía argumentar sin llamarte “chica” a la primera de cambio y sin soltar bilis cada vez que la llevabas la contraria. Así que deduje que no eran adolescentes camufladas, sino madres al borde… de lo que sea. 

Esta canción define muy bien el panorama tuitero y feisbukero del clan de las madres blogueras. Espero que, quien no lo conozca, pueda hacerse una idea precisa del mismo. Y ya sabéis: “Sea como sea, aquí no entran feas, pa que lo veas te voy a mostrar: mira esa fea, allí hay otra fea, aquí no pueden entrar.”