Vacaciones

Hace ya algunos años que mis vacaciones han pasado de ser un lugar de asueto a convertirse en una preparación para el infierno invierno. Como las hormigas hacen acopio de víveres, yo hago acopio de energías para cuando llegue ese momento de caos y desenfreno. Pudiera parecer de personas perezosas levantarse después de las 10, pero tras un curso de madrugones y carreras, comidas para 6, megacompras, plancha y fregoteo (además de desempeñar las tareas profesionales que nos dan de comer) creo que no se nos puede reprochar nada.

¿Seguroooo? Mi creencia es ilusa. Lejos de vernos como los héroes que merecen un merecido descanso, todo son silenciosos reproches hacia nuestra supuesta pereza. Los héroes se levantan con el sol y comienzan sus actividades, todas ellas dedicadas a la propia persona, sea invierno o verano. Es un poco cabreante esa falta de empatía hacia nuestra labor cotidiana y lo merecido de nuestro descanso. ¿Pero sabéis qué? Que nos la pela. Así de claro. Se entienda o no se entienda, nos merecemos un descanso. Le pese a quién le pese, no pensamos madrugar, nos echaremos la siesta y haremos una política del mínimo esfuerzo.

Ya volverán los días de desayunos y carreras, de deberes de 3º de primaria en la mesa del comedor, de compras monumentales, cocina llena de platos para fregar y torre de ropa para planchar. Ya llegarán los días de reuniones absurdas, tutorías, clases e informes. Mientras, tenemos que hacer acopio de energías.

¡VIVA LA PEREZA Y LA TUMBONA!

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