#VDLN 140: Loca por incordiar

Bueno, ya estoy aquí otra vez. Es que he estado un poco de sequía. Todavía no estoy del todo repuesta, pero mis ganas de incordiar se van reanimando y parece que ya va habiedo alguna chispilla por aquí y por allá.

Os quería hablar de una cosilla. Yo sé que, a lo mejor, no lo vais a entender, porque no estáis en este mundillo de la Psicología en el que me muevo yo, pero voy a intentar explicarlo: no puedo con la gente que habla de las emociones como un ente separado del universo mental humano. “Hay que tener cuidado con las emociones”, “los niños son muy delicados emocionalmente hablando”, las emociones por aquí y las emociones por allá. En fin. Que el ser humano es un TODO, no van las emociones por un lado, la razón por la otra, la personalidad por arriba y los instintos por debajo. Un todo que se regula socialmente, que funciona en un entorno mediado desde el nacimiento. Y las emociones TAMBIÉN están mediadas culturalmente. No son un monstruo independiente que espera a ser desatado.

La enfermedad mental también está mediada culturalmente. Estamos locos y locas de acuerdo a los cánones que marca nuestra cultura. La locura no va más allá de lo que esperamos de nuestras locas y locos. El sentir está acotado: no se debe reír con frenesí en determinados lugares, ni llorar a moco tendido en otros. No debemos mostrar nuestro asco en presencia de las personas que nos lo producen, ni expresar nuestra ira de manera demasiado evidente. Y eso modela todo nuestro ego, nuestra forma de pensar y razonar, nuestra forma de relacionarnos y de ser en el mundo. Y todo es todo.

Esto es como dividir el conocimiento en asignaturas. Yo me pasé toda la EGB, el Bachillerato y el COU preguntándome para qué coño serviría eso de las matemáticas. Lo preguntaba una y otra vez en clase, y los maestros y profesores nunca me dieron una respuesta satisfactoria. ¿Es que ellos mismos no sabían para qué servían las putas matemáticas? Parece que no. No me parecía tan grave no saber para qué servía la filosofía. Me gustaba el parloteo de esos señores antiguos hablando sobre el mundo y sus asuntos de una manera desatada. Al menos dabas rienda suelta al intelecto. Si me hubiesen dicho que las matemáticas eran el lenguaje de Dios, me las hubiese tomado de otra manera… o hubiese enloquecido.

Bueno, todo esto venía a que estoy loca por incordiar este curso. Y por ello, os dejo esta canción. Sé que pocos lo entenderán…



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