#VDLN 116: Iván Ferreiro, el genio del desamor y el huracán de Tachenko

No seré yo la que intente dar lecciones a nadie sobre el amor romántico. Pero he de decir que la experiencia es un grado y, después de múltiples errores que marcaron mi vida, mi experiencia puede servir de algo. Es maravilloso sentirse queridas por alguien, eso es indudable. Pero ese amor que añoramos, esa mirada que nos da valor, la podemos, qué digo, la debemos encontrar en nosotras mismas. ¿De qué me sirve que alguien me diga que soy preciosa, que vive de mi mirada, que soy la mujer maravillosa que dirige su vida, si yo misma no me creo ni una palabra cuando dejo de escuchar esa voz?

La música está llena de clichés sobre el amor romántico. Alimentan en muchos casos esa creencia de estar incompletas y tener que buscar un pedazo de nosotras mismas que nació para unirnos a él. Y nos hacen buscar y buscar y buscar fuera de nosotras lo que debemos aprender a cultivar en nuestro interior. Sé que esto suena mucho a volumen de autoayuda  y a discursito mindfullness, pero es lo que toca hoy chavalas.

Por eso, hoy traigo a la palestra a un maestro del desamor: Iván Ferreiro. Si cada cual tiene su verdad… yo la otra mitad. Eso dice ahora, pero hace unos años le encontrábamos así:

El doctor me recomienda que no esté más contigo. Y ese tipo soy yo mismo. Y mientras tú, no dejas que te quieran, no dejas de llamarme… ¿quién no tiene valor para macharse? ¿Quién prefiere quedarse y aguantar? ¿Marcharse y aguantar?

En fin, la historia de siempre. Nunca he sido muy dramática en las rupturas. Se acabó y ya está. Nada de “cuanto daño me hiciste”, “no sé si podré olvidarte algún día”, “todo lo que vivimos y ahora míranos”. Mi desapego está próximo al autismo, pero me ha ahorrado muchos sinsabores. Porque mira, eso de que hay que llorar para olvidar nunca lo he sentido en mis carnes. Que cuando la persona con la que vives deja de ser una compañía para convertirse en un tormento, lo mejor es alejarse con presteza y serenidad y no entretenerse con lamentaciones. Pero Iván las canta tan bien… que merece la pena que alguien lo sienta así (de esta, sólo puedo poner el enlace del spotify)

Y todo empieza otra vez. El pensamiento circular. Hay algo retorcido…Hay noches que todo es una porquería, y pienso en ti.  Mira, decirle a alguien que piensas en ella/él en ciertos momentos de la vida, que crees que te estás perdiendo algo no estando a su lado, es una dulce tortura. Como el doctor Manhattan, ajeno a la realidad, hay días que ya no tienen melodía. Ay, este Iván es un maestro, y esta canción me encanta.

Pero os diré algo: cuando encuentras a una persona que te acompaña en el transcurso de esta gran locura que se llama vida, es algo increíble. Alguien que no supone problemas ni soluciones, sino la mano que te masajea los pies fríos por la noche y que te saca de tu ensimismamiento para comentar las mejores jugadas del día. Sin tormentos ni tormentas. Remanso de paz en el tortuoso mundo de los amores románticos tipo montaña rusa. Permitidme ahora que ponga otra, que aunque no es del Ferreiro, es un himno en mi casa.

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