Pediatras y patriarcas

LactanciaEl médico pediatra, ese señor que un día decide escribir un libro ojeando sus apuntes de la carrera que estudió hace lustros, nos dice que no seamos dogmáticas, que no ocupemos nuestras trincheras. Que no seamos tercas y no dejemos morir de hambre a nuestras pobres criaturas, empeñadas como estamos en darles de mamar más allá de los cuatro meses, cuando ellos y ellas, bebés indefensos, claman por una buena papilla de cereales y de carne picada. Ya se sabe que la humanidad no evolucionó hasta que se inventó la batidora y las grandes multinacionales comercializaron leche en condiciones, en polvo y salida de las ubres de las vacas, ese animal sagrado que nació para alimentar a nuestros cachorros.

Señor pediatra, qué haríamos nosotras sin usted, que sabe más de nuestras tetas que nosotras mismas. Gracias pon pensar en nuestros pezones doloridos por el continuo roce de las edípicas bocas de nuestros bebés. Ahora, el padre podrá ocupar el lugar que le corresponde: el de cabeza de familia entre nuestros lúbricos pechos y el pequeño déspota que solo desea nuestro cuerpo de madres. Edipo Rey ha sido derrotado y todo ocupa su lugar. Ya no nos aventuraremos en calles y plazas enseñando nuestros turgentes manantiales impúdicos, amamantaremos lo justo y lo necesario, cuatro meses, lo que dura un permiso por maternidad. Ni más, ni menos.

Gracias, señor pediatra, por traer ese rayo de luz. La OMS nos quiso convencer de que lo mejor para nuestras criaturas era amamantarlas 6 meses en exclusiva, solo con la leche de nuestros pechos, ese extraño líquido que no sabemos porqué mana de nosotras. Nos intentaron convencer de que éramos mamíferas, incluso nos hablaron de extraños benefícios sobre la maduración del sistema inmunológico de nuestros infantes, y de la prevención del cáncer de mama y otras partes de nuestro cuerpo. Y nos lo creímos. Y decidimos amamantar. Incluso algunas seguimos haciéndolo después de los 6 meses, después del año, de los dos años, de los 3… Inaudito.

Ahora, gracias a sus doctos y moderados consejos, nuestros pezones serán libres y nuestros bebés engordarán sus michelines y los bolsillos de las grandes multinacionales. Nos sentiremos aliviadas por estar contribuyendo a una buena causa: el enriquecimiento de esos pobres empresarios, patriarcas como usted, que tanto han hecho por la humanidad. Gracias por alejarnos de nuestro dogmatismo. No más teta. Seamos sensatas. Hasta los cuatro, solo la puntita.

21 Responses

  1. Eres sencillamente sensacional. Me ha encantado. Vaya pluma tienes guapa. Mandame un link que esto hay que retuitearlo y compartirlo en Facebook, en mi muro y en el del grupo de hombres. Un 10 Bea, de veras.

  2. Gracias chicas. Hay que seguir luchando contra la desinformación del patriarcado. Que no nos quiten nuestro derecho y el de nuestras hijas e hijos a la salud.

  3. ¡Ole!, lo has bordado… y me quedo sobre todo con la frase de que “hay que seguir luchando contra la desinformación del patriarcado” Porque no sólo vamos a proteger nuestro derecho, sino que con nuestras tetas hacemos lo que nos da la gana, y no es el tal señor quien para decirnos cuántos días, semanas o meses (en mi caso fueron años) puede, debe, es conveniente… que duren las lactancias.

    Se ha evidenciado que sabe poco de nutrición, y se ha empeñado en que desatendamos las recomendaciones oficiales; y pondré todo mi empeño en desmentirle.

    Abrazos.

  4. Gracias por hacerme reir… porque cuando leí todos los despropósitos de este hombre sólo tenía ganas de llorar, por los niños, por las madres, por los médicos que llevamos años luchando por la lactancia,… Gracias, de todo corazón!!

    1. No hay de qué, Teresa. Creo que, de una vez por todas, debemos empezar a ridiculizar estas ideas pueriles sobre la alimentación y el desarrollo de la especie humana. Las grandes multinacionales nos toman por tontas y untan a estos individuos para coaccionarnos. Hay que empoderarse y pasar más de los pediatras.

  5. “Y eso sin hablar de los complejos de Edipo severos que están aflorando ante amamantamientos tan prolongados” (Dr. José María González Cano dixit). El Complejo de Edipo (supuesto deseo del niño de liarse con la madre y cargarse al padre) es esa gran ¿teoría? ¿hipótesis? que no puede ser demostrada creada por Freud, un hombre que fue amamantado durante dos años por su nodriza, Resi Wittek, tal y como era costumbre en la burguesía vienesa de su época. Freud imaginó el complejo de Edipo en un ambiente machista de clase media/alta en el que la lactancia era asalariada y, sin embargo, olvidó incluir a las amas de cría (mujeres del mundo rural que dejaban a sus propios hijos en el campo para ir a servir a la ciudad) en todo ese culebrón edípico de triángulos pasionales familiares. Pero si el Complejo de Edipo fue pensado (o soñado) en un contexto en el que la madre biológica no amamantaba a su hijo, ni un mes ni veinticuatro, ¿de qué demonios está hablando este pediatra y psicoanalista aficionado? Siguiendo su lógica los niños de esa época y clase social, como el mismo Freud, desarrollarían el complejo de Edipo con sus nodrizas y no con sus madres. ¡Vaya lío!

    “Pero Freud tenía una nodriza, y puede no haber experimentado la intimidad temprana que habría alertado a su sistema de percepción que la señora Freud era su madre. La teoría Westermarck ha “superado” a Freud mismo”. Steven Pinker, Cómo trabaja la mente, 1997. http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Westermarck

    Otras fuentes: http://www.indepsi.cl/ferenczi/articulos/slipp.htm#14a

  6. como de costumbre, killer, se ha vuelto a ganar un lector hoy.

    fantástico el texto, el estilo y el mensaje…

    pero lo que más me ha gustado ha sido una de sus respuestas en uno de los comentarios: “Hay que seguir luchando contra la desinformación del patriarcado. Que no nos quiten nuestro derecho y el de nuestras hijas e hijos a la salud”

    en este ámbito y en todos 🙂

    anda que no!

  7. Me ha encantado cada línea de tu texto. Yo he sido asesora de lactancia aquí en Castellón y he sufrido los quehaceres de este hombre, como el caso de una amiga que su hija enfermo sobre los 10 meses y por desgracia cayó en manos de este pediatra que la acusó entre otras cosas de matarla de hambre y casi de loca por darle pecho con esa edad, decir que la niña estuvo al borde de la muerte, si no llega a ser porque cambio de médicos, gracias a unos amigos. fue diagnosticada de celíaca y su recuperación fue inmediata. Porsupuesto continuo con la lactancia.

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