PIDAMOS RESPETO PARA LA QUE PARE Y EL/LA QUE NACE: NO A LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA

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Ron Mueck. Un bebé de 5 metros

Durante mi primer embarazo, en 1999, todavía no estaban en voga las redes sociales. La información sobre el parto, la lactancia y demás era de más difícil acceso que en la era 2.0. Sin embargo, yo conseguí unos cuantos libros y los devoré durante los nueve meses de espera. El que recuerdo con más cariño es El gran libro del embarazo y el parto, de Sheila Kitzinger. No sé si tuve buena o mala suerte de que ese libro cayese en mis manos. En ese momento no entendía las implicaciones de que fuese ese libro, y no otro, el que formase mis ideas sobre el parto y el nacimiento.

Sheila Kitzinger es una antropóloga social que nació hace ya muchos años, en 1929, en el Reino Unido. Yo no sabía que esa mujer era una activista por el parto natural. Tampoco sabía, por aquel entonces, la diferencia entre un parto natural y un parto medicalizado. Pero lo que Sheila contaba en aquel libro me parecía de un sentido común tan aplastante que no creí que la realidad hospitalaria fuese tan diferente a lo que ella contaba. La tengo un poco de rencor por no avisarme en la edición en español, pero le agradezco que me hiciese ver la importancia de un parto respetado.

Mi primer parto fue gemelar. Nunca hubo ninguna sugerencia por parte del ginecólogo que me llevaba el control del embarazo en el mismo hospital en el que parí de que fuese a ser necesaria una cesárea (qué bien, estaba muy contenta). Para qué decir lo contrario: yo paro estupendamente. Ni se me detienen las contracciones, ni hay sufrimiento fetal ni nada de nada. Dos de un golpe pariendo como “toda la vida”. Así que no entendí por qué nada más llegar al hospital me rompieron la bolsa del líquido amniótico y me enchufaron oxitocina, dos prácticas cuya práctica rutinaria está desaconsejada por la OMS. Podéis decir que soy una antigua, pero a día de hoy sigo escuchando a mujeres contar cómo les rompen la bolsa y enchufan el “gotero”, y para tener un parto natural y no medicalizado tienes que convertirte en la “rara” y la “loca” que lleva un plan de parto en ristre. O como alternativa tienes que viajar kilómetros para parir en un hospital que tenga experiencia en partos naturales (qué contrasentido).

Yo hacía meses que no me podía tumbar boca arriba. Con dos bebés de 3 kilos cada uno en la barriga era imposible que los pulmones tuviesen espacio. Pero los monitores requerían esa postura, aunque está demostrado que no aportan gran ventaja frente a métodos menos invasivos. Boca arriba, asfixiándome, pretendían que llegase al expulsivo (y llegué, porque mi cuerpo funcionaba perfectamente a pesar de sus invasiones). Entre gritos de “como no empujes te hacemos una cesárea” vinieron mis niños al mundo. Y se los llevaron durante una hora para observarlos. Una hora. Sin darme ninguna explicación. Y yo les dejé. La hora más larga de mi vida. Una separación innecesaria y absurda, ya que los niños estaban perfectamente. Siempre he sospechado que necesitaban datos para una de sus investigaciones sobre nacimientos gemelares, porque entraron en un programa de control del desarrollo cardíaco sin que ellos tuviesen ningún problema de ese tipo.

Cuando me devolvieron a mis niños, me empezó a bajar la tensión y empecé a desvanecerme. Me metieron corriendo en la habitación para sacarme la placenta que habían dejado dentro. Fue una experiencia mucho peor y dolorosa que todo lo anterior. Y mientras ocurría, nadie me explicaba lo que estaba pasando. Así que, a partir de ese momento, no dejé que nadie me pusiese un dedo encima en ese maldito hospital. Ya había sido suficiente. Entraban en la habitación y pretendían que saliese todo el mundo para controlarme mejor. Yo les pedí que no saliesen y me negué a cualquier exploración. La residente de turno, de muy malas maneras, me dijo: “mira bonita, que llevo toda la noche sin dormir y me tengo que ir” Y yo le dije:”mira bonita, una persona que no ha dormido en toda la noche no me pone la mano encima ni de cachondeo”.

Cuando oigo a las mujeres decir eso de “que sea una horita corta”, “cuando vi a mi bebé olvidé todo”, “lo hacen por nuestro bien y por la seguridad del bebé”, no puedo más que lamentar el largo camino que nos queda a las mujeres para respetarnos y hacernos respetar. Ninguna de esas prácticas invasivas y, en algunos casos, yatrogénicas, son necesarias. Las mujeres nunca han parido boca arriba hasta que un señor decidió que era la postura más cómoda para que él atendiese un parto. La bolsa del líquido amniótico se rompe sola durante el parto, y la oxitocina la produce la mujer de manera natural en el proceso. El libro de Isabel Fernandez del Castillo, La Revolución del Nacimiento, explica todo esto de manera sencilla pero exhaustiva. Salió justo cuando estaba embarazada de mi tercer hijo. Me dejó las cosas muy claras: una y no más. No me iban a volver a ver en el hospital.

Michel Odent dijo algo obvio pero que produjo y todavía produce gran rechazo: el bebé es un mamífero. Y nosotras también lo somos. Aunque haya gente a la que le moleste esa afirmación, es así. El proceso de parto ha funcionado durante milenios. El ser humano ha evolucionado y ha conseguido que las tasas de mortalidad desciendan gracias a la ciencia médica. Pero no dejemos que esta ciencia, que es tan beneficiosa si se usa racionalmente, se convierta en nuestra pesadilla. Racionalizar la medicalización en el parto para respetar a la mujer que pare y al bebé que nace sigue siendo la gran asignatura pendiente en nuestro país.

15 Responses

  1. Está claro que o lees,o poco te van a contar los médicos sobre el parto respetado.
    Yo con la primera, también leí un libro, pero no decía nada de parir sin oxitocina,posturas u otras técnicas alternativas.
    El segundo algo cambió, pero tampoco fue mucho.
    Yo tuve dos partos con epidural,la primera con forceps y destrozo con episotomía, y el segundo fue más rápido,sin episotomía y lo podía haber tenido sin epidural,pero los nervios de que no llegaba al hospital a tiempo,hicieron pedirla a gritos una vez allí con 8 cm de dilatación.
    Creo que se debería explicar las opciones que hay,no solo las que ellos impongan.
    Bueno que me expando a comentar y esto parece un post en vez de un comentario.
    Que estoy totalmente de acuerdo contigo!
    Un abrazo

    1. Hola Lydia,
      Pues sí, tendría que explicar las opciones, pero quizás no las conozcan o no estén dispuestos a cambiar su política de cadena de montaje. Es muy triste que en nuestros hospitales se tenga tan poco respeto por el nacimiento.
      Bs.

  2. No puedo estar más de acuerdo. Es complicado plasmar 4 partos en un post, pero resumiré diciendo 3 con médicos, 1 sola, el menor sufrimiento, sola, máxima rapidez,sola,mínimos daños, sola… Pero desafortunadamente sentirme como una vaca pariendo en una sala de espera abarrotada de gente, y tenerme que ponerme en pie a los 2 minutos de parir para subirme a un potro porque ya si me iban a atender, ensombrece por completo mi experiencia en ese parto. Más humanidad y más escuchar a la que está pariendo

    1. Y más profesionalidad, diría yo. Por lo menos que estén al día. Siempre me acordaré de lo que me dijo un día esa matrona tan listilla: “Un parto sin oxitocina es imposible, puedes tener un prolapso uterino” ¡¡¡PERO QUÉ ME ESTÁS CONTANDO!!!
      En fin… qué país.

  3. El mio fue natural pero medicalizado por una fisura en la bolsa y no ponerme yo sola d parto… yo no puedo decir q mi experiencia fuera mala, todo el grupo fue genial conmigo, mucho respeto y me dieron mucha confianza. Fueron 10 horas y media y fueron pocas xq tenia el cuello del utero borrado y un centímetro de dilatación….pero con la oxitocina podían haber sido muchas más. Mi intención siempre fue parir sin anestesia, me había informado de las consecuencias de la analgesia para el bebe en el parto, pero al final claudiqué xq no sabía cuantas horas me podía tirar (recomendado por la matrona y una enfermera cn muchos años de experiencia) al ser un parto provocado cn oxitocina. Esas contracciones q vienen de golpe y cn 5 cm de dilatación eran horribles, parecía q m estaban abriendo en canal. Después d la anestesia todo fue rápido y nació sola, pero me tenían q avisar d las contracciones para empujar xq no las sentia. No lo guardo como un recuerdo malo, al contrario, no le doy importancia a eso xq fue el momento más espectacular y maravilloso de mi vida, ver como nace una persona de tu ser…sin palabras. Guardo mal recuerdo de al día siguiente ver a mi niña aletargada…y se q fue por la anestesia, así q a la haré todo lo posible para tener un parto no inducido.

    1. El próximo parto seguro que es mejor: más experiencia, más conciencia… más consejeras por aquí y por allá. Aquí estaremos para comerte la oreja, querida. Un besito fuerte.

  4. Bueno Killer, supongo como casi todo en esta vida las cosas las vemos como las hemos vivido.
    Mi primer embarazo casi semana 42 niño de 4.620kg y ahí no se ponía de parto ni el tato.
    Ya sabes mi opinión de los partos, no los vivi mal pero si creo que algunas cosas se podían haber hecho mucho mejor.
    A la hora del nacimiento la menda ya caminaba por la habitación, y no hubo separación en ninguno de los dos casos.
    Ojala las personas se informaran tanto de todas las intervenciones que les van a hacer…
    Soy la tocacojones lo se…

    1. No sé, yo conozco mujeres que han tenido partos excelentes en hospitales y son grandes activistas por el derecho de la mujer y el bebé a un parto respetado. Con una mujer que sufra me basta para luchar por ella, aunque a mí me haya ido bien. Seré una descerebrada, pero no lo puedo evitar. Lo cierto es que, si te pasas por la página de El Parto Es Nuestro, podrás leer muchas experiencias nefastas de partos medicalizados que han dejado secuelas psicológicas importantes en las mujeres (ya no me meto en las secuelas de los bebés). A mí me decía en el hospital que tenía depresión postparto, y yo les decía que no, que lo que tenía era un SEPT (Síndrome de estrés post-traumático) que me habían causado ellos.
      El parto no es una intervención, por otra parte, es un proceso natural para el que estamos preparadas y que se puede joder a causa de la intervención médica. No es lo mismo que una operación de apéndice.
      Bsicos.

  5. Estoy de acuerdo en todo. La verdad es que tenían que respetar muchísimo más el parto, aunque eso es imposible si nosotras mismas no ponemos límites. Si algún día tuviera el tercero y sabiendo lo que sé, otro gallo nos cantaría. No dejaría hacer muchas cosas de las que accedí con los otros partos.

    Aunque de la experiencia se aprende y de las experiencias ajenas también.

    Muakkks

    1. Eso es verdad: la experiencia es un grado. Pero las mujeres nos tenemos que apoyar y contarle nuestra experiencia a las primerizas para que no pasen por lo que pasamos nosotras. Envenenarlas, dicen algunas matronas. 😉
      Un abrazo

    1. Hay mucha desinformación y mucha confianza ciega en el sistema sanitario. Es un trabajo lento y que va dando frutos, y cada vez hay más personas convencidas de la importancia de fomentar el parto respetado. ¿Lo conseguiremos algún día? Espero que sí.

  6. Yo parí mi primer hijo en un hospital donde, teóricamente, se respetaba a las parturientas.
    Desde el primer momento fue un cúmulo de despropósitos.
    Cesárea programada pq estaba de culo. Cuando llegué ya estaba vertical, ¡se estaba girando señores!
    Lo dejaron una hora solo en el pasillo mientras me cosían pq fueron incapaces de salir a recepción a buscar a mi marido, ¡si tuve yo que reclamarlo al salir del quirófano!
    Presionada y mal asesorada para darle teta.
    Las curas en otra sola 3 o 4 veces al día.
    ¡Aún ahora me sorprende que me dejaran dormir con él en la misma habitación!

    En fin, que cuando parí al segundo la única cosa que tenía clara era “en ese hospital NO”

  7. Hola ptra vez!
    Me está gustando mucho tu blog!
    Estoy totalmente de acuerdo con lo q dices. Yo, de momento, solo he tenido un parto y tb paro muy bien!jeje
    Estaba segura de que no me iba a poner la epidural, hasta que el cansancio me venció, la pedí y al pincharme la dosis de prueba tuve un bloqueo motor que me dejó insensible e inmovil de cuello para abajo durante 1 hora… Nadie me explicó nada ni nadie escribió nada en la historia clínica de lo ocurrido, tampoco informaron a mi marido…en fin… Al final di a luz sin epidural y he aprendido. El siguiente no me toca ni dios a no ser q sea necesario.
    Me parece bien q se controle un parto en el hospital por si hay complicaciones, pero ya está, a veces las “ayudas” medicas causan más problemas.

    1. Me alegra que te guste. Lo normal es que todas demos a luz estupendamente. Tanto aditamento “por si acaso” nos fastidia nuestras estupendas facultades. Por supuesto que hay casos en los que la ayuda médica es crucial. Hospitales respetuosos con nuestras capacidades, nos hacéis mucha falta. Un beso.

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