Viernes dando la nota #14: Madres e hijas

20140404-061955.jpgA los 14 años, tener un disco fetiche es de las cosas más normales del mundo. Mi hija lleva desde 2008 (tenía 8 años entonces) enganchada a la banda sonora de Mamma Mía, esa película que nos devolvió las maravillosas, ochenteras y emocionantes canciones de Abba. Yo no le hago ascos a escuchar con ella una y otra vez esa Super Trupper que tanto nos hace reír, o a hacerla bailar girando mientras escuchamos Dancing Queen. Pero hay dos canciones que siempre nos hacen llorar como tontas.

En la primera, la preciosa voz de Amanda Seyfried, siempre llena de sentimiento, nos lee, a nosotras y a sus mejores amigas, el diario de su madre, una Meryl Streep joven y con flores en el pelo. 

– Nena, ¿qué siente una hija con las historias de amor de su madre?

– No sé… me gusta ver tus fotos antiguas (sonríe)

No dice nada, pero de vez en cuando pregunta con curiosidad. Father no cuenta (eso no es una historia, está pasando, dice), ella quiere saber los inicios de los inicios. ¿Quién tuviese un blog de aquella época para poder volver a esos sentimientos de los 17, y ver esta expresión en la cara de tu hija?

Os dejo la escena de la película y la canción Honey Honey al completo para que os hagáis una idea de la cara a la que me refiero. 

En la segunda canción que nos hace soltar la lagrimilla, Colin Firth le canta a Amanda Our last summer, en la que le narra a su supuesta hija la aventura de amor que tuvo con su madre. Ya sé que la temática es distinta, pero despierta en mí sentimientos muy parecidos a la conocida Papá, cuéntame otra vez, de Ismael Serrano. Nostalgia de épocas no vividas. Aquí os la dejo.