Madres que no esconden que necesitan tiempo para cuidar de sus hijos/as

Hace unos días, leía un artículo en el que una serie de hombres hablaban de su papel en la crianza de sus hijos e hijas. Siendo positivo que por fin haya hombres que se impliquen en estas tareas, el tono del artículo no terminó de gustarme. Me parecía que, lo que yo, como madre, llevo haciendo toda la vida, ellos lo estuviesen, de alguna forma, representando, como si de una obra de teatro se tratase.

Por ejemplo, yo he dejado durante muchos años de viajar por motivos de trabajo, hasta hace muy poco, que he retomado estos viajes dado que mis hijos se han hecho mayores y se pueden quedar sin problemas solos o con su padre. Cuando eran pequeños, ni se me pasaba por la cabeza “llevar a cabo dos tácticas”, como hace Javier, el primer protagonista del artículo en cuestión. Llamar “tácticas” a lo que les dices a las personas que te invitan, para que les quede claro que tienes niños que cuidar (aunque luego vayas a ir de todas formas, total, es un juego para que se hagan conscientes de que podría decir que no puedo ir porque tengo que cuidar a mis hijos) denota lo engañoso del problema. Cuando yo tenía hijos pequeños no había tácticas ni tácticas: sencillamente, no viajaba. No quería cargar a mi pareja con el peso que suponía estar solo con los niños y tener que externalizar los cuidados sometiendo a los niños a un estrés innecesario.

Pero claro, nosotras tenemos más interiorizado eso de que hay que renunciar a ciertas cosas cuando tienes prole. Si no se puede viajar, no se viaja, ya se podrá más adelante. Pero ¿qué me decís de David, el autónomo que se dedica al mundo audiovisual? Vaya, parece que lo que hace cuando lleva a su hija a trabajar es “visibilizar que tiene una hija”. Mi sensación, cuando me he tenido que llevar a alguno de mis hijos a mi trabajo ha sido de “vaya marrón”. Es un día en el que no estás al 100% ni trabajando ni cuidando. En ningún momento mi preocupación ha sido visibilizar nada (ya era bastante evidente que no tenía con quién dejar al niño ese día), sino hacer las cosas que tenía que hacer lo mejor posible sin desatender al pequeño que me acompañaba.

¿Y qué me decís de Charlie, ese freelance que no trabaja los jueves? Menos mal que su pareja está de baja, que si no, no podría ir a la oficina de 9 a 17 4 días a la semana. Yo tuve que ir a trabajar sin tener a nadie de baja en casa, y la verdad es que muchas veces lo veía como un privilegio, en comparación con mi pareja, que se iba a trabajar sin preocuparse de lo que pasaría a lo largo del día, si llamarían de la guardería porque el niño estaba malo, si fallaría la persona que venía a cuidarlo o si yo tenía trabajo extra que no podía desatender.

En cuanto a Lukasz, me he reído cuando he leído lo de que escribía en sus ratos libres para sacar algo más de dinero. ¿Ratos libres? Cuando estás criando de verdad, perdona, pero no existe tal cosa. Y lo de hacer las reuniones en casa también me ha llegado al alma, al igual que decirle a la niña que “cada cual necesita tiempo para sus cosas”. Querido Lukasz, te deseo mucha suerte con tu crianza.

Pero en fin, lo que me ha roto el alma definitivamente es que el articulista nos pregunte que cómo creemos que ha sido posible que escribiese ese artículo. Pues seguramente porque su mujer está cuidando de sus hijos, pero si fuese de otra forma, eso no deja de ser una brizna de hierba entre el prado de mujeres que escriben con los niños saltando sobre su cabeza, robando minutos mientras viajan en transporte público, pidiendo favores a familiares, vecinas o amigas o, símplemente, dejando de dormir. ¿Nos extraña que en todos los eventos profesionales importantes, veamos una mayoría de hombres en la foto? A mí en absoluto. Aunque esa foto sea la de la conciliación, por la que llevamos tanto tiempo luchando.

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