Si sospechas que está loca ¿para qué le das al click?

  

Hace ya un año publicaba una entrada sobre la seguridad en las redes sociales dirigido especialmente a las personas adultas. A día de hoy, los hechos me siguen dando la razón: actuamos irreflexivamente cuando damos acceso a gente que no conocemos a nuestras cuentas en las redes sociales. Y lo hacemos aún a sabiendas de que la persona a la que estamos dando acceso ha dado ya señales de ser una zumbada de tomo y lomo. 

Los secretos no existen en la blogosfera maternal: pon las palabras de búsqueda adecuadas en Twitter y tendrás acceso a información abundante sobre las trifulcas periódicas que tienen las mamás sobre temas diversos. Hoy puede ser una plagiadora, mañana una impostora que roba fotos de otra para hacerse pasar por ella, pasado mañana una que ha ido criticando a otra en el Facebook y la una lo hace público muy indignada para que todas sepan “la personas con la que se juntan”. 

Pero al tema. Hay personas a las que se las ve venir. Y 3 años dan para aprender mucho sobre los distintos perfiles, blogs y modus operandi. Por lo tanto, no entiendo cómo, después de saber todo lo que sabemos, el día que encontramos que esa persona nos solicita amistad en Facebook aceptamos esta solicitud alegremente. 

¡¡¡Sopesemos, mujeres, sopesemos!!! Fotos de nuestras actividades diarias durante años y años, de vuestra boda, de vuestras hijas e hijos, estados que dicen quienes somos, qué somos,  cuáles son nuestros puntos débiles. ¿¿Y damos paso a una persona que ha demostrado año tras año que es poco lúcida, un poco ruín, muy ducha con los entresijos de las redes sociales, bastante envidiosa, un pelín inculta, algo malintencionada, con la autoestima algo deteriorada pero con delirios de grandeza y bastante reaccionaria??

No lo entiendo. En el fondo me gusta, porque veo que todavía hay gente que mantiene la confianza en la bondad del ser humano. Pero una vez llegadas a este punto, chicas, de verdad, protegeos. Porque, afortunadamente, esta persona es bastante torpe y realmente no va con la intención plena de hacer daño. Pero puede llegar un día que aparezca alguien que sí vaya con esta intención, y os la clava doblada. Y tener esto en mente es muy útil para educar a nuestros hijos: NUNCA SABEMOS QUIÉN HAY AL OTRO LADO. Y si lo sabemos, con más razón no debemos abrir el paso. Seguid vuestra intuición: nunca falla. 

1 Response

  1. Yo me pregunto como puede ser que la gente confíe de nuevo en alguien que ya la ha liado. Imagino que , A:no se han enterado de lo ocurrido, o B: les da igual. Veo en particular el perfil de una mamá que la lió parda el año pasado cuando se descubrió que su blog era un 80% plagio, y ahí siguen apoyándola. Ayer mismo, vi que ponia una lámina como suya, cuando ya circula por internet desde hace años. Y con quien ya sabemos pasa lo mismo, ya la lió una vez pero no le faltaron fans en esta segunda ocasión, ni le faltaran en la tercera. La culpa es nuestra, por dejarlas entrar.

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