Los padres deben…


Cada vez que entro en las redes sociales, me encuentro, cada vez con más frecuencia, con este tipo de mensajes. No me siento aludida, porque solo van dirigidos a los padres, no a las madres. Pero cada vez que los veo, me asaltan una serie de dudas que golpéan mi cabeza, toc, toc, toc, sin encontrar respuestas. 

En primer lugar, me pregunto de dónde surge ese conocimiento. Porque todo el conocimiento proviene de algún sitio ¿no es así? Si una persona afirma que los padres han de hacer algo, hemos de suponer que quien lo dice obtiene su conocimiento de un lugar privilegiado. Cuando hablamos de la educación que dan los padres (y también las madres, a veces, pero lo que hagan las madres no importa) a sus hijos (y a sus hijas), se supone que nuestro conocimiento puede provenir de dos sitios: 

1) Somos padres y tenemos una larga experiencia criando hijos

2) Somos investigadores y nuestro conocimiento proviene de la exploración empírica y la observación prolongada de las prácticas de crianza, de modo que podemos inferir cuáles son las buenas prácticas en este terreno. 

No sé si Óscar González, educador, es padre. No lo pone en su currículum. Tampoco encuentro publicaciones suyas presentando investigaciones sobre el tema. Puede ser, entonces, que su conocimiento provenga de la lectura de estas investigaciones que han demostrado que una buena práctica es ser flexible y poner pocas normas pero muy claras. He buscado en el Google Académico y no he encontrado nada. 

Los educadores expertos que intentan enseñar a educar con talento a los padres (y a las madres, me imagino) están surgiendo como setas. Sus mensajes se caracterízan por una desvinculación total de la realidad. Transmiten generalidades y mensajes obvios y de sentido común con los que cualquiera en su sano juicio estaría de acuerdo, pero que no dicen nada sobre cómo superar las dificultades y conflictos que pueden surgir en el día a día de la vida de una familia. 

Lo que me parece realmente interesante de todo este fenómeno es las reacciones que causan este tipo de mensajes en los padres. Recuerdo que, cuando mis hijos eran pequeños, hubo una temporada que intenté buscar respuestas en los libros de los llamados expertos. Fue entonces cuando me di cuenta de que la experiencia de cada madre en la crianza de su hijo es diferente. Incluso entre distintos hijos de la misma madre, la diferencia puede ser abismal. Las lecturas están muy bien y nos pueden aportar información útil, y a mí me la aportaron, sobre cosas como el parto, la lactancia o la alimentación infantil. Pero en lo tocante a los consejos sobre educación, hemos de ser conscientes de que siempre se dan desde una perspectiva ideológica concreta. 

Podemos leer a Super Nanny, a Carlos González, a Óscar González, a Estivill, a los de Gestionando Hijos, a Eva Millet, a Rebeca Wild o a los cientos de periodistas especializados en educación que han surgido en los distintos periódicos y van sembrando sentencias sobre lo que tienen que hacer los padres a diestro y siniestro. Todas y todos ellos se dicen expertos en educación, crianza, o algo por el estilo y, sin embargo, podemos comprobar que hacen afirmaciones de muy diversa índole, incluso contradictorias en muchos casos. Pero tienen una cosa en común: todos y todas afirman con vehemencia lo que tenemos que hacer los padres (y las madres). 

Mi consejo como madre experimentada es que, siempre que necesitéis el consejo de alguien sobre la educación de vuestras hijas e hijos, busquéis el consejo de otras madres y padres que ya hayan pasado por las experiencias que estéis viviendo vosotras. Si lo que queréis encontrar es apoyo y ejemplos reales que os muestren cómo pueden o podrían ser las cosas, lo mejor es acudir a las verdaderas expertas en crianza: las madres (y los padres). Estamos desperdiciando mucha sabiduría confiando en falsos profetas. Recuperemos nuestros saberes y el poder sobre nuestra propia vida. Los expertos están muy bien para usarlos cuando hacen falta y cuando su conocimiento está basado en una fuente fidedigna de sabiduría. 


2 Responses

  1. Además el experto siempre te lleva a que tú y los tuyos tengaís que cambiar vuestra forma de vida para adaptarse a lo que él o ella teoriza, nunca será al revés.

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