#VDLN 109: Macaco (Tengo)

He pasado uno de los mejores veranos de mi vida. De esos para recordar. No es que me haya corrido infinitas juergas, ni que haya vivido aventuras inolvidables. Tampoco he visitado lejanos países ni he conocido a gente inolvidable. Este verano será de esos que se recuerdan dulces como la miel, lentos, mecidos por las olas, respirando la vida que pasa, las vidas que pasan.

Solo recuerdo un verano que me haya dejado una sensación así. Fue un verano de mi niñez. Mi padre había estado enfermo durante una temporada en el hospital. Yo le había echado de menos tremendamente. Cuando se recuperó, nos fuimos de vacaciones a la playa, como siempre. Disfruté de mi padre como no lo había hecho nunca, libre de conflictos. Puede ser que ese tiempo de ausencia hubiese aplacado las ansias continuas de peleas que se vivían en mi familia. Y el verano transcurrió en paz. Aleluyah. Fue un més de calma, de placer, de cine de verano, sonrisas, arena y olas. Uno de los mejores. Por nada en especial. Solo por el placer que da el estar junto a la gente que te quiere y a la que quieres.

Tengo. Y lo que tengo lo he conseguido a base de transgredir las normas. Tengo hijos de dos padres diferentes. Tengo una pareja que no es el padre biológico de mis hijos. Tengo un puesto de trabajo que conseguí a  base de rechazar la creencia de que allí solo entraban las personas que tenían padrino y a base de persistir, de hacer, de actuar, de seguir haciendo y de sacar de donde no había. Tengo. Y lo que tengo lo mantengo a base de amor y fé en mí misma y en los míos.

Decidí que un no era una respuesta inadmisible. Que podía irme a vivir a otra ciudad, que podía depender de mi propio trabajo, que podía dar a mis hijos una vida feliz en familia, que saldría adelante a pesar de que mucha gente desaprobase mis decisiones y mi estilo de vida. Decidí que podía tener una casa propia, llevarme bien con los padres de mis hijos y tener su apoyo para tomar ciertas decisiones, una vida en pareja de verdad, ser rebelde con el sistema e incluso salir de él para ciertas cuestiones religiosas, jurídicas y médicas.

Mi vida es única. No puedo explicar la vida de los demás a partir de la mía. Te respeto, respeto tus decisiones. Espero que tú respetes las mías. Y si en alguna ocasión te descubres juzgándome porque mi vida no respeta los cánones establecidos párate a pensar qué normas son las que te estás obligando a seguir, qué tradiciones te impones que te impiden ver la salida, qué servidumbres sigues cargando sobre tus espaldas que te mantienen anclada en el sitio en el que estás. Yo soy consciente de las mías: todavía me quedan cosas por pulir. Pero… tengo, y lo que tengo lo mantengo a base de amor y fé.



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