VAYA DÍA LLEVO

No tengo tiempo para escribir, pero cuando escribo me vuelco en la pantalla lechosa y brinco con los dedos. No tengo muy claro porqué escribo, solo sé que el placer que me produce es grande y hondo. Escribir me vacía de impurezas y vierte el ácido que se ha ido acumulando con los días. Si me ves con cara larga y ceño fruncido, es que tengo algo que escribir. Pero últimamente no me da la vida para expulsar fuera de mí tanta inmundicia.

Siempre me ha gustado enfrentarme a la vida sin pedir armas prestadas. Mi lema siempre ha sido que no debes nada si no pides nada. No sé si esta actitud será la correcta, cada vez lo tengo menos claro. Encerrarnos en nosotros mismos e ignorar que alguna vez fuimos uno puede ser lo mismo que luchar valientemente contra las adversidades careciendo de un ejército. El ejército éramos todos viviendo en común, éramos la tribu que se levantaba y se acostaba unida. ¿Dónde está la tribu ahora? Convertida en familia, ese engañó conservador que nos ha alienado en colmenas aisladas y vinculadas solo por un sistema macroestructural que nos ahoga, nos hace parecer inútiles, nos succiona la sangre con sus falanges cadavéricas. Mierda. Y nuestros niños creciendo dentro de este engaño cotidiano. Sufriendo nuestro engaño cotidiano.

¿No te has sorprendido nunca intentándoles convencer de algo que no te crees ni tú? Yo si. Les intento convencer de que la vida es así, de que las parejas se rompen porque el amor se acaba y esas cosas, y se me quedan con cara de poker mirando y sin decir nada… pero como si tuvieran algo escondido por ahí dentro que te quieren escupir a la cara. Nunca lo hacen. Les da pena. ¿No os da la impresión de que saben algo que no cuentan? ¿No os da la sensación de que la sabiduría que acumulan se va perdiendo hasta que se hacen mayores, a fuerza de socializarse con los adultos y engullir sus escusas y sus apaños?

Son hijos de una sociedad que cada vez sabe menos, cada vez pierde más y se tienen que adaptar cada vez más rápido a la ignorancia. Porque una pizca de sabiduría puede hacer que se produzca un grave choque, una conciencia terrible sobre el rumbo que está tomando el mundo, la vida, el ser (humano, cada vez menos humano). No les pedimos que busquen motivos, nos da miedo que los encuentren escondidos en nuestra biografía. Nos da miedo que, indagando en las profundidades, encuentren el motivo por el que nacieron y están aquí, escuchando nuestras escusas y presenciando nuestra lucha por la vida, que acabará siendo la suya.

LOS GRAVES PELIGROS DE LAS REDES SOCIALES

“Mamá, en el instituto nos están dando charlas sobre las redes sociales. Nos las está dando gente que, por lo que cuentan, no tienen siquiera cuenta de Twitter. La idea que nos quieren transmitir es que, en el momento en que entras en una red social, miles de acosadores se ciernen sobre nosotras pidiéndonos citas y fotos”

Mi hija tiene su cuenta de Twitter cerrada para que yo, su madre, no la acose. Tiene chorro de followers y ha hecho buenas amigas entre ellas. Además tiene Facebook (que apenas usa), Tuenti (que apenas uso yo), Tumblr y qué se cuantas cosas más, además de participar en foros y demás. Las redes sociales le han permitido conocer a gente próxima a sus intereses literarios, musicales y frikis, absolutamente ajenos a sus colegas del instituto. Tiene 13 años.

Tanto ella como yo estamos hartas de l@s listill@s que, sin tener ni la menor idea de lo que se cuece en las redes, se empeñan en darnos lecciones de lo peligrosas, alienantes y supermegaperjudiciales que son. ¡¡¡Dejadnos en paz!!!

A ver, ni yo he empujado a mi hija a las redes para que no me moleste y quitármela de encima, ni tengo el menor temor de que se vea envuelta en una truculenta historia de ciberbulling. Estoy segura de que esa persona inexperta que da las charlas está más expuesta que ella si un día decide hacerse una cuenta de lo que sea y USARLA. Me la imagino acechando tras el teclado, esperando que la asalten cientos de desalmados. Acabará colgando fotos hechas en el espejo del baño para ver si alguien le da al megusta, y a la primera le contará a sus amigas los cientos de admiradores que le han salido con su nueva cuenta. Gensanta…

Pero la culpa de todo esto es, como siempre, de los supuestos expertos, que a partir de cuatro noticias (terribles, por otra parte) montan toda una teoría sobre los peligros de las redes para los adolescentes y un recetario para familias y centros educativos cuyo único propósito es restringir el acceso a internet de los adolescentes.

Hace poco, en El Mundo una noticia nos contaba que el ciberacoso es más propio de las chicas. El 13% de los adolescentes admiten haber sufrido acoso en la red, y de este porcentaje, la mayor parte son chicas. Pero poco se habla de los motivos de estos datos. Desde mi experiencia, las mujeres tenemos desde muy pequeñas, estrategias más metódicas y sutiles para el acoso que los chicos. Sabemos sacar punta a los defectos de nuestras compañeras y nuestros comentarios públicos pueden rayar la crueldad. La educación en la compasión quizás fuese aquí más efectiva que la restricción de la wifi.

No tengo nada malo que decir sobre esas guías que los organismos y las asociaciones envían a los centros educativos para prevenir el uso de las redes. Muchas incluyen buenos consejos y  recomendaciones para prevenir el ciberacoso Pero he de decir que están escritas en un tono alarmista y disuasorio. Hemos de tener en cuenta que la mayoría de las madres y padres de adolescentes no somos nativos digitales. Nacimos y crecimos sin internet, que llegó ya cuando habíamos pasado la fase más cruda de nuestra adolescencia. Por eso, muchos lo miran con recelo, como a todo lo desconocido, y los pocos que se han sumergido sin reparos lo han hecho con objetivos, necesidades y planteamientos algo distintos a los de sus hijos e hijas. Por lo tanto, creo que este tipo de guías pueden producir el efecto huida. Si como padres nos pasamos el día sermoneando a lnuestros hijos sobre los peligros de internet, ellos lo seguirán usando pero a escondidas. Y quizás se convierta en esa actividad prohibida que nos gusta porque nos está vetada.

¿No sería más útil observar qué hacen los adolescentes, conocer cómo, para qué y porqué usan las redes sociales? ¿No sería mejor que los adultos aprendieran a usarlas y las dominasen para conocer sus ventajas y sus incovenientes y las disfrutasen para compartir este conocimiento nuevo con sus hijos? ¿No será más útil una madre que sepa a su hija cómo usar las opciones de privacidad del tuenti que otra que esté todo el día comiéndole la oreja con las desgracias que pasan en el mundo cibernético? (Pero mamá, si tú no usas el ordenador ¿cómo sabes que pasa todo eso que dices? Hija, eso pasa, que lo he leído en el periódico y nos lo ha dicho el orientador del instituto, hazme caso).

En definitiva, si eres psicólogo, pedagogo o educador y te sientes en la obligación de informarme sobre los muchos peligros de las redes sociales, puedes descansar tranquilo: no necesitamos tus consejos. Sabemos de primera mano lo que se cuece en la red. Te agradecería que te dedicases a formar en valores a los chavales con los que trabajas para que usen de manera sensata y fructífera los medios a su disposición.

PARA NO PECAR DE INGENUAS:
Aquí os dejo algunos enlaces a cosillas de las que es bueno que estéis informadas. Más vale prevenir.
Sexting
Grooming
Ana y Mia
Phishing 
Claves seguras

CONTANDO SECRETOS

Qué supercursi queda esta etiqueta rosita en mi blog. Y eso de “lovely” me pega bien poco: “Lovely Killer Mother”. Es una contradicción. Pero me encanta contar secretos. Ya se lo dije a CONMDEMAMÁ cuando se disculpó por los inconvenientes medalleros. Pero lejos de ser un inconveniente, me encanta que os hayáis fijado en mí, una intrusa que llega de repente y empieza a proferir exabruptos sobre la maternidad. En fin, que sé que estáis deseando saber cosas de mí y como yo soy una narcisista y una petulante, pues os las voy a contar.

Ahí van mis siete secretos:

1. Mis amigas no tienen twitter. Por no tener, algunas no tienen ni wassap, son de cultura oral. Por eso, como yo soy una viciá a las redes sociales y de los entresijos blogueros, me he tenido que inmiscuir en vuestro mundo para que alguien me lea, porque si no la tónica general de mi blog sería CRI CRI CRI. Estoy consiguiendo que una de mis amigas (la mejor de las mejores) se meta poco a poco en este mundo, pero de momento la tengo enganchadita al Facebook, al Line y al wassap. En alguna de mis entradas os hablaré de ella: si tuviese un blog sería el más leído en el mundo hispano de las madres.

2. Estoy enamorada. Pues sí, lo he de confesar. Y no estoy hablando de mis peques, no hablo del amor de madre. Hablo del amor de mujer. Y no de ese amor pasajero, ese en el que alguien te hace gracia y qué bien y tal y ya me empiezo a cansar de ti y qué aburrido todo. Que no, que este es un amor del bueno ¿Y sabéis qué? Cuando estás enamorada, la maternidad se lleva mucho mejor.

3. Mis hij@s no saben que soy Killer Mother… todavía. Viven en la inopia, pensando que soy normal, incluso alguna vez me han dicho que soy conservadora y tal. Piensan que todo el rato que estoy con el móvil o el ordenador estoy subiendo fotos suyas al Facebook, e incluso han llegado a amenazarme con una denuncia por quebrantar su intimidad.

4. No me gusta Carlos González. No, no me gusta que me sermoneen y que me hablen como si fuese tonta y no me hubiese dado cuenta de algo evidente. Que sí, que la leche materna es buenísima y todo esto, que dormir con el bebé y llevarle en brazos es lo más de lo más. Pero que yo HAGO LO QUE ME DA LA GANA. Y si no quiero darle teta a mi niño porque quiero conservar mis tetas perfectas, como el día de mi primera regla, soy muy dueña de hacerlo. Eso sí, lo de “Mi niño no me come” es magistral. Es el único consejo que he aceptado de buena gana: NO HACER NADA. Pero Carlos, lo siento, pero lo de los lobos no me lo trago.

5. En la crianza, he hecho de todo. Pues sí, de todo, desde los métodos más nazis (parafraseando a Cospedal) a los más naturales. Con la teta me pasé tres pueblos, bueno, cuatro mejor dicho. He sido madre maestra y madre natural, incluso madre estiviliana (sí, ese es el que me llama viciá y conservadora). Pero he de decir que nada de nada de lo que he hecho ha sido fácil. Si me dan a elegir, a mí personalmente, me quedo con mi teta-colecho-bandolera, pero mi espalda no sé que opinaría sobre el tema.

6. Tengo otro blog. En ese escribo desde 2009 y está dedicado a temas muy diferentes a los de éste. Ahora, con la convulsión política que estamos viviendo me he agobiado de mi  doble personalidad y ahora la tengo triple . Con Killer Mother intentaba evadirme del politiqueo. Sin embargo, al llegar aquí me encontré con Marea Fucsia y he comprendido que es imposible huir, no hay manera.

7. Pero lo que todas os estáis preguntando y estáis ansiosas por conocer es mi identidad secreta. No soy nadie que conozcáis. No tengo nada que ver con los buhos. Pero aún así, no me gustaría desvelar este secreto porque en este blog quiero hablar de todo el mundo y si es posible, mal. Así que, para vosotras soy Killer Mother… o Mother Killer, como prefiráis. Me encanta molestar a l@s que no tienen sentido del humor y hacer reír al resto.

Y ahora llega la parte más difícil. Tengo que nominar cinco blogs para el Lovely Blog Award y aquí me pilláis en pelotas. Vamos, que una novata como yo en el mundo de la blogosfera materna tenga que dar premios, manda webs. Además, lo del narcisismo es una lata, me tiene más tiempo haciendo postureo blogueril que observando vuestras posturitas. Así que voy a nominar a los blogs que me he animado a visitar y que me han sido útiles en este corto periodo de tiempo en el que llevo con vosotras. Eso sí, tened en cuenta que, en el caso de que haya varios bandos formados entre vosotras, yo soy totalmente ignorante, así que si veis premiado el blog de una enemiga… sonreír y pensad que que quizás haya llegado el momento de leerlo. Por cierto, que he estado buscando este Award por los blogs y no lo he encontrado en muchos… ¿No lo habréis inventado para sacarme información confidencial?

EL PRIMER NOMINADO es LA ORQUÍDEA DICHOSA, AHORA MAMÁ. Me vino como anillo al dedo ese post

7 plugins de wordpress imprescindibles

sobre todo para saber que con los plugins que tenía me era más que suficiente (que no es poco).
EL SEGUNDO NOMINADO es DESBLOGGEANDO, porque me ha sido muy útil como recopilatorio de otros blogs del entorno y porque además tiene la paciencia de leer lo que escribimos las demás y analizarlo. Gran trabajo.
EL TERCER NOMINADO es UNA MAMÁ DISEÑADORA, porque su blog, aunque no he leído ninguna entrada en especial, me ha mantenido un buen rato mirando y mirando. ¡Quién fuese diseñadora!

EL CUARTO NOMINADO es HIJA NO HAY MÁS QUE UNA, por su persistencia en el análisis de los tipos de madre y la gracia innata que despliega en su blog.

Y EL QUINTO, Y NO POR ELLO MENOS IMPORTANTE, es LAS HISTORIAS DE PAPÁ LOBO, porque… porque… bueno, pura discriminación positiva y para que se anime a seguir escribiendo. Para los consejos sobre las baby motos llego tarde, pero un punto de vista masculino nunca viene mal.

Bueno, ha sido un placer. Espero que nos sigamos viendo por aquí y por allá.

MI PUTA SOMBRA

Si un día tu bebé está enfermo y, al contárselo a tu amiga, esta adopta una expresión de condescendencia y te pregunta qué te pasa, es que ha leído a Laura Gutman. La maternidad y el encuentro con la propia sombra ha destrozado de esta forma muchas amistades. “Nena, a mí no me pasa nada. El niño ha cogido un virus” “Que no, María, tienes que aprender a reconocer tus propios bloqueos, el niño lo nota todo” “pero si yo estoy de puta madre tía” (Mirada significativa, sonrisa de “y qué mas” y cambio de conversación)
Cuando llegas a casa no haces más que intentar encontrarte con tu propia sombra: miras fotos antiguas, viejas fotos de tu churri y tú cuando erais novios, tú de viaje en NY cuando podías moverte sin tener que cargar con mil accesorios, las fotos de grupo, tú en el centro, sonriente, recién depilada y con el pelo perfecto, sin ojeras… Y es entonces cuando te topas con ella, tu puta sombra.
Pero vamos, te da poco tiempo para encontrarte con ella, porque el bebé ya despertó de su siesta de cinco minutos. Tu mente quiere rodar como hacía antes, pero nadie más que tú puede satisfacer esa demanda. La mente quiere, necesita volar, pero no puede retirar ni un minuto la atención del que pide insistentemente tu presencia.
Sales a la calle con tu carrito y te encuentras con tu doula. “ESQUE ESTÁS PUÉRPERA PUÉRPERA” (empeñada, como buena lectora de Laura Gutman, que el puerperio dura 2 años y más si me apuras). “A ver, yo no estoy nada, he estado viendo fotos y me ha entrado un agobio de no poder hacer cosas que hacía antes. Y eso me pasa esté como esté”. De nuevo mirada significativa y condescendiente, palmadita en el hombro y abrazo profundo. “Más valía que te quedases un rato con mi bebé para que yo pudiese ir a depilarme”- piensas, mientras le devuelves la sonrisa de compromiso y la ves alejarse envuelta en sedas y tules y libre como el aire, desprendiendo positividad y apiadándose de todas las puérperas que pasan por su vida.
Arrastrada por ese mar de miradas significativas, te sumerges en la lectura de ese libro que ha causado furor entre tus amigas, y empiezas a caer más y más profundo en sus redes. “Ehhhh, un momento, mi parto fue respetado, doy lactancia materna, mi niño se pone malo de higos a brevas… qué buena sombra tengo” Pero por si acaso decides escribirle a tu madre una carta agradeciéndole todo lo que ha hecho por ti y perdonando a su sombra, que ella sí (mirada significativa) la tenía gorda.
Y un buen día te enteras de que Laura Gutman no recuerda qué formación tiene y empiezas a arrepentirte de haber enviado esa carta y de no haber mandado a la mierda a la amiga que te recomendó el libro.
Y pasa el tiempo y tu puerperio y te das cuenta, con alivio, de que no has perdido ni un ápice de tu creatividad y de tu intuición, y que además ahora tienes más tiempo, gracias a la progresiva independencia de tus hijos, para ponerla en práctica.
Al final reconoces el estado de indefensión que has vivido, y lamentas haber pasado uno de los periodos más especiales de tu vida aceptando tu cansancio y disfrazándolo de esoterismo en vez de ponerle remedio.
Y al final reconoces que la que está enferma es esta sociedad, la sombra de un colectivo que abandonó la tribu para encerrar a sus componentes entre cuatro paredes y un techo y formar familias.

LA MATERNIDAD ENFERMA

Hay madres que nacen enfermas. Es brusco decirlo así, pero os tendréis que acostumbrar a mis brusquedades. Desde que el bebé llega al mundo, todo es un quiero y no puedo. Quiero darle la teta pero no puedo, quiero dormir con él pero no puedo, quiero decirle que no a mi suegri pero no puedo… Y entre tanto quiero y no puedo, el bebé y la madre van languideciendo y adaptándose a la maternidad tecnologizada, en la que múltiples accesorios de diseño complejo sustituyen aquello de lo que la naturaleza nos ha dotado (toma ya aseveración de madre natural).

A ver, una verdadera Mother Killer hace lo que le viene en gana. Si quiere hacerse una cesárea ( +ArmandoBastidaTorres ), pues se la hace; encontraréis seguro por ahí a algún ginecólogo que se preste a esta práctica corrupta. Que quiere dar biberón: pues lo da, y punto pelota, se compra los accesorios en la farmacia y manos a la obra, sin dar explicaciones a nadie: ni que si soy modelo y cómo se me van a quedar las tetas, ni que si soy prostituta de altos vuelos ni nada por el estilo (ejemplos aquí), no caben excusas. Hago lo que quiero porque yo lo valgo.

En cuanto a las criaderas naturales, a ver nenas, ¿todavía no habéis aprendido a dar buenos cortes de manga? Que quiere dar teta, PUES TETAS A LA OBRA. Que la gente te dice que si el niño es muy mayor, que si no le das una ayudita, que tu leche es agua, que no le alimenta, que es anti-higiénico, etc etc…. PATADA EN LA ENTREPIERNA. Aquí os dejo una canción que os dará un empujoncito:

Yo la verdad es que para mí lo más cómodo fue la teta. No me tuve que levantar a preparar biberones, ni a calentarlos, me podía ir a cualquier sitio con la despensa puesta… vamos, lo más cómodo para alguien que odia la cocina como yo. El suplicio vino cuando tuve que hacer comidas, porque por mí le daría pan y leche como a los gatitos, pero no colaba. Eso sí, a veces te dan unas ganas de gritar MIS TETAS SON MÍAS, DEJA DE CHUPARLAAAAAAS… sobre todo a partir del tercer año. Pero prefería meterle la teta en la boca que aguantar las rabietas, así que… hasta los cuatro.

Y el colecho… qué os voy a contar del colecho. A mí me daba perezón que te cagas preparar una habitación para el bebé. Prefería disfrutar mis últimos momentos de libertad yéndome de fiesta, al cine, a la playa, a la piscina, estar foreando hasta las mil y monas. Así que opté por lo más cómodo: me compré una cama de dos metros por dos metros y a esperar su llegada. Ni cuna ni leches. Ahorré un montón. Ya sé que muchas de vosotras, pillinas, estáis pensando: “¿y el sexo?”  Pues os he de confesar que ese no fue uno de los mayores problemas del colecho. En fin, os lo digo abiertamente, cuando tenemos ganas de sexo, tenemos sexo, con colecho o sin colecho. Eso es así. Pero también os digo una cosa: si el colecho os impide   satisfacer vuestras necesidades sexuales, ACABAD CON ÉL INMEDIATAMENTE. Vamos, no lo quiero ni pensar, con el tiempo  tener que culpar a mi hijo por ser una insatisfecha.

En fin, Mother Killers, la vida es muy corta para dejar de pensar en una misma en todo momento y circunstancia. Mi lema: hago lo que quiero, como quiero y como más me gusta. No admito consejos ni opiniones. No pongo excusas. Si pregunto es porque tengo una duda genuina. Así que, diga lo que diga Carlos González, dormí y aún duermo de vez en cuando con mi niño, no porque se lo vayan a comer los lobos, sino porque me es más cómodo y satisfactorio. No os convirtáis en madres enfermizas, dando excusas, acumulando culpabilidades, arrastrándoos por los pasillos imaginando que los demás os reprochan lo que estáis haciendo. Biberón o teta, carrito o bandolera, cuna o cama, es vuestra santísima elección y nadie, NADIE, tiene derecho a deciros que lo estáis haciendo mal (ya se ocupará vuestro hijo de hacerlo cuando se haga mayor, JA JA JA JA JA)