Métodos educativos made in Spain

Me ha costado darme cuenta de que el problema del sistema educativo español no sólo es la pésima formación de las maestras y maestros. A esto se une la moral pedagógica que subyace a las prácticas disciplinarias de estos profesionales y de las instituciones que forman parte. Vamos a describir algunas de estas prácticas.

1. Castigos colectivos: Esta práctica consiste en someter a una sanción a un grupo de niños y niñas cuando no se sabe quién o quienes son culpables de un estropicio, daño o ruptura. Con esto se consigue coaccionar al grupo para que acuse al culpable o que el culpable confiese para que no castiguen a sus compañeros. Va en contra del derecho a la presunción de inocencia y no se recoge en ningún reglamento como sanción permitida. Es injusta por definición y no tiene justificación usarla en ningún contexto. Es propia de campos de concentración y cárceles decimonónicas.

2. Humillación pública: Cuando mis hijos me contaron el método que usaba una de sus maestras para conseguir que los niños que no querían separarse de sus madres dejasen de llorar me quedé atónita. Les había enseñado una canción que todos cantaban al unísono señalando al niño en cuestión. La canción decía “niño bebé, chupete y a la cuna”. ¿Qué os parece como forma de consolar a un pequeño que se siente mal, angustiado, separado de su madre? Esta técnica adquiere matices diferentes a medida que se avanza de curso. Un castigo habitual cuando un niño de los primeros cursos de primaria se convierte en un estorbo para la maestra consiste en enviar al niño a un aula de infantil. Curiosa forma de cambiar las ratio. ¿Qué consigue la maestra con esta treta? Nunca hemos llegado a averiguarlo, no viene en ningún manual de Psicología de la Educación. Lo que sí sabemos es que a veces la estrategia cambia, y los niños son enviados a los grupos de mayores para que se rían de ellos. Diabólico ¿verdad?

3. Afirmaciones negativas sobre uno mismo: Este último procedimiento lo he conocido durante este curso. Consiste en que la maestra hace escribir al niño en el cuaderno o la agenda una afirmación negativa, como por ejemplo “soy muy lento, necesito espabilar” y le hace llevarle la nota a su madre para que la firme. De esta forma, el niño está confesando delante de su madre, que suscribe frente a la maestra la afirmación negativa sobre su hijo. Este método produce a veces intercambios epistolares muy interesantes entre las maestras y las madres, pero no tienen ningún valor pedagógico. 

4. Retención en el colegio más allá de la hora de salida: Por último, os hablaré de un último método que nos tiene estupefactas a las madres durante este curso. Llegamos a las 14:00 a las puerta del colegio y esperamos al menos 15 minutos hasta que salen nuestros hijos. La maestra les ha retenido porque dice que estaban hablando. La semana que viene creo que adoptaré el mismo método: llevaré a mi hijo 15 minutos más tarde al colegio y así tendrá más tiempo para desayunar. Ah ¿que eso se considera impuntualidad? Sospecho que no se valora con el mismo rasero el tiempo que pierden de clase y el que nos hacen perder a nosotras esperando en la calle. 

Y hasta aquí la relación de métodos pedagógicos bizarros que usan los colegios españoles, todo ello aderezado con la estratagema de investir con el calificativo de autoridad al profesorado de algunas comunidades autónomas, lo que les da más credibilidad que a los niños y a sus familias en aras de una supuesta protección de su persona y su dignidad. Increíble pero cierto, amigos finlandeses. 

Y no, no es que hayamos tenido mala suerte. He escuchado de boca de distintas familias de distintas comunidades y distintos tipos de colegios relatos semejantes. Que no, que no son excepciones. Son cosas que pasan en las escuelas españolas. 

2 Responses

  1. Siento que hayas tenido experiencias tan negativas. Soy maestra y ejerzo desde hace diez años en la escuela pública y jamás he visto semejantes casos de humillación colectiva. La generalización que haces no me parece justa, hay muchos docentes que continúan formándose a diario y esforzándose y luchando por la escuela que sueñan… si, hay muchos docentes nefastos y muchas carencias en un sistema educativo que necesita una reforma en condiciones. Pero afortunadamente, como maestra de infantil me he encontrado siempre con compañeras que ante todo, respetan y aman a sus alumnos, aunque tengan 30 niños de 3 años, a cada uno de ellos.

    Por cierto, otros artículos me han encantado! Aunque este, obvio, no lo comparto.

    1. Pues esta es la experiencia de muchas familias españolas. ¡Qué le vamos a hacer! Esperemos que en el futuro las cosas cambien. ¡Saludos!

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