La teta o el biberón no son lo más difícil

Sucking & smokingEn los últimos días vuelve a surgir la recurrente polémica entre las detractoras y defensoras de la lactancia materna. Aparecen los mismos argumentos de siempre, los mismos datos, los mismos reproches, la misma amargura, los mismos desplantes. Argumentos desde lo objetivo y desde lo subjetivo. Disputas que no son del todo inútiles, ya que indican una toma de conciencia que antes no existía, pero que a mi ya personalmente me cansan porque las vivo como recurrentes.

Yo lo tengo muy claro: como mujer trabajadora y profesional que ha tenido tres hijos, ha dirigido alguna que otra investigación y ha escrito algunos artículos científicos, dar el pecho ha sido para mi la opción más cómoda y satisfactoria. Cuando la pediatra se empeñó en que, por motivos laborales, tenía que dejar de dar el pecho a mis mellizos, fastidió una lactancia que nos estaba beneficiando a las tres. Con el pequeño no me pillaron despistada y la lactancia duró hasta los 4 años. Hay quienes hablan de la lactancia como un gran sacrificio: a mi no me lo pareció en absoluto. Maticemos: no más que el biberón. Pero evidentemente, cuando tienes hijas e hijos, te cambia la vida. Y quien diga lo contrario seguramente tenga o mucho dinero para encargar el cuidado de sus hijos a otras personas o muchos familiares a su alrededor dispuestos a ocuparse de las criaturas. Y aún así, por lo menos en mi caso, dejar a tus hijas y a tus hijos al cuidado de otras personas conlleva una preocupación y un sufrimiento importantes. Aunque he usado las guarderías y los cuidados de personas contratadas, para mi ese periodo no ha sido nada satisfactorio. Siempre vigilante a la mínima señal de sufrimiento de los peques, sintiéndome culpable por no estar con ellos, rogando por que aprendieran a hablar cuanto antes para que pudiesen contarme todo lo que pasaba en los ratos que no estaban conmigo o con su padre.

Pero esa época pasa, y las niñas y niños aprenden a hablar, a leer, a escribir, a sumar y a restar. Aprenden inglés y francés, aprenden formulación química e integrales. Empiezan a saber más que tú de ciertos temas y eso te llena de orgullo. Entonces miras a tu alrededor y el mundo de repente se convierte en una peligrosa jungla. En los periódicos lees noticias sobre chicas violadas, botellones que acaban mal, abuso de menores, sexting, muerte por consumo de drogas en fiestas nocturnas, balconing… y un largo etcétera. Es entonces cuando empiezas a valorar lo que les has ofrecido a tus hijos e hijas. Empiezas a valorar la confianza que tienen contigo o el recelo que muestran ante tus consejos. Haces un repaso de sus valores e intentas recordar en qué momento los han adquirido. Te tiras de los pelos por no haberles enseñado a colaborar en las tareas del hogar. Es entonces cuando comprendes que todo el tiempo invertido ha servido para algo, y el no invertido ha dejado un hueco en el aprendizaje.

Miren, la lactancia materna es sin duda mejor para la salud de nuestros pequeños y mejor para la nuestra. No hace falta que ponga ningún enlace para atestiguarlo: hay muchísima información seria la respecto y quien se quiera informar de verdad puede hacerlo. Pero vivimos en tiempos difíciles para la maternidad. Aún optando por el biberón, la crianza es difícil. La integración en el mercado laboral no te hace más independiente y realizada: si quieres ser madre (o padre) te tendrás que enfrentar a muchas dificultades. Y entre esas dificultades, la elección teta-biberón no es de las peores, creedme. Yo tuve que elegir entre convertirme en una afamada investigadora mientras que mis hijos se criaban entre manos extrañas o cumplir con mi trabajo de manera adecuada y pasar más tiempo con mis hijos. No tuve ninguna duda, la verdad. La fama cuesta, es una pena que no haya podido dedicarme en cuerpo y alma a mi profesión. Pero más penoso sería si, ahora que mis hijos mayores son adolescentes, fuesen unos desconocidos para mi. 

En la vida las cosas son así: el día tiene 24 horas, y tienes que decidir en qué ocuparlas. Las profesiones de alto rendimiento requieren una dedicación intensiva, y en muchas ocasiones tienes que trabajar más horas de las que te pagan. Los hijos también requieren tiempo y energía. Cuando tienes las dos cosas, hay que tomar decisiones. Y en estas decisiones no está en juego solo el yo-soy-mujer-libre-e-independiente-que-sigue-con-su-carrera-profesional-lee-y-se-realiza. Está en juego también la educación de unos seres que has traído al mundo bajo tu responsabilidad (y la de tu pareja, que estará tan atareado como tú y también renunciando a cosas importantes en su vida profesional, si sois una pareja igualitaria). Y esa educación está compuesta de ejemplo, de cariño y de acompañamiento a partes iguales.

Nadie es perfecto, por supuesto. La carga es a veces tan grande que hace que perdamos los nervios y que cometamos errores continuamente. Pero ser padres es también un aprendizaje. Lo importante es adquirir conciencia de lo que eso supone. Traer al mundo a unas criaturas no es tan fácil como dar la luz y dar teta o biberón. Hay que darles la energía para crecer, energía hecha de amor y de muchas más cosas. Y la maternidad no se agota cuando alcanzan la pubertad ni cuando empiezan a salir con los amigos y amigas, ni cuando se van de casa siquiera. 

Por eso, discutir sobre la teta o el biberón me parece que, aún siendo útil, ocupa demasiado espacio en los debates sobre la maternidad. Está claro que hay intereses económicos que pretenden que todas gastemos mucho dinero en leche de fórmula para criar a nuestros hijos e hijas. Pero mientras que la gente se da cuenta de esto, os aseguro que hay otros debates igualmente importantes que deberíamos empezar a abordar seriamente. 

16 Responses

  1. Totalmente de acuerdo. Poco más se puede decir. Y a mí sí que me parece cansino y recurrente el tema, la verdad. Hace tiempo que desconecto los ojos cuando veo marejada en las redes ¿Pa’ qué? Si nadie se va a bajar del burro.

    En fin… Yo creo que todos estos debates (críticas) surgen porque nos interesa más la vida ajena que la propia en realidad.

  2. un comentario realmente maduro que apunta al centro del problema: toda eleccion implica una renuncia, tener hijos muchas. La clave esta en aceptarlas en saber que se puede tener y que no… y aceptarlo. Por esto me ha parecido tan madura tu reflexion y has puesto por escrito lo que todos pensamos pero nos cuesta escribirlo precisamente por que es dejar blanco sobre negro la renuncia que no terminamos de aceptar. Gracias

  3. Me saco el sombrero, che! Gracias por este pedazo de reflexión!!!

    Muriel empezó el jardín de infantes y ahora más que nunca me doy cuenta que la teta o el biberón NO son lo más difícil.

    Un abrazo gigante 😉

  4. Muchas gracias a todxs por comentar. Una cosa que olvidé decir es que, además de criar, educar y trabajar, tengo hobbies y placeres a los que no he renunciado. Como decía Neruda, confieso que he vivido 😉

  5. Yo también me canso y aburro, creo que cada cual debe saber que hace con conicimiento de causa.
    Me parece que bastante solitaria y dura puede ser la maternidad como para ponernosla más difícil.
    Y creo que la maternidad es mucho más que teta o biberon.
    Yo también trabajo, amamanto y me desarrollo, pero todo es cuestión de prioridades y cada cual marca las suyas.
    Un placer, como siempre.

  6. Me ha encantado y también me siento muy identificada.
    Por cierto, eres la segunda madre trabajadora, que conozco, que da pecho de forma exitosa, me encantaría ir conociendo más y que deje de verse como un imposible.

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