Parto, lactancia, crianza

bebe_15Parto, lactancia y crianza son los tres pilares en los que se sustentaba una asociación a la que pertenecí hace un tiempo. Parto respetado, promoción de la lactancia materna y crianza respetuosa. Desde el principio tuvimos claro, al menos yo, que la implicación en estos tres temas no era sencilla. Había (y hay) muchos muros por romper, muchas batallas que ganar, muchos caminos que abrir. Y para abrir estos caminos, es necesaria una implicación abierta, una documentación constante y un trabajo de difusión e información que no siempre es un camino de rosas. Cuando hablamos de parto respetado, nos estamos enfrentando a la institución médica obsoleta que es violenta con las mujeres y los recién nacidos. Una institución que tiene la autoridad y el poder sobre nuestros cuerpos porque nosotras se lo concedemos ya sea por desconocimiento, ya sea porque no nos atrevemos a enfrentarnos con esta autoridad en uno de los momentos más cruciales de nuestras vidas: el nacimiento de nuestros hijos y nuestras hijas.

En cuanto a la lactancia, la forma natural de alimentar a nuestros bebés, inherente a la especie humana como mamíferos que somos, se ha convertido en una práctica extráñamente difícil. Las grandes multinacionales han ganado la batalla, y ahora parece que no podamos sobrevivir con la leche de fórmula. Da lo mismo que la evidencia científica muestre que los bebés humanos, así como sus madres, obtienen grandes beneficios de la lactancia materna. Las extrañas pautas de alimentación introducidas por muchos profesionales de la salud, que se empeñan en convencer a las madres de que los bebés maman 10 minutos cada 3 horas, unidas a la creencia de que la leche materna no alimenta y deja con hambre a los bebés y al desconocimiento del funcionamiento fisiológico de la mama, hacen que la lactancia no dure más de 3 meses en la mayoría de los casos. La promoción de la lactancia materna es, por tanto, una lucha constante contra personas con autoridad que desinforman a las madres y las disuaden de seguir la vía más natural, saludable y económica de alimentar a sus bebés.

Con respecto a la crianza respetuosa, el apellido en cuestión levanta tales pasiones que parece más una práctica clandestina que algo guiado por el más común de los sentidos. No obligar a comer, atender al llanto del bebé, respetar sus ritmos de desarrollo, no dejarle llorar, mantener el contacto necesario con la cria humana, en definitiva, criar con apego y, cuando el niño o la niña crecen, seguir ofreciéndoles el cariño y afecto necesarios para un buen desarrollo psicosocial. No parece tan extraño, pero en seguida nos empiezan a ofrecer métodos de adiestramiento del sueño, nos recomiendan a Super Nany y nos dicen que un buen cachete a tiempo cura todos los males de los niños consentidos y malcriados. De esta forma, vemos crecer a nuestros hijos entre consejos contradictorios de una y otra parte, y la sensación permanente de que lo estamos haciendo mal. La llegada al sistema educativo empeora las cosas, cuando vemos que nuestros hijos son sometidos (qué gran exageración) a rutinas y ritmos a los que, unos más, otros menos, se resisten y a los que acaban sucumbiendo. “Dejadles llorar, no les miméis, que no os vean nerviosas” son algunos de los consejos que dan las maestras de infantil los primeros días de cole, cerrando las puertas de la institución tras las espaldas de niños aterrados que no saben qué está pasando.

No es una tarea sencilla la de una asociación de este tipo. Quizás por eso, hay que tener las ideas claras y objetivos comunes. Una asociación de este tipo no es un grupo de amigas que se reunen con sus bebés para sacar la teta juntas y contarse lo mal que duermen, lo mal que lo pasan cuando dejan a su bebé en la guardería y lo que les reconforta juntarse para hablar de sus cosas. Eso también, pero no solo eso. Hay mujeres que no forman parte de ese grupo de amigas y que buscan apoyo. Otras mujeres, sin buscarlo, se podrían beneficiar de campañas de información concretas sobre parto, lactancia o crianza. Otras veces, es necesario que una asociación de este tipo exija a la administración ciertos ajustes en los servicios que se prestan en relación a la maternidad. Y, por supuesto, una asociación de este tipo tiene claro que existe una lealtad entre sus miembros. Si una de las personas que pertenece a la asociación plantea un problema relacionado con parto, lactancia o crianza, se tratará de buscar soluciones como asociación, si así se solicita.
Nosotras hicimos cosas como asociación, hasta que se perdió el sentido de lo que esto significaba. A partir de entonces, cada una buscó su camino. Las amistades permanecieron en la medida en que existían. Para mí estaba claro que algunas cosas eran imperdonables, como que alguien enseñase las conversaciones privadas por correo electrónico de nuestra asociación a instituciones educativas que investigaban (sin mucho afán) malos tratos en alguna guardería de Villa Springfield, y luego acusase a una antigua socia de haberlo hecho en su lugar. Acabada la asociación, acabada la amistad con quien lleva a cabo y permite ese tipo de conductas. Pero lo que es cierto es que una asociación como esa, con los tres pilares originales, parto, lactancia y crianza, sigue siendo necesaria en una ciudad como Villa Springfield.

1 Response

  1. Si, si y si… suscribo todo y pronto, espero en 2014 habrá algo similar pero desde una energía masculina… parto, lactancia y crianza desde el hombre que decide aprender, formarse e informarse por si mismo, para apoyar y defender a su mujer y bebé del anacronismo violento. Artículos como estos espolear mi mente y me inducen al activismo.

Deja un comentario