FATHER KILLER

Alguna vez tenía que llegar este momento, así que cuanto antes mejor: hablemos de Father Killer. Father Killer es paciente con los niños. Les cuenta cuentos cambiando de entonación para cada personaje y les hace palomitas dulces las tardes de lluvia. Recoge todos los bichos inmundos que encuentra en la calle… bueno, anima a los niños a recogerlos para que mi instinto killer se apacigue cuando los veo. Les pone los mandiles de cocina y pican verdura para la comida (cosa que me pone los pelos de punta) y entre todos cocinan manjares exquisitos que solo nos comemos él y yo. Bueno, y el Vampirillo, que es como una lima.

Vamos, que Father Killer parece Saint Father… hasta que aparece una nota manuscrita con letra infantil en la cartera de Monster Girl.

La nota de Amiguilla Basurilla despierta los instintos asesinos de Father, que se va rumiando a la cama. Y en ese duermevela de conversación pre-sueño me confiesa: “Voy a persuadir a los padres de Amiguilla Basurilla para que la cambien de colegio”

No, él no se anda con chiquitas. Nada de ir a hablar con la maestra y andar mareando la perdiz con soluciones pacíficas o consensuadas: hay que atajar el problema de raíz. Y es que no puedo más que darle la razón: Amiguilla Basurilla es una sádica que parece sacada de la versión infantil de la matanza de Texas y que se dedica a perforar las orejas de Monster Girl con el pincho del primer pendiente cutre que tiene a mano. 
Claro, que él no se da cuenta de que Monster Girl tiene tendencias que le conducen a tener ese tipo de amistades. El otro día estábamos tomando un refrigerio en una terraza de Villa Springfield, llena de ciudadanos de pro. Estábamos con nuestra amiga Abundancia y su SmartLittleBoy. Moster Girl capitaneaba el grupo: Smart y Vampirillo seguían todos sus pasos disfrutando de lo lindo a una distancia prudencial. En esto que llega Smart gritando: “¡Mamá, hay una rata!”

El tiempo se detuvo en ese momento. El revuelo se extendió por la terraza. Una mujer de la mesa de al lado (que para más inri estaba en el AMPA de nuestro cole) entró en colapso y comenzó a hiperventilar. ¡¡UNA RATA!! ¡¡UNA RATA!! … Por ahí todavía no se veía ningún bicho que no fuera algún mosquito suelto. Entonces comenzamos a interrogar a Smart y le preguntamos si alguien la ha tocado. Smart niega con la cabeza… aunque su expresión ambigua nos hace sospechar. Father Killer dice: “Monster seguro que la ha cogido” Todas le miramos con horror. “Qué queréis ¿Que la pegue?” “No por Dios, no” Le respondemos, pensando en las demás opciones (ir corriendo a ver si ha cogido la rata, por ejemplo). Entonces, a lo lejos, vemos llegar al resto de los exploradores capitaneados por Monster. Lleva algo en la mano… se acerca… LA TERRAZA SE CONVIERTE EN UN CLAMOR: UNA RATAAAAAAAA.

Era de esperar: Monster porta en su mano un palo. En la punta, una rata cadaver pende inerte. Su expresión indica que conoce perfectamente el alcance de sus actos: el revuelo en toda la terraza.
La señora fóbica a las ratas de la mesa de al lado se desmaya. Father Killer empieza a vociferar, haciendo honor a su nombre: MONSTER GIRRRRRRRLLLLL. Vampirillo y Smart se regocijan, ríen y saltan, y nosotras morimos de la vergüenza viendo como los de la mesa de al lado dan aire a la pobre señora desmayada.Y finalmente, Monster se va con su rata mientras Father Killer corre tras ella para asegurarse que la tira en un sitio de donde no la puedan volver a coger.

Acto seguido, todos hacen fila para lavarse las manos en el servicio del bar… todos. Porque Abundancia les ha contado que pueden coger la rabia, una enfermedad que les vuelve locos y les hace echar espuma por la boca. Y aunque aseguran que ninguno ha tocado la rata, se lavan las manos con presteza (Glupssss).

En definitiva, Father Killer es mi compañero ideal: pausado, paciente, actúa solo cuando lo tiene que hacer, acude a soluciones drásticas en vez de andarse con rodeos y se gana el afecto de todos los niños y niñas que le rodean… bueno, de casi todos. Si hay que matar, se mata. Siempre hay un plan que urdir para vengar las afrentas de los que se interponen en nuestro camino. No todos los padres son como Father Killer, con ese toque de asesinillo en seriecilla que nos hace la vida más emocionante, con ese pasado de aventuras y desventuras que poca gente conoce.