#VDLN 136: Violencia obstétrica y señores listos. Amodiño/De Vacas

La violencia obstétrica existe. No voy a decir nada más al respecto. Si no existiese, no habría una asociación que se llama El Parto es Nuestro, ni Icíar Bollain hubiese dirigido ese maravilloso corto que tan bien ilustra ese fenómeno y que encabeza este post. Si la violencia obstétrica no existiese, no habría tantas mujeres pidiendo, exigiendo que se humanice el parto y que dejen de imponer a nuestros cuerpos protocolos obsoletos, que no solo no aportan más seguridad al hecho de parir, sino que tienen efectos yatrogénicos. Algunos de estos protocolos aumentan la posibilidad de que el parto no progrese y acabe en cesárea, además de poner en riesgo, en sus versiones más gore, tanto a la madre como al bebé, como sería el caso de la maniobra de Kristeller.

No voy a argumentar sobre algo obvio: la violencia obstétrica existe. Pero hay señores que nunca han parido, como el señor Sergio del Molino, escritor y periodista español, que aseveran de forma enérgica y contundente que las mujeres que hablan de este tipo de violencia son unas desagradecidas que no son conscientes de la de vidas que ha salvado la medicina al intervenir el parto. Y eso lo dice a raíz de un artículo de la periodista Esther Vivas, “Ni parimos ni decidimos”, un artículo bastante descriptivo y aséptico sobre la instrumentalización del parto y el excesivo número de cesáreas en nuestro país. Yo creo que el señor del Molino en ese momento se encendió, porque interpretó que había una secta de locas que querían eliminar la cesárea de la cartera de prácticas médicas y obligar a todas las mujeres a parir en sus hogares con la única ayuda de sus vecinas. Pero no, señor del Molino, no es eso. Lo único que pedimos es que se respeten las recomendaciones para la atención del parto normal que el Ministerio de Sanidad publicó en el año 2007.

Pero, violencias obstétricas a parte, lo que me parece más violento es que un señor que no sabe lo que es parir y que seguramente nunca ha indagado en las experiencias de las mujeres que paren en España (excepto las de las mujeres de su entorno más próximo) se permita el negar la experiencia de las muchas mujeres que fuimos a decirle a su muro de Facebook y a su cuenta de Twitter que se estaba equivocando. Algunas, como nuestra querida amiga Irene García Perulero, bióloga malvada y experta en violencia obstétrica, le dejaba una esclarecedora cita tomada de un artículo de la Cochrane que os dejo más abajo. Sergio del Molino, que no tiene ni la más remota idea de lo que es la Cochrane, entró en bucle y bloqueó a Irene. 


Después, nuestra querida Araceli Pérez, Psicóloga y madre de dos hijas, además de activista pro-lactancia y parto respetado, le dijo muy amablemente que la violencia obstétrica era algo reconocido en países como Venezuela, Argentina y México y le recordó la existencia de la Estrategia de Atención al Parto Normal, que ya hemos mencionado. Le debió parecer demasiada lectura para una tarde de siesta y también bloqueó a Araceli. 

Entonces llegó Ana Álvarez-Errecalde, artista, fotógrafa y activista contra la violencia obstétrica y a favor de la crianza con apego, que le explicó amablemente que el hecho de que en África hubiese más mortalidad infantil en los partos que en España no tenía que ver con los hospitales, sino con la pobreza y el SIDA. Además, compartió con él, con todo su cariño, el precioso reportaje fotográfico “el nacimiento de mi hija“, en el que se refleja el gozo y la plenitud del nacimiento, un nacimiento respetado. Sergio la bloqueó. 

Una tras otra, fueron llegando mujeres (y algún hombre incluso) a decirle a Sergio del Molino que mirase más allá de sus narices. Borró el post de Facebook, y cuando fuimos a comentar su post de Twitter, nos bloqueó allí también. 

Sergio del Molino, esperamos que tu creencia profunda en tu inteligencia siga intacta. Nosotras seguiremos luchando por un parto humanizado, porque es crucial nacer con amor y porque nosotras, las mujeres, y nuestras criaturas, merecemos un ambiente seguro y lleno de cariño para dar a luz y para nacer (además de una unidad de neonatología). Y de paso, te dejo esta canción, para que te lo tomes amodiño. De Vacas le dan la vuelta a la soberbia de Luis Fonsi, que se cree que se va a llevar a la mulata al huerto por sus gafas bonitas. Pues eso. Despacito. 

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